Un lugar llamado Oreja de Perro (Iván Thays, 2008)


Aunque el nombre suene inverosímil, Oreja de Perro sí existe. Es un poblado ubicado en la sierra del Perú, en la región de Ayacucho. “El distrito de Chungui, al extremo este de la provincia de La Mar en Ayacucho, colinda con los departamentos de Apurímac y Cusco; en él, podemos identificar dos zonas que se diferenciaron por sus distintas dinámicas históricas. Por ello, distinguimos dentro del espacio dos zonas: Chungui al oeste, Oreja de Perro, al este” (Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, Tomo V). 




Oreja de Perro, como muchos lugares de la sierra peruana en la década de 1980, fue escenario de la actividad terrorista del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso (PCP-SL) y su enfrentamiento con el Ejército Peruano (EP), Policía Nacional, Guardia Republicana, Los Sinchis, Ronderos y campesinos; como consecuencia de ello, muchas personas perdieron la vida. 

En el 2008, la editorial Anagrama publicó la novela Un lugar llamado Oreja de Perro, finalista del Premio Herralde de Novela. Cuenta con 224 hojas en su versión física. El narrador está en primera persona y utiliza la técnica del diálogo libre (sin guiones, sin comillas). 

La novela Oreja de Perro, se contextualiza en el año 2006, años después de aquella época sangrienta. 

El protagonista de la historia, quien también es el narrador en primera persona, es un periodista que tuvo un programa de entrevistas en la televisión pero que ahora se dedica a la prensa, es elegido para hacer un reportaje en el remoto lugar ayacuchano Oreja de Perro. 

“…mientras espero el bus que me llevará hasta Oreja de Perro. La zona más deprimida del país, sembrada de fosas comunes, de intrincado acceso…la más golpeada por el terrorismo, la más miserable, fría, yerta…” (Thays) 

El protagonista llega a este lugar desolador, y lo primero que nota es el silencio “Lo peor de Oreja de Perro es el silencio. Un silencio cargado de moscas” (Thays). El silencio de la muerte, el silencio del dolor, de la soledad, del abandono, de la resignación, de la pobreza… 

Es un lugar de difícil acceso y cuya altitud produce “mal de altura” o “soroche” en el protagonista “Náuseas. Náuseas todo el tiempo”. (Thays) 

La zona cobró protagonismo debido a su mención en el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación “la zona abunda de fosas clandestinas. Y que los Ronderos del pueblo son los únicos que lograron vencer al terrorismo sin ayuda de la policía” (Thays). Sin embargo, “Nunca ha llegado una autoridad hasta acá… Ahora el presidente Toledo ha escogido la zona para iniciar un programa de reparto de dinero para campesinos (Thays) 

“Cuando se hicieron públicos los informes preliminares de la Comisión pude leer que, en realidad, se culpaba a los terroristas de Sendero Luminoso y MRTA del mayor porcentaje de crímenes. Acusaban a los terroristas de una cifra alta de crímenes, una cifra inaudita para quienes estábamos convencidos de que la responsabilidad iba a ser, por lo menos compartida al cincuenta por ciento con el ejército”. (Thays) 

El narrador, quien no sabemos de su nombre, es un personaje meditabundo, pesimista, que piensa mucho, introvertido, que le gusta la literatura, las películas y está obsesionado con las transmisiones de los testimonios de las víctimas del terrorismo en el marco de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: 

“En las declaraciones a los diarios resultaba obvio que, al presidente de la Comisión, un filósofo y rector universitario, le preocupaba el tema de la Verdad. A mi el tema que me atraía era el del Mal. Es decir: ¿es esto el ser humano? (Thays) 

“Uno decía: “Fui voltear cadáveres a Infiernillo, había miles de cadáveres ahí, de todo tipo, de toda clase, había campesinos con su poncho, había gente con pantalones, señoritas de toda clase, volteando, volteando, pero nunca la encontré a mi mama” (Thays) 

Además, vive un momento personal muy difícil. No hace mucho tiempo perdió a su hijo Paulo de cuatro años, murió de una trombosis mientras dormía y al parecer su esposa Mónica ha tomado la decisión de separarse de él en el momento en que él le comunicó que va a viajar por tres días a hacer un reportaje en Oreja de Perro. Mónica le dejó una extensa carta de veinte páginas sobre su equipaje y le dijo que se iría por un mes a San Jerónimo a visitar a su familia. 

Con ese peso de sufrimiento llega a Oreja de Perro. Pero no llega solo, lo acompaña el fotógrafo Scamarone, un tipo muy distinto del protagonista “Es soltero, es alcohólico, no es claustrofóbico, se considera un cínico” (Thays) “Sufre de incontinencia verbal, pero finge ignorarlo. Tiene de sí mismo una imagen de lacónico, observador, sagaz, como si fuese un fotógrafo lince en constante estado de alerta” (Thays). Es el personaje que cuando hace su aparición, aunque por breves momentos, le cambia el tono a la narración, de melancólica a sarcástica. 

“Se nota que eres virgen en política, compadre, no sé por qué te mandan a estas comisiones. Es fácil la vaina: en cinco años hasta el más basura se convierte en santo, dice. El cholo se lanza para presidente en el 2010. ¿Y sabes quién le hará la pelea? Fujimori, claro. Todo empieza de cero” (Thays) 

También hay sátira contra Toledo: “Ahorita escuchamos las hélices del helicóptero de nuestro Cholo Sano y Sagrado, más borracho que el ingeniero y yo juntos. Y con etiqueta azul. (Thays)

Para el narrador, aquel viaje a ese lugar completamente distinto de su ciudad (Lima) será una manera de encontrarse con sus pensamientos, reflexiones y problemas personales y explorar qué resolución puede tomar. El doloroso recuerdo de su hijo siempre está presente, la carta que tiene que responder a Mónica es algo que lo tiene pendiente, pero también debe cumplir con su labor y la compañía de Scamarone de alguna manera le mantiene en balance con la realidad exterior. 

