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viernes, 24 de abril de 2026

302. Santa Gema Galgani. Biografía breve (P. Basilio de San Pablo)


 El once de abril, día de Santa Gemma Galgani, presté atención a su fotografía. Mirándola me preguntaba cómo hubo de haber sido su vida para estar en los altares. Es así que me puse a buscar algún libro sobre su vida y encontré uno, que es el que voy a comentar.

Como lo señala claramente el subtítulo del libro, el libro es una biografía breve de Santa Gemma Galgani. Se divide en diecisiete cortos capítulos. El libro recoge apuntes del padre Germán de San Stanislao y fragmentos de los escritos de la misma santa.

Gemma Galgani nació el 13 de marzo de 1878 en Italia y murió el 11 de abril de 1903, apenas a los 25 años. Sus padres fueron Aurelia Landi y el farmacéutico Enrique Galgani. Santa Gemma Galgani fue la última de cinco hijos. Sus hermanos fueron Carlos, Guido, Héctor y Luis. 

Su madre Aurelia siempre deseó una niña y que llegara a ser santa.

Tras el nacimiento de santa Gemma, la familia se traslada a la ciudad de Lucca en Italia, lugar donde la santa pasó el resto de sus días. 

Cuando aún era una niña, queda huérfana al morir su madre. Antes de morir su madre le hizo prometer a Gemma que llegara a ser santa y que se portara bien con sus hermanos y ame mucho a Jesús para llegar al cielo.

"–¿Por qué lloras, mamá?
–Porque me da mucha pena tener que dejarte con papá y tus hermanitos cuando me vaya al cielo.
–¡El cielo! ¿Donde está Papá Dios, Jesús, la Mamá del cielo, los angelitos y los niños buenos?
–Sí.
–Mamá, yo quiero ir contigo al cielo.
–Para ir al cielo tienes que ser muy buena: no tener las rabietas que tienes con tus hermanitos; aplicarte más en el Jardín de la Infancia; querer mucho a Jesús; no olvidarte nunca de las tres Avemarías a la Inmaculada que te tengo recomendadas, para que ellas te ayuden a conservar la santa pureza. No olvides nunca que yo pedí a Jesús una niña santa. Esa niña eres tú. Así que, sin falta, tienes que ser santa.
–Sí, mamá, te lo prometo de verdad: seré santa."
...
"Gema ya tiene siete años. Sus primeras letras las ha aprendido en el Jardín de la Infancia. También ha recibido lecciones particulares en su casa. Está ya suficientemente preparada para recibir el sacramento de la Confirmación. Se lo conferirá el arzobispo de la ciudad el 26 de mayo de 1885.
Le acompaña en la ceremonia el vivo sentimiento de lo malita que está su madre. Acude a desahogarse ante el altar de María. Antes de que aflore a sus labios una oración, escucha que la Virgen le dice:
–Gema, ¿quieres darme a tu mamá?
–Sí, pero llévame con ella.
–No, todavía es pronto para ti.
–¿Y por qué es pronto?
–Porque tienes que quedarte con papá y con tus hermanitos. ¿Me das ya de buena gana a tu mamá para que la lleve al cielo?
–Sí te la doy, pero no dejes de llevarme con ella.
Esta es al parecer la primera locución de María con Gema."

Al llegar a la edad adulta, queda huérfana de padre y tiene que ser acogida por unos parientes. Gemma ya vivía con el ferviente deseo de ir al cielo y vivir a imitación de Cristo. Rechaza toda intención de parte de su tío de comprometerse con algún joven para un futuro matrimonio. Su deseo era ingresar al convento, pero fue rechazada en varias oportunidades. Gemma Galgani había hecho votos de castidad.

El camino de santidad de santa Gemma Galgani estuvo marcada por el sufrimiento. Desde muy jovencita tuvo dolores insoportables pero los ofreció a Jesús por el gran amor que le tenía. Asimismo su vida mística estuvo marcada por frecuentes diálogos con su ángel de la guarda, con san Gabriel de la Dolorosa y con Jesús mismo. También tuvo conversaciones místicas con la Virgen María y con el angel de la guarda del padre Germán de San Stanislao.

Santa Gemma Galgani recibió las cinco llagas de Jesús mediante estigmas en manos, pies y costado del cuerpo. Además eligió recibir de manera mística una corona de espinas a imitación de Jesús, por ello también sangraba su cabeza. Tenía una intensa vida de oración y un combate feroz contra el demonio que le llegó en varias ocasiones a golpear, jalar de los cabellos y hacerle trampas como el tratar de quemar sus cartas. 

Se identificó mucho con la espiritualidad de los Pasionistas (congregación religiosa católica fundada por San Pablo de la Cruz en 1720, cuyo carisma principal es promover la memoria de la Pasión de Jesucristo como máxima expresión del amor de Dios). El mismo san Gabriel de la Dolorosa, que fue un pasionista, en una conversación mística le dijo "hermana", " hermana". Santa Gemma deseaba que se fundara en Lucca un convento de los pasionistas. No pudo ver su deseo realizado en vida pero en octubre de 1903, el papa Pío XI dió la autorización. 

Santa Gemma Galgani murió un sábado santo del 11 de abril de 1903. El 14 de mayo de 1933 fue declarada beata por el papa Pío XI y el 02 de mayo de 1940 fue proclamada santa por el papa Pío XII.

Santa Gemma Galgani, ruega por nosotros.

Convento de los pasionistas en Lucca
Convento de pasionistas de Lucca 


Nota:
Puedes encontrar mucha información de Santa Gemma Galgani en el siguiente sitio web: Santa Gemma Galgani 

viernes, 14 de noviembre de 2025

295. Don Bosco y su tiempo (Hugo Wast, 1931)




También titulado como "Don Bosco y su tiempo". El ejemplar que he leído incluye la primera parte "Don Bosco bajo el reinado de Carlos Alberto" y su segunda parte "Don Bosco en los años de Pío IX".

