Memorias del subsuelo (Fiódor Dostoievski, 1864)

"…el hombre del siglo XIX está moralmente obligado a ser una nulidad"




Hola, amable lector, gracias por visitar el blog.

No recordaba mucho el libro Memorias del subsuelo, lo leí hace muchos años, pero hace un par de semanas lo he releído y ha sido una gran experiencia, como toda la obra que me produce Dostoievski.

Memorias del subsuelo es considerada como la primera novela de carácter existencialista, esta denominación recibe de los entendidos en literatura. La publicación del libro influyó en varios autores que representan a la literatura existencialista como los franceses Albert Camus y Jean Paul Sartre. Pero ellos no habían nacido aún cuando Dostoievski escribía este libro tan impactante para la época y controversial.

Memorias del subsuelo esta escrita en primera persona y narra, como se desprende del título, algunos recuerdos de la vida del protagonista.

Según su biografía, Dostoievski quedó muy desencantando de la vida que se llevaba en Europa occidental luego de un viaje que realizó por los años de 1862 y 1863 por Europa, además, en aquella estadía europea tuvo una mala experiencia con los juegos de azar y con un affair.

Memorias del subsuelo revela una crítica audaz contra el racionalismo imperante en Europa, contra los convencionalismos establecidos y contra la nulidad de las voluntades. Por lo tanto, el libro es un alegato a favor del ejercicio de la libertad y la voluntad por sobre todas las cosas.

“Pero ¿queréis decirme, señores, qué voluntad será la mía cuando rija ya eso de la lista y la aritmética, cuando todo el mundo piense únicamente que dos y dos son cuatro?
Dos y dos son cuatro aun sin mi voluntad. ¡Y eso ha de ser mi voluntad! (Dostoievski)

Evidentemente el pensar y actuar así le ocasionaron muchos problemas de todo tipo: personales, sociales, laborales, económicos y …existenciales.

Es un ser que no encaja, que está al margen. Que se da cuenta de que debe haber un cambio en el mundo, pero es consciente de que está relegado. Él mismo es una caldera de emociones contradictorias en ebullición. 

Su voz proviene de lo que está debajo de las apariencias, del subsuelo, de ese espíritu crítico y observador de las cosas.

Lamentablemente es un personaje con daños psicológicos. Su encuentro con la prostituta fue una montaña rusa de emociones. En aquel encuentro se evidencia su conocimiento profundo de la miseria moral de los hombres sometidos a circunstancias indignas. Pronostica el desenlace de aquellos seres y tiene intención de hacer algo por ayudarles si eso está al alcance de sus manos pero al mismo tiempo una fuerza invisible del mismo peso se opone rotundamente a ello. Es el típico personaje dostoievskiano que aspira a un ideal elevado, bueno y se dirige a él y nos convence como lector que lo alcanzará, pero luego, inesperadamente, ocurre algo que cambia completamente la situación y este mismo personaje, como si experimentará un repentino y malsano placer, se lanza a los abismos de la desgracia, rechazando la posibilidad de un futuro nuevo, redentor y esperanzador.

En eso radica su crisis existencial.

“…mi delicia provenía de que conservaba la conciencia demasiado lúcida de mi degradación, de que comprendía que había alcanzado el fondo de la infamia; que aquello era innoble, pero que no podía ser de otro modo; que ningún escape me quedaba para salir de ese estado y volverme otro hombre; que, aunque tuviese aún fe y tiempo para regenerarme, seguramente no hubiese querido, y que, dando por sentado que sí lo hubiese querido, no habría servido de nada, porque, en realidad, no habría sabido en qué sentido operar mi transformación.” (Dostoievski)

El libro es muy recomendable.

Comentarios

  1. Excelwnte reseña mi amigo!! No lo he terminado , porque me ha resultado un poco complicado pero sus reflexiones me gustan aunque a veces se contradiga, es un genio de la literatura.
    Esta en especial me gusta
    No solo no puedo volverme malévolo, sino que no puedo volverme ninguna otra cosa: ni malévolo ni benévolo, ni canalla ni hombre honrado, ni héroe ni insecto. Ahora sobrevivo en mi rincón, exasperándome con el pérfido e inútil consuelo de que un hombre inteligente no puede seriamente cambiarse en otra cosa; solo un imbécil puede hacerlo.

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