En la novela siempre hay una tensión que te impulsa a seguir avanzando página a página, el ritmo también es bueno, poco a poco uno va profundizando en la historia de cada personaje y vemos esas heridas internas. 

Por ejemplo el caso de Mónica, su padre y el auto Mercedes Benz rojo. El tema de la pérdida está presente, y el auto como símbolo del recuerdo y vinculación de lo perdido. “No quería que nadie lo mencionara, ni su hija. Para ella estaba muerto. Pero no estaba muerto. Su auto estaba ahí. El Mercedes Benz rojo.” (Thays) 

La aparición de los personajes Jazmín y Maru en la historia le da un toque erótico a la novela, pero también la representación de dos estereotipos muy distintos de mujeres peruanas. Jazmín, es de la sierra con una historia muy triste, su madre fue secuestrada por la policía para violarla, ella misma está embarazada aparentemente producto de una violación por un militar, es una víctima de la barbaridad, mientras que Maru es una antropóloga limeña, profesional y rubia, ajena al sufrimiento de aquel lejano pueblo quien va a Oreja de Perro a hacer su trabajo. 

Jazmín es solitaria, quien estando embarazada es capaz de entregarse a un desconocido y hacerlo sin protección. Es ingenua, pero también escéptica del gobierno de turno ante la noticia de que Toledo está inaugurando en Huamanga un colegio o una obra de sanitad: “Un colegio que en un mes se caerá hecho mierda. Un centro de asistencia que dejará morir podridos a los campesinos que hace cola por días enteros para obtener una cita”. (Thays) 

Curiosamente, es con Jazmín con quien el protagonista tendrá una mayor cercanía, producto de esa empatía con su sufrimiento, con la pérdida y la nostalgia; no obstante, el narrador muestra sus prejuicios y su desprecio en silencio a Jazmín por su condición andina, marcando un abismo cultural entre ambos. “Tiene los dientes parecidos a los de mi ex empleada. Es chola. Está en otro mundo, obvio, un mundo completamente distinto al mío”. (Thays) Además, físicamente resalta a Maru sobre Jazmín “Proyectado contra esa luz, el perfil de Maru se ve hermoso mientras abre y cierra los labios” (Thays) y más adelante “El perfil de Jazmín se recortaba sobre lo negro…Es un feo perfil, distinto al de Maru…Un perfil que no puedo admirar” (Thays). No obstante, es capaz de dormir con ella. 

La novela, es una historia triste, nos recuerda una historia trágica del país. Explora la psicología ante la pérdida de un ser querido, cómo afecta, cómo lo abordas y cómo eso repercute en tu día a día, en tu ser. También lo onírico está presente en la historia, los sueños como manifestación del sufrimiento. “Mónica, Paulo, yo, ahora equidistantes, ausentes uno del otro, proyectándonos sobre nuestras historias individuales pero incapaces de estar juntos como una familia” (Thays). 

Otras notas: 

Rescato también los títulos de libros y/o autores que el protagonista ha mencionado (algunos títulos los he deducido en relación al autor citado), son varios y será una buena oportunidad para leerlos. 

- Una cuestión personal (Kenzaburo Oé) 

- Ferdydurke (Witold Gombrowitz) 

- El hombre que confundió a su mujer con un sombrero (Oliver Sacks) 

- Cosecha roja (Dashiell Hammett) 

- Diderot 

- Graham Greene 

- Leonardo Sciascia 

- John Le Carré 

- Manuel Gonzáles Prada 

Otro dato: 

En la novela se mencionan las palabras quechuas “llaqta maqta” pero que no se llega a explicar su significado: 

“Voy a despertar a unos compadres que tengo, que seguro están borrachos a esta hora porque esos chupan duro, pero yo igual los encuentro para que escuchen lo que son nuestro llaqta maqta”. (Thays) 

“¿Qué es llaqta maqta?, le pregunto. 

Después te explico, me dice e intenta ponerse de pie.” (Thays) 

Por lo que aquí dejo una explicación al respecto. 

“El Llaqta Maqta es una costumbre tradicional del distrito de Chungui, en la provincia de La Mar, Ayacucho. Actualmente es básicamente un sub-género del huayno que se canta en ciertas ocasiones acompañado con mandolinas, donde los varones tocan la mandolina y las mujeres cantan las canciones que tienen una especial tonalidad y se refieren a diversos temas, especialmente amorosos, la vivencia de los pobladores, los sufrimientos del pueblo, etc. 

Etimológicamente la palabra Llaqta Maqta proviene de dos vocablos quechuas, “llaqta” que significa “pueblo” y “maqta” que significa “joven” o “mozo”, por lo que se traduce como “joven del pueblo”. Según la tradición oral, el término llaqta maqta tiene su origen en las expresiones de personas mayores o jóvenes muchachas, que al escuchar la bulla que producía la música con la que los jóvenes se divertían por las noches en las estancias o en actividades como la elaboración del chuño, solían decir “Llaqta maqtakunan hamurusqaña” (Ya llegaron los jóvenes del pueblo), por lo que fue quedando con ese nombre.” (https://chungui.info/blog/2016/03/30/llaqta-maqta/)

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