Desde ya, estimado lector, le recomiendo esta obra de Hugo Wast que con gran habilidad pudo hilar la biografía de San Juan Bosco y los cambios políticos, sociales y espirituales de un conjunto de reinos y ducados italianos que, movidos por las ideas revolucionarias y la masonería precipitaron en guerras continuas hasta llegar a la unificación de Italia como reino en la década de 1860.

Don Bosco nació el 16 de agosto de 1815. Napoleón había sido vencido y empezaba una época convulsa donde los grupos secretos y sus ideologías minaban incansablemente por destruir el antiguo régimen, liberarla de Austria y unificar Italia. Pero el objetivo principal era borrar la Iglesia católica del mundo y por eso se empeñaron en luchar contra el papado y sus estados pontificios.

Don Bosco fue el menor de tres. De pobre familia del campo en el Piamonte, al norte de Italia, en el Reino de Cerdeña de entonces. Sus padres Francisco y Margarita fueron buenos catolicos caritativos con los necesitados pese a su pobreza material. La oración, la devoción a la Virgen y el amor al prójimo fueron los ejemplos que transmitieron a sus hijitos, siendo el menor, el Bosquette Juanito el que llevaría una vida de gran actividad y oración.

A los nueve años, siendo un pastor de vacas en el campo y aprendiz de algunos trucos de magia tuvo un sueño profético que transcribo a continuación:
 
Juan, pastorcito de los Becchi, se halla de improviso entre un corro de muchachos que juegan, riñen, blasfeman. Al oír las blasfemias, se indigna, y a puñetazos pretende moderar su lenguaje. Le contiene un misterioso personaje:

-- ¡Así, no! ¡Enséñales con dulzura, y ganarás su amistad!

--Señor, ¿qué puedo enseñarles yo, que soy ignorante? --Yo te daré la maestra que te hará sabio.

A su lado aparece una dama de dulce y bello semblante.

-- ¡Mira!

Juan se vuelve: los muchachos se han transformado en bestias díscolas o feroces.

--Ese es tu campo: trabaja... ¡Mira de nuevo!

Las bestias salvajes se truecan en mansos corderos. Juan se pone a llorar.

--No comprendo, señora... ¿Qué debo hacer?

-- ¡A su tiempo lo comprenderás todo!

Su vida se obraba de milagros. Fue difícil poder ingresar al seminario. Se hace sacerdote. Devoto de María Auxiliadora y San Francisco de Sales. Estableció el método preventivo en la educación de sus Biricchinis (niños y jóvenes pobres de la calle, de los sin hogar). Su método era que hay que ganarse el corazón del niño con amor y ternura. Un método innovador en la época donde el estilo educativo era "la letra con sangre entra".

Don Bosco fue un santo valiente, incansable, lector febril, escritor de lecturas católicas para sus niños del oratorio, de comunión frecuente y confesor infatigable. Amigo del papa Pío IX y defensor del papado. Fundó con muchísimo esfuerzo la Pía Sociedad Salesiana y luego más adelante con ayuda de María Mazzarello funda la congregación de las Hijas de María Auxiliadora.

Don Bosco hizo muchos milagros (entiéndase que el milagro siempre lo hace Dios pero tiene a sus hijos como instrumento para la realización, por ejemplo, Don Bosco).

San Juan Bosco, ruega por nosotros ✝️🙏🏻

domingo, 24 de agosto de 2025

293. Historia de mi vida. (San Juan Pablo II). Ediciones Encuentro

Leer la vida de los santos es fundamental para crecer en nuestra fe y amor en Cristo y fortalecerlas. 

La Iglesia tiene muchos santos en el Cielo, que conforman la Iglesia triunfante y cuyas vidas en la tierra, tan distintas entre ellas, son los distintos caminos de santidad, que nos ayudan como modelos de vida cristiana para alcanzar la santidad y llegar a  la comunión plena con Dios.

Esta biografía, como se señala en la contraportada del libro, ha sido elaborada a partir de las confidencias personales, que él mismo fue revelando en cerca de 15 000 textos y discursos dirigidos a personas de todo el mundo durante sus casi 27 años de su pontificado.

Es importante resaltar que los santos han sido personas como nosotros, de carne y hueso, y que eligieron ejercer su libertad, voluntad e inteligencia hacia Dios. Ejemplos de santos hay muchos, y sobre ellos la Iglesia tiene mucha devoción. 

San Juan Pablo II nació el 18 de mayo de 1920 y bautizado el 20 de junio con el nombre de Karol Jozef Wojtyla. Su padre era un oficial del ejército de cuarenta años y su madre una ama de casa de treinta y seis años. Su hermano, Edmund, era catorce años mayor. Una hermanita hubo fallecido antes que karol naciera.

A continuación realizaré una transcripción literal de algunos pasajes de las palabras del santo:

Mi padre era digno de admiración y casi todos mis recuerdos de infancia y adolescencia lo tienen a él como referencia. 

Sabemos lo importante que son los primeros años de vida, la infancia, la adolescencia, para el desarrollo de la personalidad humana, de su carácter. Precisamente estos años me unen indisolublemente a Wadowice, la ciudad y sus alrededores. Cuando echo la mirada atrás para observar el largo viaje de mi vida, me doy cuenta de cómo el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la pila bautismal en la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio 1920 se me dio tanto la gracia de ser un hijo de Dios como la fe en mi Redentor (7-VI-79).

Estoy convencido de que jamás en ninguna fase de mi vida mi fe ha sido un mero fenómeno «sociológico», que derivaba simplemente de las costumbres y la forma de ser de mi entorno. Es decir, una fe definida por el hecho de que los que me rodeaban «creían y actuaban así». Nunca consideré mi fe como «tradicional», a pesar de que he desarrollado una admiración creciente por la tradición de la Iglesia y por esa parte viva de ella que ha nutrido la vida, la historia y la cultura de mi país. Sin embargo, considerando con la mayor objetividad posible mi fe, siempre me pareció que no tenía nada que ver con ningún tipo de conformismo, sino que nació de lo más profundo de mi «yo» y que fue también el resultado de los esfuerzos de mi espíritu por buscar una respuesta a los misterios del hombre y del mundo. Siempre he visto claramente que la fe es un don (NA 35). 

