sábado, 20 de julio de 2013

Quo Vadis? (Henryk Sienkiewicz)

Lectura # 20

Título Original: Quo vadis?
Autor: Henryk Sienkiewicz.
Año de la publicación original: 1896
Editorial: Sol90
Páginas: 495
Año de la edición: 2003

A mediados de marzo nació en mí la curiosidad de saber el contenido de Quo Vadis?, la ignorancia del idioma en que fue escrito el título y su significado llamaron mi atención, si bien el título me era familiar bajo el contexto de las fechas de celebración de la Semana Santa debido a las emisiones anuales de una película homónima. Por suerte, no he visto aún ninguna película basada en el libro y eso terminó por decidirme a tenerla en la lista.

Al enterarme del autor, me enteré varias cosas sorprendentes, entre ellas, por ejemplo, su nombre me era complicado de pronunciar y recordar (Henryk Sienkiewicz), que era polaco (nunca había leído a un polaco), y además era el ganador del premio nobel del año 1905, notable descubrimiento. También me enteré que se inició como periodista llegando a ser muy destacado y luego se dedicó a la literatura.

Otra de las cosas que llamó mi atención era que este autor antes de publicar su Quo Vadis?, había publicado una saga histórica, una trilogía, considerada como la epopeya nacional de Polonia (A Sangre Y Fuego, El Diluvio y Un Héroe Polaco).

Tras estos datos, me dije que antes de iniciar con la lectura de Quo Vadis?, leería la saga por ser cronológicamente anterior y… tras algunos meses de haber disfrutado de la lectura de la saga acabo de concluir con la de Quo Vadis?

¡Y qué libro ha resultado ser!, un libro de tremendas enseñanzas, un libro, que como pocos, ha hecho de sus personajes una fuente de trasmisión de profundos sentimientos cristianos, lo cual me ha dejado completamente nostálgico.

El autor nos transporta a la época del siglo I D.C., en la ciudad de Roma, capital del más grande imperio del mundo de entonces gobernado por Nerón, un ser completamente abyecto y psicópata.
La trama de la historia es una apasionada historia de amor entre un patricio romano llamado Marco Vinicio, de gran estatus social, de creencia pagana y cercano al círculo del César, y una joven huérfana descendiente de los reyes del pueblo Ligio, educada bajo preceptos cristianos y de condición socioeconómica precaria.
Marco Vinicio tiene un tío muy influyente en Roma y fiel adulador del César, llamado Petronio y es catalogado como el arbiter elegantiarum por sus gustos exquisitos y refinados de la moda, poesía y música, de una inteligencia perspicaz.

En la historia se encuentran dos personajes importantísimos que hace que el libro sea invalorable, me refiero a los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso, ambos se encuentran en Roma aumentando la grey de fieles siguiendo  los preceptos de Cristo.

El desarrollo de la historia está muy bien construido pese a lo complejo de los hechos históricos. El personaje de Nerón está magistralmente creado, él sólo encarna el grado más cruel y estúpido que puede llegar a ser un hombre, la figura de Nerón representa lo pagano, la tiranía, la crueldad sin límites, el desprecio a la vida ajena, el gusto retorcido por la contemplación de torturas terribles, el egoísmo supremo, el narcisismo total y la idiotez como estadista. Esta maldad personificada golpeará con su poderoso puño a la numerosa comunidad de fieles cristianos liderados por los  apóstoles Pedro y Pablo.

El desenlace de la relación entre Vinicio y Ligia a través de las páginas es emocionante y angustioso a la vez, advertiremos el poderoso sentimiento de amor cristiano que trasciende y resiste toda maldad y que tiene la increíble fuerza espiritual de cambiar corazones paganos o de piedra al servicio de Cristo, al mismo tiempo el autor va narrando con gran dominio y detalle los terribles hechos históricos que van suscitándose, como por ejemplo el dantesco incendio romano que duró cerca de una semana entera.

Este libro es una bellísima obra maestra que deja una profunda reflexión sobre la vida cristiana, su fortaleza en la fe, su capacidad de perdonar y de mostrar misericordia, sobre las amenazas que aún persisten en la actualidad y es también un llamada a la conciencia de todos nosotros a llevar una vida de paz, de fe y de amor, que como era el precepto de los primeros cristianos: de dar bien por mal.



Sin duda lo releeré nuevamente.

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