domingo, 6 de septiembre de 2026

307. El diablo de los números (Hans Magnus Enzensberger)

 

Un libro para conocer el comportamiento llamativo de los números naturales en sus operaciones básicas de suma y multiplicación. 

El libro despierta la curiosidad por la aritmética, a través de los diálogos de los personajes: el niño Robert y el diablo de los números (el aprendiz y el maestro) en cada uno de los sueños que va teniendo el niño. Porque cada tópico matemático es mostrado en cada sueño de Robert. 

Un entretenido recorrido por el curioso patrón que exhiben ciertos números y formas.

Recomendable para quitarse la idea de que las matemáticas son aburridas.

sábado, 15 de agosto de 2026

306. Napoleón Bonaparte (1). (Carmen Llorca) [Caudernos de historia 16]

Napoleón Bonaparte nació en Córcega el 15 de agosto de 1769, un año antes en 1768 el rey Luis XV de Francia compró la isla a la República de Génova. Napoleón murió el 5 de mayo de 1821 en la isla de Santa Elena. Actualmente sus restos se encuentran en París, Francia.

El surgimiento de la figura de Napoleón en una época inmediata a la Revolución francesa hizo temblar las estructuras políticas, económicas y militares de toda Europa. 

Fue proclamado emperador de Francia desde 1804 hasta 1814, año en que sería traicionado por el príncipe Talleyrand. Fueron años de constantes guerras europeas entre el imperio francés y las coaliciones europeas conformadas por diferentes países, principalmente Reino Unido y Austria.

El hecho de que un país esté en un estado de continuas guerras no genera ninguna estabilidad ni paz en la sociedad. Hubo gente que deseaba la caída de Napoleón para regresar al estado anterior de las cosas. 

Napoleón fue como una fiera que no cesaba en expansionarse. Conquistó muchos territorios de Alemania, España, Italia, Países Bajos, Bélgica y hasta quiso conquistar Rusia. Tras muchos años de desgastantes guerras y con muchos miles de hombres caídos llegamos a 1814 con un ejército disminuido ante la coalición y en esa coyuntura le obligan a renunciar como emperador y es llevado a la Isla de Elba como soberano de aquella. Luis XVIII es proclamado Rey de Francia y todo parece volver a la "paz". Sin embargo, meses después, Napoleón regresa a Francia por el sur (1 de marzo de 1815) y establece su gobierno, ante el asombro del mundo, tras lo cual empezaría sus 100 días al frente de Francia, nuevamente. Su ímpetu militar le lleva a enfrentarse en muchas guerras, donde finalmente es derrotado en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. Tras lo cual, es llevado a una isla mucho más lejana, la isla de Santa Elena, en el medio del océano Atlántico, cerca de África. Allí pasará el resto de sus días hasta morir en 1821. 

El libro resume lo más destacado de la figura de Napoleón en la Historia. Recomendable. 

jueves, 6 de agosto de 2026

305. La independencia del Perú. ¿guerra colonial o guerra civil? Una aproximación desde la teoría de las Relaciones Internacionales (Hugo Pereyra Plasencia)

 


Este libro permite conocer muchísimo sobre la historia de la independencia del Perú. El investigador peruano narra los hechos históricos de acuerdo a sus investigaciones de una manera clara y reveladora que choca frontalmente contra la "historia" que se nos enseña en las escuelas. 

Yendo al grano, la independencia del Perú fue un proceso influido por múltiples factores: fuerzas extranjeras (con San Martín y Bolívar como sus grandes exponentes), el pensamiento liberal, la situación de la corona española en España, el trienio liberal, entre otros, que en el Perú se desencadenó de manera violenta y caótico que se llevó muchas almas peruanas en la guerras y trajo destrucción al Perú.  De acuerdo al autor, el proceso pudo hacer sido mucho menos violento si varias autoridades hubieran tenido una visión más amplia y profunda de los hechos de ese entonces.

Si bien en 1821 fue el general José de San Martín, que proclamó la independencia del Perú, recién en 1827 pudimos tener un presidente del Perú libres de influencias extranjeras. 

Ya desde antes de 1821 hubieron muchos intentos de rebeldía contra el virreinato del Perú en diferentes lugares y que el Virrey Abascal, en los años de la década de 1810 pudo neutralizar.

El libro señala claramente que tanto las batallas de Junín como de Ayacucho de 1824 fue una guerra entre peruanos. Por el bando realista la gran mayoría eran nacidos en el Perú mientras que en el bando patriota la gran mayoría de los soldados eran grancolombianos, es decir extranjeros.

Sobre las intenciones políticas de San Martín y Bolívar sobre el Perú, se dirá que ambos, siendo extranjeros, defendían fundamentalmente los intereses de sus respectivas naciones, es decir, lo que sería la Argentina en el caso de San Martín y lo que sería la Gran Colombia (que posteriormente dará nacimiento a tres países como Venezuela, Colombia y Ecuador). Ambos personajes consideraban al virreinato del Perú como una clara amenaza contra sus aspiraciones y por lo tanto habría que intervenirlo. Y así lo hicieron.