Hoy deseo venerar a san Carlos Borromeo, de quien recibí el nombre el día de mi bautismo. Más de una vez he tenido ocasión de hacer una peregrinación a su tumba en la catedral de Milán, así como de visitar los lugares relacionados con su vida, como Arona.

Aquí, en Roma, descansa su corazón en la iglesia de San Carlo al Corso, a él dedicada.

Esto es un detalle muy elocuente, pues muestra cómo este cardenal y pastor de la Iglesia ambrosiana de Milán fue, al mismo tiempo, un servidor de las causas universales de la Iglesia (4-XI-79).

La muerte de mi madre se me grabó profundamente en la memoria y, tal vez, todavía más la de mi hermano, debido a las circunstancias dramáticas en que sucedió y porque yo era más maduro. Así me convertí en huérfano de madre y en hijo único relativamente temprano (NA 12).

A mí, la experiencia de la acción del Espíritu Santo me la transmitió especialmente mi padre cuando tenía vuestra edad. Cuando tenía alguna dificultad, él me recomendaba que rezase al Espíritu Santo. Y esta enseñanza suya me ha enseñado el camino que he seguido hasta la fecha (26-IV-97).

Un día, mi padre me regaló un libro de oraciones entre las que había una oración al Espíritu Santo. Me dijo que la rezase diariamente. Así que desde ese día trato de hacerlo (VL 148).

Las manos de mi madre me enseñaron este misterio de juntar mis pequeñas manos de niño para rezar, mostrándome cómo hacer la señal de la cruz, el signo de Cristo, que es el Hijo de Dios vivo (14-VIII-91). 

...

Cómo parte de su testamento espiritual San Juan Pablo II nos comunicó lo siguiente:

A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, llegando hasta los tiempos de la ocupación, en los que trabajé como obrero,

y después a la parroquia de Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Señor me ha encomendado de manera especial.

A todos les quiero decir únicamente una cosa: ¡que Dios os dé su recompensa! «In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum». (17-III-00).

Notas:

NA = André Frossard – Giovanni Paolo II, «Non abbiate paura!» [No tengáis miedo], Rusconi, 1983.

VL = Giovanni Paolo II – Vittorio Messori, Cruzando el umbral de la esperanza, Barcelona, Plaza y Janés, 1994.

domingo, 1 de septiembre de 2024

Rosa de Lima, primera santa de América

 


Impresionante la vida de Santa Rosa de Santa María, quien desde niña ya se vislumbraba su santidad al jugar con el niño Jesús.

En una época en donde Lima era la ciudad más importante de América y modelo de un ferviente catolicismo, Isabel Flores de Oliva, es decir, Rosa de Santa María, ingresa a la Orden Terciaria de los Dominicos (de ahí su hábito blanco y negro) y que tras leer libros religiosos para buscar un ejemplo de santidad, la encontró en la vida de Santa Catalina de Siena, santa del siglo XIV, Doctora de la Iglesia, también terciaria Dominica y muy influyente en la defensa de la sede de romana del Papa en tiempos de crisis.

Santa Rosa de Lima, hizo vida de penitencia, oración, ayudó a muchas mujeres y enfermos, oró para la protección de Jesús Eucaristía frente a la amenaza de corsarios franceses y holandeses que se aproximaron a las costas limeñas. En vida fue considerada una santa por el pueblo.

Santa Rosa de Santa María, fue ejemplo de una vida llena de virtudes, una católica con mucho fuego del Espíritu Santo, contrayendo un matrimonio místico con Nuestro Señor Jesuscristo.

La Iglesia la celebra el 23 de agosto pero en el Perú se celebra el 30 de agosto, siendo feriado nacional.

Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, América y Filipinas, ora pro nobis (ruega por nosotros). 

martes, 27 de febrero de 2024

Mi vida - recuerdos. 1927 - 1977 (Joseph Ratzinger: Benedicto XVI)


 Del comentario encontrado en el libro sobre el texto:

"Con el rigor propio de un intelectual de su talla, y la sinceridad y sencillez que le caracterizan, el cardenal Ratzinger nos relata los hechos más relevantes que marcaron sus 50 primeros años de vida. Entramos de su mano en la dulzura del hogar, junto a sus padres y hermanos, en un ambiente sencillo y piadoso. El libro recorre las ciudades y paisajes que le vieron crecer en su Baviera natal. Pronto asistimos a las tensiones políticas captadas en la niñez, y a la creciente agresividad y vejaciones del nacionalsocialismo contra los católicos. La generosidad de su respuesta a la llamada al sacerdocio. La intensa preparación intelectual. El horror de la guerra. Su elección de una vida de estudio, y los arduos trabajos para lograr la cátedra universitaria. Ratzinger hace memoria, junto a su historia personal e íntimamente unida a ella, de los sucesos y problemas vividos por la Iglesia. Reflexiona a la distancia sobre ellos, y saca luces que constituyen un regalo para el lector. El libro ayudará, sin duda, no sólo a conocer al personaje, sino a entender mejor a la institución que representa y a informar con más rigor sobre ella. La vida de la Iglesia siempre ha sido rica en personas cuyo amor por Cristo definía la totalidad de su existencia. Es también el caso de Joseph Ratzinger, protagonista de excepción del cambio de milenio, quien pone de manifiesto en esta autobiografia, plena de sentido del humor, inteligencia y pasión, que toda su vida ha estado y está marcada por el lema que escogió para su escudo episcopal: "Cooperatores veritatis". Como no podía ser de otro modo, al hilo de su historia personal, el autor repasa los grandes problemas de la Iglesia en este siglo, dando una visión plena de lucidez e inteligencia. Más allá de otros libros también de corte biográfico ya publicados, generalmente en forma de entrevistas, el cardenal Joseph Ratzinger abre su corazón de par en par en esta obra al lector."

La introducción realizada por el padre italiano Angelo Scola deja muy en claro el pensamiento de Benedicto XVI. Al respecto transcribiré varios pasajes de la introducción que considero a resaltar. 

