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miércoles, 12 de julio de 2017

El coronel no tiene quien le escriba (Gabriel García Márquez)



Lectura #85

"La mujer despertó. - ¿Con quién hablas?  - Con nadie - dijo el coronel-. Estaba pensando que en la reunión de Macondo tuvimos razón cuando le dijimos al coronel Aureliano Buendía que no se rindiera. Eso fue lo que echó a perder el mundo" 

París 1957 el Gabo terminaría de escribir la presente novela que se publicaría en 1961 y que corresponde a su segunda novela de su obra literaria. 

El coronel no tiene quien le escriba narra la dramática historia de una pareja de ancianos que se han quedado en la miseria viviendo de los pocos pesos que le quedan de vender casi todo lo que tenían y alimentándose de la esperanza de que el viernes llegará al correo la pensión de jubilado, prometida por el gobierno, que le corresponde al anciano coronel.

Pero la espera de la pensión ya lleva más de 15 años y su mujer, quien sufre de un asma crónico, va perdiendo la paciencia en contraposición del viejo terco y soñador.

En la casa donde viven no vive nadie más que ellos y un gallo. La casa está en ruinas a diferencia de la casa del vecino Sabas. Su mujer no pierde oportunidad en reprocharle la injusta paga que le hizo la vida a alguien quien luchó bajo las órdenes del legendario coronel Aureliano Buendía, a diferencia de Sabas, quien sin inmiscuirse en política supo aprovechar las circunstancias y generó una riqueza considerable producto de los negocios.

El coronel lo ha vendido todo, casi todo, solo le queda un reloj de pared y un cuadro que lamentablemente nadie los quiere comprar. Pero también ambos tienen un gallo de pelea, que ya va siendo muy difícil de mantener porque tienen que gastar en maíz, no obstante la otra esperanza del viejo coronel es que en enero, la historia inicia en octubre y culmina en diciembre, el gallo combatirá y ganará.

"Ahora todo el mundo tiene su vida asegurada y tú estás muerto de hambre completamente solo"

Según el propio García Márquez, esta historia es una de las más significativas para él porque así como los ancianos día tras día no sabían qué hacer para poder traer un pan a la mesa, así en el mismo tiempo en que escribía esta novela el Gabo también se encontraba en apuros económicos en París. 

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