Apuntes de invierno sobre impresiones de verano (Fiódor Dostoievski, 1863)

“Ya hace varios meses que ustedes, amigos míos, me apremian a describirles mis impresiones en el extranjero, sin sospechar que, con su pedido, me colocan en un callejón sin salida. ¿Qué he de escribirles? ¿Qué contaré de nuevo, aún no conocido o no contado?"




Hola, amable lector, gracias por visitar el blog:

Como lo habrán notado, en los últimos tiempos vengo publicando impresiones de las novelas y cuentos que voy leyendo de Dostoievski. Tengo pendiente por hacer varios más, pero por el entusiasmo de continuar con nuevas lecturas no he podido detenerme a escribir otras notas.

No obstante, ahora es el momento de hacer una pausa y escribir unas breves notas.

Apuntes de invierno sobre impresiones de verano es un libro que no conocía que formaba parte del canon del autor. Al enterarme de la existencia de este libro, me sobrevino una incontenible compulsión de adquirirlo en cuanto sea posible.

El ejemplar corresponde a la primera edición de 2017 publicada por la editorial Hermida Editores y con la traducción de Alejandro Ariel Gonzáles.

Habiendo leído el libro, que, pese a su corta extensión, menos de doscientas páginas, el libro contiene muchas reflexiones, ideas e impresiones del narrador sobre el hombre de Europa, básicamente desde varios enfoques: el cultural, moral, económico, social, entre otros.

En 1862, Dostoievski se embarcó en un viaje por Europa (Debe entenderse que, según el narrador, Rusia no forma parte de Europa. Siempre hace una diferenciación y constantemente compara el uno con el otro, resaltando las virtudes del hombre ruso de campo en contraposición de los defectos del hombre europeo (alemán, inglés, francés. ¡Sí!, sobre todo del francés).

Decía que, en 1862, Fiódor hizo un viaje a Europa. Es sorprendente la cantidad de lugares que visitó. Transcribo a continuación un pedacito de sus apuntes con referencia a sus destinos:

“Estuve en Berlín, en Dresde, en Wiesbaden, en Baden-Baden, en Colonia, en París, en Londres, en Lucerna, en Ginebra, en Génova, en Florencia, en Milán, en Venecia, en Viena, y en algunas de ellas dos veces, ¡y todo eso, todo eso lo recorrí en dos meses y medio exactos!” (Dostoievski)

Cuando leí esas líneas por primera vez me quedé sorprendido de la cantidad de lugares que Dostoievski pudo visitar. Me imaginaba que a continuación describiría los atractivos turísticos de cada lugar, pero me equivoqué. Es Dostoievski, señores, no un guía turístico. Él mismo dice lo siguiente en el Capítulo I, En lugar de prólogo: “…no tengo nada especial que contar, y menos aún que apuntar ordenadamente, ya que no vi nada en orden, y si algo vi, no tuve tiempo de apreciarlo.” Leído esto, uno no sabe entonces de qué irá el libro entonces. Dostoievski, es decir el narrador, en este libro utiliza un tono más relajado frente al lector, incluso nos gasta unas bromas, por ejemplo, en el Capítulo II, En el vagón, dice lo siguiente: “¿Y saben qué?: me han entrado ganas, hasta que lleguemos a París, de contarles mis reflexiones de vagón, así sin más, en nombre del humanismo; si tanto me aburrí en el vagón, ahora abúrranse ustedes”.

Y es así como el narrador, estando en el vagón, viajando, en vez de contarnos los atractivos del lugar, empieza a contarnos sus impresiones sobre la influencia de Europa sobre Rusia, y cita a muchos escritores rusos como por ejemplo Fonvizin, Jomiakov, Pushkin, Nekrásov, Derzhavin, entre otros, lo cual revela su gran conocimiento de la literatura rusa y el legado de cada escritor. Es sorprendente el dominio que tiene el narrador de diferentes temas y constantemente cita a varios autores como apoyo bien sea para iniciar una imaginaria charla con el lector o con algún personaje inventado mientras permanece en el vagón o bien para iniciar una crítica contra alguna frase dicha antaño por algún escritor ruso, como la que realizó Fonvizin: “Los franceses carecen de juicio y tenerla lo consideraría la mayor de las desgracias”, y qué, justamente por esta frase, Dostoievski da rienda suelta a su inconmensurable comentario sobre Europa y Rusia. En cada momento aprovechará la ocasión para ahondar en ello.

El libro es muy entretenido, es como un ensayo sobre Europa y su influencia en Rusia, sobre cómo el hombre ruso ha ido cambiando por esta influencia, cómo es el hombre de Europa en diferentes aspectos, como en el arte, política, costumbres o la moral.

Apuntes de invierno sobre impresiones de verano, es un viaje a los pensamientos de Dostoievski, que ya revela aquí el germen de lo que aparecerá un año después con esa potencia y contundencia de su Memorias del subsuelo.

El ejemplar cuenta además con un epílogo de Nadhiezhda Guennádievna Mijnoviets, súper interesante en la que, a manera de resumen, reúne varias citas de estudios de autores occidentales que se han realizado sobre el libro desde su publicación y que incluso en el siglo presente hay varias publicaciones al respecto. Algunos de los autores de citados por Nadhiezhda son: Joseph Frank, McReynolds, Patterson, Arndt, Leatherbarrow, entre otros, lo cual hace muy enriquecedora la experiencia de la lectura porque revelan las diferentes interpretaciones y objetos de estudios realizados a partir de esta novela.

Muy recomendable.

¡Es todo por ahora, Au revoir! 

¡Ah! Olvidaba mencionar algunos autores que Dostoievski cita: Ann Radcliffe, Jomiakov, Krestovsky, Karamzín, Pushkin, Reichard, Derzhavin, Fonvizin, Shedrín, Alekséi Tolstói, Lérmontov, Gógol, Griboiédov, entre otros.

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