Introducción

1. UN HIJO GENUINO DEL CATÓLICO PUEBLO BÁVARO

La primera vez que vi al cardenal Ratzinger fue en 1971. Era Cuaresma. El recuerdo de aquel encuentro se ha ido enriqueciendo de matices que mi memoria ha reelaborado, inevitablemente, en ocasión del setenta cumpleaños del cardenal.
Un joven profesor de derecho canónico, dos sacerdotes estudiantes de teología, que por aquel entonces no habían cumplido los 30 años, y un joven editor estaban sentados alrededor de una mesa, invitados por el profesor Ratzinger, en un típico restaurante a orillas del Danubio que, en Ratisbona, discurre ni demasiado lento ni demasiado impetuoso, lo que todavía permite pensar en el hermoso Danubio azul. La invitación la había procurado von Balthasar con la intención de discutir la posibilidad de hacer la edición italiana de una revista -que más tarde sería Communio-. Balthasar sabía arriesgar. Los mismos hombres que se sentaban a la mesa de aquel típico mesón bávaro, unas semanas antes habían perturbado su quietud de Basilea, con un cierto atrevimiento, pues no le conocían. Lo habían hecho inmediatamente después de leer una breve noticia aparecida en Le Monde en la que se informaba del fracaso de una reunión de teólogos, que habían sido expertos en el Concilio, celebrada en París con el objeto de dar vida a una nueva revista. Le dijimos a Balthasar: Tenemos que hacerla, nosotros haremos la edición italiana». Balthasar no descartó de inmediato la hipótesis, no sólo porque le cogimos un poco por sorpresa y por su buena educación, sino porque entre nosotros estaba un pequeño editor -Balthasar era también editor- y tenía un sexto sentido para percibir si una publicación podía o no «tirar bien». Al final, con un tono entre prudente y escéptico, Balthasar dijo: «En todo caso, yo no puedo decidir nada solo. Hay que contar con los alemanes...; los aspectos técnicos dependen de Greiner. Además, está el problema de la teología». (Si bien nosotros teníamos en nuestro equipo algún que otro nombre de buenos teólogos italianos). Me acuerdo bien de su cara en aquel momento. La he visto después en otras ocasiones; cuando tenía que tomar una decisión arriesgada: callaba durante un tiempo que siempre parecía excesivo al interlocutor, con el rostro marcado por una mueca escéptica que no hacía presagiar consensos. Después, con una sonrisa comedida y con su tono de voz un poco jovial formulaba su propuesta en breves palabras. Así, al terminar nuestro coloquio, dijo: Ratzinger, tenéis que hablar con Ratzinger. Es él el hombre decisivo hoy para la teología de Communio. Es la clave de la redacción alemana. De Lubac y yo somos viejos id a ver a Ratzinger...

Estábamos enfrentados dos a dos: dos a favor y dos en contra. Con su trato delicado, los gestos medidos y los ojos que no dejaban de moverse, Ratzinger nos explicaba la carta: una larga secuencia de suculentos platos bávaros... Parecía conocerlo bien, sin lugar a dudas era un habitué del restaurante. Nosotros, superado el primer embarazo, como buenos latinos y, además, jóvenes, nos lanzamos a hacer comparaciones entre menús bávaros y lombardos. Alguno de nosotros había pasado suficiente tiempo en Alemania como para permitirse disertar sobre los tipos y las marcas de cervezas. Recuerdo bien que pregunté a nuestro anfitrión qué nos aconsejaba: pacientemente empezó a ilustrarnos de nuevo sobre cada plato de la lista, animándonos a probar más de uno para que nos hiciésemos una idea de la cocina bávara. Desde hacía un rato el camarero esperaba respetuoso junto a la mesa. No sin desorden y aumentando progresivamente el tono de nuestra conversación hasta el punto de hacer que algún comensal se volviese a mirarnos, terminamos, bajo los ojos benévolos y la sonrisa, quizás un poco impaciente, de nuestro anfitrión, por escoger una amplia y exagerada variedad de platos. Ratzinger devolvió la carta diciendo al camarero algo así como: «para mí, lo de siempre». El camarero nos sirvió antes a todos nosotros, con meticulosidad alemana, y al final llevó al conocido teólogo un sándwich y una especie de limonada.
Nuestra sorpresa rayaba en la vergüenza. Con una sonrisa, esta vez verdaderamente amplia y benévola, el cardenal nos liberó diciendo: «Vosotros estáis de viaje... Si yo como demasiado, ¿cómo voy a poder estudiar después?». Comentando el episodio, de vuelta en el coche, nos dimos cuenta de lo que el cardenal había dicho al camarero: «lo de siempre».
No me he alargado en este pequeño y personal recuerdo para añadir el rasgo hagiográfico de la sobriedad a la biografía del cardenal. ¡Sobre todo porque todavía no es tiempo de panegíricos! Lo he hecho sólo porque, incluso después de haberle conocido más profundamente, aquel episodio me parece que habla de su estilo, y el estilo, ya se sabe, es el hombre.
El cardenal es un verdadero católico bávaro: capaz de gozar y de hacer gozar la vida (las páginas sobre Baviera del volumen Mi vida son, en algunos pasajes, verdadera poesía). Su secreto es que la afronta como tarea. Amante de la persona en cuanto participa de la vida del pueblo por el que es natural consumirse totalmente, es capaz de una abnegación cotidiana tenaz, nunca llamativa. La ascesis, la ética y el gobierno no son en él fines, sino medios: fin es el bienestar de la persona y de la comunidad, podríamos decir, como en la Edad Media, la conveniencia del yo y del nosotros con una vida plenamente realizada.
Sus intereses teológicos, por ejemplo la vida eterna (escatología), la revelación en la historia, el nuevo pueblo de Dios, la liturgia, no serían adecuadamente comprendidos sin entender el orgullo apasionado por su pertenencia al pueblo católico bávaro, al que caracteriza una alegre participación en cualquier aspecto humano y un pertinaz sentido de la tarea.