San Martín quería que el Perú llegara a ser una monarquía y por eso lo propuso en varias ocasiones, con la búsqueda de un príncipe europeo. Mientras que Bolívar, influido por la figura de Napoleón y César, su intención era que la Gran Colombia sea el nuevo hegemon y para ello tenía que debilitar al Perú. 

Es un libro muy recomendable.

martes, 30 de junio de 2026

304. Pedagogía del dolor inocente (P. Carlo Gnocchi)

 

Es un libro que da mucha consolación ante la desolación del dolor que padecen los niños en todas sus formas. El P. Carlo Gnocchi lo escribió pensando en los niños que padecieron la guerra en los alpes italianos, llamándolos "los mutiladitos", pero se puede aplicar a todo dolor del niño.

El P. Carlo Gnocchi señala que «La pedagogía cristiana del dolor tiende ante todo a enseñar prácticamente a los niños que no hay que guardar el dolor para uno mismo, sino que es necesario regalarlo a los demás, y que el dolor tiene un gran poder sobre el corazón de Dios, del cual es necesario aprovecharse para provecho de muchos (y esto atendiendo a los principios anteriormente señalados, según los cuales el dolor no ha sido dado al niño como consecuencia de sus responsabilidades personales y que su valor impetratorio es sumamente grande a los ojos de Dios).»

«Se trata, por tanto, de una obra de estimación y de despersonalización del dolor*, a la que no es dificil llegar si se habitúa al niño a dirigir su pena o su renuncia hacia objetivos concretos, como son los que se ofrecen cada día a su sensibilidad (por la curación de una persona querida, por los misioneros que están en tierras lejanas, por la conversión de su papá, por un compañero pobre, para obtener una gracia importante, para que termine una guerra, por el Papa, por un condenado, por un asesino del que habla en los periódicos, etc.)»

«El secreto está en que se trate de motivos vivos y reales, concretos y de interés inmediato para un niño».

* Nota del editor: El sentido que el autor quiere dar al término "despersonalización" es el de "quitarle el carácter personal", o sea, hacer comprender al niño (y al inocente en general) que su dolor no tiene relación única con sus pecados personales sino que cumple una función "vicaria": cargar con los pecados de otros y purificarlos con sus sufrimientos, como Cristo mismo hizo por todos nosotros.

«El motivo más alto y más noble, la meta más sublime y sublimadora a la que hay que conducir el dolor del niño, como todo otro dolor, es ciertamente Jesucristo crucificado».

«Cuando un niño haya llegado a comprender la semejanza que existe entre su dolor y el de Cristo, la belleza que él puede darle a todo su sufrimiento, tanto para sí mismo como para los demás, al insertarlo en el dolor de Cristo, y el deber que él tiene de imitar el comportamiento y los sentimientos de Jesús en los momentos del dolor, habrá tocado el centro más profundo y más inexplorado, el más original y operante de todo el cristianismo, el "punto virginal" - en expresión de Gratry- de la doctrina de Cristo».

El autor también señala que «la batalla contra el dolor, sobre todo en los niños, es un complemento de la generación humana y una reparación a las fallas que a ella aporta la culpa original y por la consecuente incapacidad vital humana. Me explico, por la ley de Adán, cada hombre engendra, pone involuntaria y dolorosamente en las carnes de sus propios hijos la fuente amarga del sufrimiento, de la pena y del dolor. Por lo tanto, al combatir y vencer en ellos el dolor, restituyéndoles el gozo de la niñez y una mayor capacidad de vida comprometida por las limitaciones de la enfermedad, de la invalidez y del sufrimiento, producto de la culpa original y algunas veces también por la culpa personales de los padres, nosotros reparamos las deficiencias de la primera generación y fatigosamente reconstruimos su plenitud».

«La lucha contra el dolor no es sin embargo solamente un complemento de la generación humana sino también un complemento de la redención cristiana».

domingo, 28 de junio de 2026

303. ¿Dios existe? Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Paolo Flores d'Arcais (2008) (relectura)

 


El libro fundamentalmente recoge el debate del año 2000 que da título al libro entre el P. Joseph Ratzinger, en ese entonces cardenal y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (actualmente Dicasterio para la Doctrina de la Fe) y Paolo Flores d'Arcais, filósofo y ateo.

El texto del debate está precedido por un artículo breve de Benedicto XVI sobre «La pretensión de la verdad puesta en duda» y seguido de un artículo extenso de Paolo Flores titulado «Ateísmo y verdad».

Como lector católico, recomiendo leer tanto el artículo de Benedicto XVI como su participación en el debate por cuanto arroja mucha luz para la comprensión entre la relación de fe y razón. 

Asimismo, no recomiendo la lectura del artículo del ateo Paolo Flores, por cuanto, sus argumentos están fuera de la fe católica y, a mi parecer, llena de errores.

