Torquemada en la hoguera (Benito Pérez Galdós)


Torquemada en la hoguera (1889) conforma la primera novela de una tetralogía, las otras tres son en secuencia cronológica: Torquemada en la cruz (1893), Torquemada en el purgatorio (1894) y Torquemada y San Pedro (1895). 

La novela cuenta la historia de un vil usurero llamado Francisco Torquemada, llamado por los historiadores “Torquemada el Peor”, y según la crítica literaria este personaje es considerado como “uno de los grandes avaros de la literatura universal”. 

El inicio de la novela nos da claramente una idea del personaje Torquemada: 

“Voy a contar cómo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas infelices consumió en llamas; que a unos les traspasó los hígados con un hierro candente; a otros les puso en cazuela bien mechados, y a los demás los achicharró por partes, a fuego lento, con rebuscada metódica saña.” 

Don Francisco, gracias a su calidad de usurero ha sabido amasar una considerable fortuna gracias a los apuros económicos de la gente madrileña: 

“…hombres de más necesidades que posibles; empleados con más hijos que sueldo; otros ávidos de la nómina tras larga cesantía: militares trasladados de residencia, con familión y suegra por añadidura; personajes de flaco espíritu, poseedores de un buen destino, pero con la carcoma de una mujercita que da tés y empeña el verbo para comprar las pastas…”
 

Viudo de pronto, luego de cuarenta años de matrimonio, padeció unos días de depresión que fue recuperada poco a poco: 

“Pero el tiempo cumplió, como suele cumplir siempre, endulzando lo amargo, limando con insensible diente las asperezas de la vida, y aunque el recuerdo de su esposa no se extinguió en el alma del usurero, el dolor hubo de calmarle…” 

A Torquemada le quedaban dos hijos, Rufina, de veintidós años y Valentín, de doce años; ambos muy hábiles e inteligentes de los que Torquemada bien podría sentirse orgulloso: Rufina había heredado la capacidad de administrar el hogar de buena manera y Valentín había demostrado tener una inteligencia sobresaliente, destacando rápidamente sobre el resto de los niños. 

“…y que si fuese hombre capaz de alabar a Dios por los bienes con que le agraciaba, motivos tenía el muy tuno para estarse, como Moisés, tantísimas horas con los brazos levantados al cielo” 

Pese a la pérdida de su mujer, el destino le había dado demasiado premio; no obstante, esto cambiaría cuando de pronto su hijito mejor, el Valentinito, es víctima de una enfermedad que le postrará en cama luchando por su vida. 

Es en esta circunstancia que Torquemada el Peor, presa de la desesperación ante la posibilidad de perder a su hijo adorado, experimenta una transformación espiritual tan drástica que la gente no puede creerlo. 

¿Qué pasará entonces con el destino de Torquemada y de su hijo Valentín? 

El autor hace un retrato irónico de la sociedad madrileña de su tiempo, desnudando sus aspectos negativos, personificado en Torquemada. Se evidencia la doble moral, la vieja frase de “hasta que no te pasa no lo sientes” en el sentido de que Torquemada, zorro usurero que cobraba puntualmente a gente en serios apuros económicos; no obstante, cuando la tragedia se posó sobre él, empezó a implorar ayuda y compasión de aquellas personas a las que anteriormente había desoído de sus súplicas.

Otro personaje encantador de esta novela es Don Bailón, ex-clérigo que aprendió las mañas de Torquemada y del que era muy amigo.

Por lo visto, el ex cura sabía muy bien describir a los políticos:

"Luego pintaba a todos los políticos, desde el más alto al más obscuro, como un atajo de pilletes, y les sacaba la cuenta al céntimo de cuanto habían rapiñado..."


Una novela muy entretenida del español Benito Pérez Galdós, cuyo particular estilo me ha gustado mucho y espero poder continuar con la saga. 

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