2. UN MÉTODO DE PENSAMIENTO

«'SUFICIENTE' sólo es la realidad de Cristo». Esta afirmación de Ratzinger referida al problema teológico, todavía abierto, de la suficiencia material de la Sagrada Escritura, expresa el convencimiento profundo que atraviesa toda la obra de nuestro autor. En efecto, todo su itinerario eclesial y teológico es una afirmación enérgica de Jesucristo como «la realidad que acontece en la revelación cristiana».

Ya desde los tiempos de su tesis de habilitación sobre san Buenaventura, Ratzinger madura con claridad la idea de que la revelación no se puede separar del Dios vivo, y que interpela siempre a la persona viva a la que alcanza.

La idea misma de revelación implica un alguien que entre en su posesión.

Una peculiar e intrínseca conexión entre Revelación e historia, experimentada desde niño en la fe de la familia y de la iglesia popular de Baviera, constituye, a mi juicio, la característica metodológica que hace de hilo de Ariadna a través de todos los escritos de Joseph Ratzinger y termina por caracterizar, a lo largo de los años, al joven estudioso, al profesor, al pastor y al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aquí reside, si estoy en lo cierto, el origen de la continuidad y de la evolución de su pensamiento.

a) Cultura: conexión intrínseca entre Revelación e historia

Una concepción del dogma entendido como una realidad capaz de infundir fuerza en la construcción de la teología y no, sobre todo, como vínculo, como negación y límite extremo.

La dimensión cultural propia del hecho cristiano no se concibe, por tanto, como una mediación entre Revelación e historia sino que, respetando las debidas distinciones, es intrínseca al movimiento con el que el acontecimiento de Cristo, al comunicarse en la realidad, interpela al hombre y a la historia.

«He tratado, todo lo que me ha sido posible, de poner claramente en relación lo que enseñaba con el presente y con nuestro esfuerzo personal».

Esta actitud lleva a Ratzinger a «exponerse» para ponderar críticamente el presente de la Iglesia y de la sociedad, pero no quita carácter científico a su trabajo teológico. Al contrario, lo llena de interés para el lector no especialista. También por esto Ratzinger figura entre los católicos más leídos en los círculos culturales laicos.

Sin falsos espiritualismos, abandonando los tópicos de la homilética clásica, Ratzinger afirmó: ¿Puede haber algo más trágico, algo que contradiga más la fe en un Dios bueno y la fe en un redentor de los hombres que el hambre de la humanidad? Por otra, la respuesta final a este tremendo problema no temió exponerse a la impopularidad y Ratzinger la formuló con las palabras del jesuita alemán Alfred Delp, asesinado por los nazis: «El pan es importante, la libertad es aún más importante, pero lo más importante de todo es la adoración». Jesucristo vuelve a aparecer como el unicum sufficiens.

b) La génesis de un método: mirar a Cristo

He pensado muy a menudo -no sé si digo bien-, fijándome en el cardenal, que para él la ascesis, es decir, la mirada y la interacción con la realidad, consiste en un trabajo de ensimismamiento con el misterio de Jesucristo.

Una confirmación de esto que digo me parece que se encuentra en sus obras sobre la oración, sobre la liturgia, sobre el mirar a Cristo y al Crucifijo.

En el libro La sal de la tierra se encuentra esta afirmación: «Tener trato con Dios es para mí una necesidad. Tan necesario como respirar todos los días... Si Dios no estuviese aquí presente, yo ya no podría respirar de manera adecuada».

Me parece que este ensimismamiento, que en sentido lato todo cristiano prueba, lo persigue de forma concreta y sistemática. Su fruto es un distanciamiento de los resultados que nunca pierde la alegría (frente al estereotipo del pesimismo del cardenal) y se introduce cada vez más en el misterio de Cristo que se ofrece, sacramental mente, a través de la trama de las circunstancias y las relaciones cotidianas. Y lo que es más importante, esta actitud no apaga nunca la pregunta que, agustinianamente, es dramática, pero está llena de deseo.

Más aún, todos sus escritos, su misma concepción de la teología, están marcados por la pregunta.

A Ratzinger, por eso, le apasiona el tema, también muy querido para Balthasar, del nexo entre teología y santidad. La teología ha alcanzado sus cimas en la historia cuando ha sabido abrevar en la fuente de la santidad: Antonio-Atanasio-Benito-Gregorio Magno-Francisco-Buenaventura-Domingo-Tomás. De este modo, por ejemplo, la cuestión soteriológica no consiste, principalmente, en reflexionar sobre las condiciones de posibilidad del recorrido histórico a través del cual el Dios Trinitario ha salvado a la humanidad, sino hablar de nuestra salvación. Hablar de gracia no es, sobre todo, profundizar la condición trascendental de posibilidad de un existencial sobrenatural, sino mirar a Cristo. «Desde el momento en que asumió nuestra naturaleza humana, está presente en la carne humana y nosotros estamos presentes en él, el Hijo».

c) El criterio de verificación: la Iglesia como ámbito de experiencia

Si la génesis del método de Ratzinger se encuentra en el ensimismamiento personal con Jesucristo como principio ascético concreto, el sentido de la Iglesia representa, quizás, dentro de este método, el criterio para verificarla validez del pensamiento y de la acción.