Resaltaré algunos pasajes de los aportes de Benedicto XVI. Él señala que «el cristianismo se entendió como un triunfo de la desmitologización, como un triunfo del conocimiento, y con ello, de la verdad». Asimismo, añade que «la convicción de que el cristianismo era filosofía, la filosofía perfecta, es decir, la filosofía que llega hasta la verdad, se mantuvo vigente más allá de los tiempos de los Padres...Ciertamente, la filosofía no se entendía entonces como una disciplina académica puramente teórica, sino también, y ante todo, desde una perspectiva práctica, como el arte de vivir y morir rectamente al que solo se puede llegar a la luz de la verdad». Además, sostiene que «La unión de racionalismo y fe que se produjo en el desarrollo de la misión cristiana y en la construcción de la teología cristiana introdujo también cambios decisivos en la imagen filosófica de Dios, entre los que cabe destacar dos en particular. El primero consiste en que el Dios en el que creen los cristianos y al que veneran es, a diferencia de los dioses míticos y políticos, verdaderamente natura Deus; en esto coincide con el racionalismo filosófico. Pero a la vez también resulta válido otro aspecto: non lamen omnis natura est Deus, «no todo lo que es naturaleza es Dios». Dios es Dios por su naturaleza, pero la naturaleza como tal no es Dios. Existe una separación entre la naturaleza universal y el ser que la fundamenta, que le da origen. Entonces se separan claramente física y metafísica. Solo se venera al Dios verdadero, al que podemos reconocer en la naturaleza a través del pensamiento. Pero Él es más que naturaleza.»

Benedicto XVI sintetiza «Simplificando, podríamos decir que el cristianismo convenció por la unión de la fe con la razón y por la orientación de la actuación hacia la caritas a la ayuda con amor a los que sufren, a los pobres y a los débiles, por encima de todo límite de condición. La fuerza que llevó al cristianismo a convertirse en religión universal radicaba en su síntesis de razón, fe y vida; precisamente esta síntesis queda concretada en la expresión de religio vera.»

En relación al debate, cito algunas frases de Benedicto XVI:

«Lo que caracteriza al cristianismo es que Pablo repite constantemente: no es simplemente la fe en un Dios único, es la fe en Jesucristo muerto y «resucitado»».

«La primera cuestión es que san Pablo está convencido de que la fe cristiana apela a la razón, pero también está convencido de que va más allá de las cosas evidentes para la razón porque, así entiendo yo a san Pablo, está en juego el amor, el amor que no es antirracional, sino que excede de mucho a la razón. 

Ese es el Dios que es logos, como dice después san Juan, que es la razón creadora, que es palabra -porque logos no es simplemente razón, sino que es una razón que ya habla, es decir, un relacionarse, un acercarse, y en ello tenemos ya una renovación del concepto de razón que va más allá de la pura matemática, de la pura geometría del ser -y que no obstante es logos, y también hablando y también yendo más allá de esa pura matemática, sigue siendo logos a pesar de todo, es decir, razonable ... pero lo que aquí se anuncia es el hecho de que este logos es amor -se aproxima- y ese amor efectivamente realiza cosas locas. Porque parece absurdo que un Dios, desde su condición de eterna felicidad, se ponga en juego por esa diminuta criatura que es el hombre, se ponga en juego en este mundo hasta la muerte. Eso en realidad contrasta con el concepto puramente filosófico de Dios, y Pablo es bien consciente de ese contraste, pero nos da a entender que, en resumidas cuentas, la libertad y la grandeza más elevada de la razón es ser también amor, y por tanto sobrepasar el límite que nuestra especulación filosófica podría determinar para esa divinidad. Y una cosa más: me parece muy significativo que los primeros dos, tres, cuatro siglos del cristianismo, en la búsqueda de una conexión con la cultura circunstante, nunca se conectaron con las religiones, no se veían en relación con aquellas religiones, sino que decían: nuestra religión es la continuación y la culminación de las filosofías de la época -y también una superación de las filosofías-. Ven en la filosofía la pre-presencia de Cristo, del logos en el mundo. 

Y así la autodefinición de esas primeras generaciones fue precisamente esa: no somos una religión como tantas, tenemos los mismos derechos que las demás religiones, pero nosotros somos la continuación del pensamiento humano que ha criticado las religiones, del pensamiento que ya había encontrado una pista de Dios, pero que únicamente con sus fuerzas no podía identificarlo realmente. Y la novedad del cristianismo, según estos padres, es que ese mismo Dios oculto, presentido, después se manifiesta, y naturalmente sobrepasa radicalmente todo lo que se podía «saber», y a pesar de ello se demuestra en unidad con esa búsqueda humana.»

En el 2022 escribí las primeras notas de este libro, se puede ver en este enlace: https://epsilon-literario.blogspot.com/2022/12/dios-existe-joseph-ratzinger-y-paolo.html.