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jueves, 13 de febrero de 2014

La Muerte del rey, ejercicio de escritura...


Acabo de participar en este taller, el tema es complicado, pero algo he podido idear.



La Muerte del rey

El rey yacía acostado sobre su lecho, vestido majestuosamente, era de noche y apenas un candil iluminaba su oscura habitación. El rostro se encontraba empapado de un frío sudor. Luego de pacificar a todo su reino y de librar innumerables batallas colosales, el rey afrontaba su último enfrentamiento.
Una infección profunda le carcomía por dentro, la fiebre le nublaba la razón, millones de bacterias se alimentaban sin control de sus carnes infectas mientras todo el sistema inmune movilizaba los ejércitos de células blancas liberando las más sofisticadas armas que la biología ha concedido. Neutrófilos, macrófagos eran los principales guerreros del rey a su interior, el campo de batalla era el tejido del interior de su pierna. El rey se retorcía pero se animaba esperando alguna posibilidad de curación. Su cuidadora había salido a conseguir más miel para su recuperación.
La guerra más terrible sucedía en su propio cuerpo, y él, rey de un vasto territorio solo podía soportar la lucha con fortaleza, sus células blancas hacían su esfuerzo, pero las bacterias por su naturaleza intrínseca se dividían rápidamente y cada vez más colonizaban su interior.
Con la visión alterada, el rey contemplaba su amplia habitación, la puerta que daba al balcón permanecía abierta para el ingreso de aire fresco, era noche de luna llena y el  viento empujaba la cortina haciéndole bailar una danza que enloquecía al rey.
Inesperadamente, una figura se adentró a su habitación, era de forma humana, toda de negro, pero pareciera que sus pies no tocaban el suelo. El rey abría y cerraba los ojos extasiados sin creer lo que estaba viendo. Después de muchos años esta figura se le volvía aparecer, esta vez más oscura y espeluznante. La negra figura le sonrió contemplándolo  y dijo:
-¿Te habías olvidado de mí, pequeño camarada? ¿Acaso, creías que no volvería a por ti luego de nuestro pacto secreto antes de que te convirtieras en rey? ¡Por mi eres un rey y por mi morirás como un perro! – dijo la Muerte llenando la habitación con una estruendosa carcajada que hacía desfallecer al rey.
El pueblo en breve se sublevará contra ti compañero, continuó la Muerte, mi socio Mefistófeles ya se encargó de esparcir tu oscuro secreto y que ahora sí no te dejará ir como lo hizo con tu padre, que en el último momento fue salvado por ese viejo celestial y sus ángeles.
El rey apenas abría sus ojos, se encontraba resignado a la muerte ahora, recordaba claramente el pacto hecho con Mefistófeles, quería repetir lo que hizo su padre y su ambición por el poder le llevó a tal extremo, pero nuevamente este mismo poder conquistado cegó su mente y corrompió su entelequia. El rey se había enterado de esta historia por Wagner, sus libros y algunas cartas de su madre Margaret.
Ahora todo iba concluyendo, la cuidadora, su hija querida, fue capturada por insurgentes, el pueblo se armaba de teas para incendiar el castillo. Como las bacterias que penetraban cada una de sus fibras así el pueblo se apresuraba adentrarse en el castillo, habían derribado el portón y con antorchas en las manos buscaban al rey execrando todo tipo de improperios.
A la Muerte se juntaron tres demonios: Mefistófeles, Belcebú y Lucifer. Los cuatro se acercaron más y más al lecho del rey con aspectos macabros, el ejército blanco había sido devastado, la infección se generalizaba a sepsis y ahora en shock séptico, su corazón no resistiría más tiempo.
La puerta del cuarto se abría de un fragoroso golpe y el pueblo enardecido, al notar el lecho del rey se precipitó hacia él.
Los cuatro caballeros del infierno, le sonrieron por última vez. El rey acababa de expirar.



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