A partir del estudio de los grandes padres y doctores de la Iglesia, el cardenal elabora un concepto de experiencia (experiencia del pueblo de Dios) que afina al confrontarlo con filósofos y teólogos contemporáneos (Gadamer, Kolakowski, Mouroux, Balthasar), y que lleva consigo, sobre todo, una atención continua al modo en que se plantean los problemas, las cuestiones, las preguntas, las ansias, las urgencias, las esperanzas y las angustias del hombre en la concreta situación en la que se encuentra. En segundo lugar, afirma que, en la Iglesia, a esta experiencia vivida le corresponde una cierta primacía respecto a las instituciones y preceptos. Esta concepción de la iglesia como ámbito de experiencia la convierte, según Ratzinger, en sujeto que actúa en la historia y en prueba de la bondad de toda práctica y pensamiento cristianos. Me parece que en este contexto se puede situar otra constante del pensamiento del cardenal. Me refiero al peso de la eucaristía en su reflexión eclesiológica. La celebración eucarística nos hace intuir con más precisión la naturaleza del cristianismo, la cual, como el genio católico no deja de recordarlo desde hace dos mil años, se encuentra completamente en la noción de sacramento. Precisamente porque la experiencia eclesial es una experiencia sacramental, el pro semper del acontecimiento de Cristo se encuentra, hoy, con el hombre. La Iglesia encuentra en el septenario sacramental la realización completa de la lógica de la encarnación y, al mismo tiempo, su renacer continuo en el corazón de la persona. En el sacramento se da, en efecto, la contemporaneidad entre la verdad eterna que es Dios y la naturaleza dramática; es decir, finita pero capaz de infinito, que es el hombre. En cada momento de la historia la verdad cristiana es contemporánea de la libertad del hombre a la que se propone. Ésta es la razón por la que la fe no se experimenta nunca como algo extraño al hombre, de cualquier tiempo. Sólo donde se dé una reducción de la esencia del cristianismo es posible el divorcio entre los dos polos.

De este modo nace en Ratzinger la conciencia del carácter definitivo del acontecimiento de Cristo y de su capacidad de juzgar la totalidad. La expresión científicamente madura de esta posición viene representada por el tratado sobre la escatología.

Esta posición determina la concepción que Ratzinger tiene del lugar central que ocupa la catequesis y de su importancia cultural. La catequesis promueve la razón en la fe, aspecto más necesario que nunca en el actual panorama socio-cultural puesto a prueba por el nihilismo. La visión misma de la relación existente entre fe, historia y cultura está presente en las intervenciones del cardenal acerca de distintos aspectos de la ciencia, la política y la economía.

3. ABANDERADO DEL RETO CONCILIAR

Se puede percibir la extrema delicadeza de esta etapa si se piensa en el hecho de que la autoconciencia doctrinal de la iglesia ha profundizado, clarificándola, la noción de Revelación presente en la Dei Filius (Vaticano I) a través de la Dei Verbum. Según De Lubac, el concilio Vaticano II sustituye una idea de verdad abstracta con la idea de una verdad lo más concreta posible: es decir, la idea de la verdad personal, aparecida en la historia, operante en la historia y capaz de sostener; desde el seno mismo de la historia, toda la historia, la idea de esta verdad en persona que es Jesús de Nazaret, plenitud de la "Revelación”. Los textos de Ratzinger, desde la tesis de habilitación de Buenaventura hasta las recientísimas páginas contenidas en Mi vida, no dejan de volver con puntos de vista siempre más estimulantes sobre este inagotable tema.
La profundización de la autoconciencia de la Iglesia sobre la Revelación ha comportado un desplazamiento de lenguaje a muchos niveles: de la liturgia a la catequesis, de la teología a las declaraciones del Magisterio. Siendo extremadamente sintético, se puede decir que el lenguaje eclesial, teniendo que aceptar este reto, se ha transformado de «conceptualista» en simbólico. Reto al que no se ha sustraído el mismo Magisterio, sobre todo el de Juan Pablo II, como se ve en el lenguaje "pastoral" de sus declaraciones magisteriales. Está claro que la calificación de pastoral no implica oposición alguna a la de doctrinal. Es más, si se comprende adecuadamente, aquélla valora todo el rigor de la formulación doctrinal. El mismo Ratzinger nos ilumina acerca de esta evolución del lenguaje cuando dice de sí: «Yo opinaba que la teología escolástica, tal como estaba, había dejado de ser un buen instrumento para un posible diálogo entre la fe y nuestro tiempo. En aquella situación, la fe tenía que abandonar el viejo Panzer y, hablar un lenguaje más adecuado a nuestros días». Es Ratzinger mismo quien se ha confrontado, con estima, con esta teología escolástica.

Redescubrir la tradición a la hora de presentar la noción de Revelación, con todas sus delicadas implicaciones, tanto de contenido como de método, es uno de los factores, si no el factor decisivo, que permite a Ratzinger el original ejercicio de su ministerio en la Iglesia. La persona, la competencia y el método teológico de Ratzinger están favoreciendo el delicado trabajo de la Congregación. De este trabajo resulta más evidente su tarea de promoción de la doctrina de la fe inseparable de la de defensa de la misma.

Lo que sorprende, cuando se tiene la oportunidad de escucharle y de dialogar con él sobre los problemas más diversos, es que te comunica siempre un matiz más, algo nuevo, te abre siempre a algo que tú no habías visto antes. El ministerio de Juan Pablo II y el desarrollo del magisterio pontificio de estos últimos veinte años, como auténtica interpretación del concilio Vaticano II en continuidad con toda la Tradición, ha encontrado un colaborador original y fiel en este genuino hijo del pueblo bávaro.

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Hasta aquí lo resaltado de la introducción del padre Angelo Scola. Habría que poner lo resaltado por el mismo Benedicto XVI, pero eso ocuparía mas espacio en esta entrada. Quizá poco a poco lo vaya poniendo. 

Dejo una lista de algunos teólogos que Benedicto XVI destaca a lo largo de su biografía: Hans Urs von Balthasar; Henri de Lubac; Söhngen; Pascher; Schmaus; Heinrich Schiller, etc.
Santos estudiados a fondo por Benedicto XVI: San Agustín de Hipona y San Buenaventura. 

Un llamado a leerlos también.

Un libro muy recomedado para los que desean conocer el pensamiento y corazón de nuestro querido papa Benedicto XVI.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Fiódor Dostoievski (Henri Troyat)



En 1940 bajo el título de Dostoïvski se publicó la biografía de Fedor Mikhailovich Dostoievski (11 de noviembre de 1821 – 9 de febrero de 1881), escrita por el destacado novelista, historiador y biógrafo francés de origen ruso Henri Troyat (seudónimo de Lev Aslánovich Tarásov) (Moscú en 1911 - Paris 2007).  

