Un héroe de nuestro tiempo (Mikhail Lérmontov, 1840)


Un héroe de nuestro tiempo
 es una novela de aventuras recreadas en las lejanas tierras del Cáucaso. Ríos, montañas, mares, caballos y pobladores del lugar (cosacos, chechenos, osetios, tártaros) forman el cuadro en donde ocurren las aventuras del héroe Grigori Alexandróvich Pechorin, un militar ruso que ha sido destacado a las tierras caucásicas. Esta ambientación y la trama del capítulo Bela, en particular, me recuerda a mi lectura de Un héroe polaco de Henrik Sienkiewicz, una novela de aventuras también, teniendo como contexto la historia polaca.

La lectura ha sido muy agradable, ágil, entretenida, con unas historias llenas de emoción, intrigas, romance y duelos con armas de fuego como en el viejo oeste.

La novela se compone de cinco capítulos (Bela, Maxim Maximich, Tamán, La princesita Meri y El fatalista) contadas por diferentes narradores (tres en total). Las tres últimas historias corresponden al diario de Pechorin que fue publicado como diario por el primer narrador luego de enterarse de la muerte del héroe. 

En el prólogo realizado por Nabokov, compara un poema de Lérmontov con la estructura de la novela y resalta el uso de distintos narradores y establece un orden cronológico de las aventuras del héroe de Pechorin. Resalta la capacidad de Lérmontov de crear una prosa limpia y fluida en una época de adolescencia de la literatura rusa del siglo XIX.

Me gustaría destacar también al personaje principal, Pechorin, que es un hombre moderno, que nunca está satisfecho con nada, que se aburre, que por más que pueda obtener lo que quiera nunca queda realmente pleno. Es un síntoma del hombre existencialista. No le encuentra el sentido a la vida. Solo está seguro de que algún día morirá y considera una desgracia haber nacido.

- En que tarde o temprano una espléndida mañana me moriré.
- Pues yo le llevo ventaja - le repliqué-. A más de ese convencimiento, yo tengo el otro: el de que una tarde repugnantísima tuve la desgracia de nacer.

Y es que en su adolescencia Pechorin se enfrascó en las lecturas de los antiguos filósofos concluyendo que nada útil sacaría de esos pensamientos que a nada llevan. Por ello se dedicó a desafiar a la vida misma envolviéndose en muchas aventuras. Es interesante también resaltar el conocimiento profundo que tiene del alma humana, tanto de los hombres para desenmascarar sus embustes como de las mujeres para enloquecerlas de amor, por lo cual puede manipularlos a su antojo de forma asombrosa. No obstante, nada de eso le satisface y siempre queda sediento de más o mejor dicho, siempre queda un vacío en su interior que haga lo que haga nunca llega a llenarlo. Definitivamente, un héroe de nuestro tiempo.

Muy recomendable.


Sobre el autor: 




MIKHAÍL Y. LÉRMONTOV. (Moscú, 1814-Piatigorsk 1841). Poeta y novelista romántico, considerado como el Byron ruso. Tras cursar estudios universitarios, ingresó en la escuela militar de San Petersburgo. Influido inicialmente por Pushkin, en 1837 le dedicó la elegía La muerte del poeta, en la que culpaba a la nobleza del duelo en que este encontró la muerte, a causa de lo cual Lérmontov tuvo que exiliarse al Cáucaso. Sus obras fueron severamente censuradas por su apasionada defensa de la libertad y por sus opiniones antirreligiosas, pero también contribuyeron a suscitar el interés por el folclore del pueblo ruso. Murió en 1841 en el Cáucaso, como resultado de un duelo que le enfrentó a un compañero suyo, también oficial. A pesar de que solo contaba 26 años en el momento de morir, Lérmontov había demostrado ser un brillante escritor dotado de un enorme talento, hasta el punto de que fue aclamado como sucesor de Pushkin y depositario de la mejor tradición de la literatura rusa.

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