EL texto que tuve en mis manos consta de 460 páginas, traducido al español por Amanda Forns de Gioia y publicado por la Editorial El Ateneo en la primera ediciòn del 2014. La obra incluye varias páginas en papel couché que contienen imágenes a color de Dostoievski, los zares, de los escritores rusos más importantes (como Pushkin, Tolstoi y Turgueniev). También encontramos un retrato a blanco y negro de Ana Grigorievna, última esposa del escritor, así como paisajes del campo y la ciudad, e imágenes de la fachada de la vivienda Dostoievski y algunas piezas que ahora son parte de un museo en honor a su vida y obra. 

Henry Troyat ha documentado con mucho detalle la vida y obra del ruso. La obra está dividida en cuatro partes, un post mórten y una bibliografía. Conoceremos la historia del origen del apellido Dostoievski y sus ancestros, nos enteraremos de su familia, su infancia viviendo entre la ciudad y el campo. Su juventud ingresando al Castillo de Ingenieros y su apego a la literatura clásica. Su pasión por las letras desde muy joven  le permitió realizar una traducción de Eugenie Grandet, una novela del francés Honoré de Balzac. 

Desde la publicación de su primera novela Pobres gentes en 1846, Fedor Dostoievski fue aclamado por la crítica y su carrera literaria dio un extraordinario salto del anonimato a la cumbre de un momento a otro. 

Lamentablemente, el destino le tenía reservado un camino difícil, y la prueba más grande fue cuando estuvo a punto de ser ejecutado por la guardia rusa por encontrársele culpable de formar un grupo de conspiradores contra el régimen. Acusación totalmente injusta. 

Pasó varios años en la cárcel de Siberia y luego otros años como soldado raso, que luego ascendió a teniente. En esa época oscura, la lectura de la Biblia fue un ancla vital para que el escritor ruso no cayese en la locura y desesperación.

Posteriormente pudo retirarse de las fuerzas armadas y dedicarse de lleno a la literatura. Fue a partir de esa época en donde nacerán sus obras más trascendentes como Crimen y castigo; El idiota; Los endemoniados y Los hermanos Karamazov. 

Henry Troyat, a lo largo de la línea temporal en el que se narra la vida del escritor también analiza extensamente muchas de sus novelas más importantes lo cual hace la lectura mucho más enriquecedora. 

Con un estilo ágil y lleno de detalles, la biografía se lee como una buena novela. 

Muy recomendable.

domingo, 21 de junio de 2020

Julian Assange. Autobiografía no autorizada. (Julian Assange)

“Espero que este libro se convierta en uno de los documentos emblemáticos de nuestra generación. En esta obra, que será muy personal, explicaré nuestra lucha global por forzar la creación de unas nuevas relaciones entre los pueblos y sus gobiernos” (Julian Assange)

Lectura #138


Ficha técnica: 
Título del ejemplar: Julian Assange. Autobiografía no autorizada.
Autor: Julian Assange
País del autor: Australia
Año del ejemplar: 2012
Título original: Julian Assange. The Unauthorised Autobiography
Año de publicación en el idioma original: 2011
Idioma original: inglés
Traductor: Enrique Murillo
Género: Autobiografía
Editorial: Canongate books
Edición: e-book
Otros datos:
Páginas: 339 en hardcover
Contenido de la obra: Una (01) nota, catorce (14) capítulos, un (01) epílogo, y dos (02) notas adicionales.
Leído en la app Moon+ Reader Pro Tiempo calculado de lectura según la app: 17 horas 40 minutos

Información sobre el libro:

[La historia de WikiLeaks y la historia personal de su fundador, Julian Assange, contadas por él mismo. 
“Julian Assange. Autobiografía no autorizada” es un apasionante relato donde el fundador de WikiLeaks hace un exhaustivo repaso a su sorprendente vida, desde su vida en Australia hasta la encerrona sueca. Más allá de controversias y escándalos, Assange no deja de ser simplemente un héroe moderno que ha reinventado el periodismo, un revolucionario que ha pagado muy caro su testaruda búsqueda de la verdad. 
“Una historia extraordinaria… Una lectura fascinante” The Independent.]

Comentario: 

Desde que tuvo notoriedad en los noticieros tanto locales como internacionales, Julian Assange siempre me ha parecido un hombre valiente e intrépido que no le importa el daño que pueda sufrir con tal de sacar a la luz la verdad. 

"Aquí se cuenta la historia de una persona que llegó en el momento justo para realizar una tarea específica. Una tarea que cambió el mundo."

Su autobiografía está narrada de forma muy detallada, que va desde su niñez, donde ya era muy curioso.

"Mi infancia fue, en muchos aspectos, como la de Tom Sawyer: largos días al aire libre en los que aprendía a dominar el medio ambiente y a vencer el peligro... Aprendí a leer con libros infantiles, más adelante complementados por Tarzán, las historias infantiles del Dr. Seuss y Rebelión en la granja"

Pero también pasó muchos apuros económicos y problemas con la pareja de su madre por lo cual tuvieron que estar mudándose continuamente.

"En total debí ir a unas treinta escuelas distintas. Nuestra vida era así, y en esa vida lo importante no era dónde aparcabas el coche ni cómo pagabas las deudas, sino qué clase de vida llevabas y cuáles eran tus valores"

"Una vez me pegó un puñetazo en la nariz [la pareja de su madre] que me hizo sangrar...El problema grave era la extraña capacidad que tenía de ejercer alguna forma de poder psicológico sobre nosotros"

Julian Assange, en su adolescencia tuvo una gran afición por la tecnología y la computación. Su extrema curiosidad por estas ramas del saber lo llevaron a convertirse en hacker y luego miembro de una comunidad de ciberpunks.

"La siguiente fase de mi vida, la que supuso mi iniciación en la tarea de crackear códigos y hackear, resultaría con el tiempo ser el vínculo que hacía posible el futuro en cuya existencia habíamos creído"

"Algunos hackers poseedores de una enorme inspiración eran amigos míos: Phoenix, Trax y Prime Suspect"

"Como cyberpunks, luchábamos para preservar la privacidad de los individuos"

Con el tiempo y tras pasar por la universidad estudiando matemáticas, decide emplear esas habilidades para introducirse en los sistemas informáticos de los gobiernos y destapar los oscuros secretos que ocultan llenos de corrupción y violaciones de derechos humanos. 

Es así como logra crear WikiLeaks, una plataforma donde podía albergar una gran cantidad de documentos filtrados por muchos colaboradores anónimos y que luego de un análisis exhaustivo de la información, eran publicados. 

"Has de tener un yo para perderlo -o para usarlo- y estoy convencido de que la tarea que he desarrollado en Wikileaks lleva impresa en algún lugar la huella en cierto modo fantasmal de mis años jóvenes"

Los más impactantes fueron las filtraciones sobre los crímenes de la guerra de Irak y Afganistán. Así como los Cablegates donde se evidencia el control que los gobiernos tienen sobre los ciudadanos a través de la tecnología e internet. 

"...los diarios de las guerras de Afganistán y de Irak constituyen un importantísimo registro histórico, y ninguna pelea tribal borrará esto. En cierto sentido, fueron la culminación de años de preparación tanto por mi parte como por la de mis colegas, el lento aprendizaje del modo adecuado de poner al descubierto los mundos secretos que definen nuestras vidas y la política global"

Tras todas estas publicaciones Julian Assange se ganó muchos enemigos.

"La vieja guardia contraatacó lanzando contra nosotros sus antiguas etiquetas a través de los medios de comunicación convencionales, tan imbuidos de su vieja conciencia de los `intereses nacionales` y del patriotismo, sus acusaciones de traición, pero nosotros siempre supimos que el mundo era mucho más moderno de lo que ellos imaginaban"

Es importante resaltar que lo que Orwell escribió en 1948 advirtiendo al mundo de un posible control total de parte de los gobiernos (El Hermano Mayor), Julian Assange, con una intrepidez infinita logró demostrarlo. Julian Assange, es un revolucionario del periodismo. 

“George Orwell es quien mejor lo ha expresado cuando, en su novela 1984, escribió que aquel que controla el presente, controla también el pasado, y el que controla el pasado, controla el futuro. Orwell hablaba del poder de los gobiernos, de su capacidad para manipular a la gente por medio de la propaganda. Pero, de forma cada vez más intensa, intuí que por medio de nuestra tecnología íbamos a entender mejor por qué ciertas informaciones, ciertos datos, solían ocultarse lejos del dominio público. Y, utilizando nuestra capacidad para hacer públicas esas informaciones, esos datos, podíamos darle la vuelta a lo que decía Orwell, y convertir sus palabras en un mensaje de esperanza. Porque, ¿quién iba a poder controlar el futuro? Todos los ciudadanos del mundo. La era digital podía proporcionar la respuesta al problema que Orwell había planteado.”.

Julian Assange es un héroe moderno, siempre fiel a sus principios éticos sobre la búsqueda de la verdad, transparencia y acceso público de la información sin límites. Una lectura imperdible.

Información sobre el autor:
Extraído de Wikipedia 

Puño en alto, símbolo de la resistencia, fuerza, unidad. 

Julian Paul Assange (Townsville, Queensland, 3 de julio de 1971), conocido como Julian Assange, es un programador, periodista y activista de Internet australiano-ecuatoriano conocido por ser el fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks. 

Assange recibió en el 2009 Amnesty International UK Media Award (New Media), por exponer asesinatos extrajudiciales en Kenia distribuyendo y publicando la investigación de Kenya National Commission on Human Rights (KNCHR) Kenya: The Cry of Blood – Extra Judicial Killings and Disappearances y ha sido reconocido como periodista por el Centre for Investigative Journalism. Al aceptar el premio, Assange dijo, «Es reflejo del coraje y fortaleza de la sociedad civil de Kenia que esta injusticia fuera documentada». 

En 2010, Assange fue galardonado con el Premio Sam Adams, y fue el ganador de la elección de los lectores de la revista TIME a la Persona del año. En abril de 2011 fue nombrado en la lista Time 100 de las personas más influyentes. Una encuesta informal a editores en Postmedia Network lo nombró el más relevante del año después que seis de 10 encuestados han sentido que Assange ha «afectado profundamente el cómo la información es vista y entregada». 

Le Monde, una de las cinco publicaciones que cooperaron con WikiLeaks para publicar el documento leaks, lo nombró persona del año con 56 % de votos en su encuesta online. 

En febrero de 2011, Fue anunciado que Assange ha sido premiado con el Premio Sydney de la Paz por la Fundación Sydney de la Paz de la University of Sydney por su «excepcional coraje e iniciativa en la búsqueda de los derechos humanos».Las cinco personas que han recibido el premio en los 14 años de historia de la Fundación han sido: Nelson Mandela; Tenzin Gyatso, 14º dalái lama; Daisaku Ikeda; y Assange. 

En junio de 2011, Assange fue premiado con Premio de Periodismo Martha Gellhorn. El premio es concedido anualmente a periodistas «cuyo trabajo ha penetrado en la versión de eventos establecidos y relatado una verdad impalpable que expone la propaganda establecida, o “mentiras oficiales”». El jurado dijo, «WikiLeaks ha sido retratado como un fenómeno de la era de la información, lo cual es. Pero es mucho más. Su objetivo de justicia a través de la transparencia es el más antiguo y la mejor tradición del periodismo». 

En noviembre de 2011 recibió el premio 2011 Walkleys en la categoría "Most Outstanding Contribution to Journalism". Los premios anuales Walkley premian la excelencia en el periodismo desde 1994 en los medios de comunicación australianos. 

Snorre Valen, un parlamentario noruego, lo nominó para el Premio Nobel de la Paz 2011... 

… En 2020 el ponente especial de las Naciones Unidas sobre la tortura (UN Special Rapporteur on Torture) afirmó que se estaba realizando un sistema para asesinar a Assange.