martes, 26 de enero de 2016

El invierno del mundo (Ken Follett)

Finalmente he acabado de leer la extensa segunda parte de la trilogía del Siglo. Cuán cortas han quedado las casi mil páginas de este libro para abarcar tanta información histórica.

Lectura # 69

Esta es la portada que poseo en una versión paperback y en digital.
Ken Follett continúa la trilogía "El siglo" con esta segunda obra. La novela, El invierno del mundo, publicado en el 2012 y con casi mil páginas narra la historia que va desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 hasta la culminación de la Segunda Guerra Mundial y la posterior división de Alemania repartida entre los Aliados en 1949.

El libro está dividido en tres grandes partes, La otra mejilla, Los años sangrientos y La paz fría, siendo la segunda parte la más amplia con una extensión de quince capítulos de un total de veinticinco.

El paso del tiempo en la historia del siglo XX ha hecho que una nueva generación heroica cobre protagonismo a lo largo de toda esta obra. Se tratan nada menos que de los hijos de cada uno de los principales personajes del primer libro (La caída de los gigantes). Esto queda evidenciado ya desde las primeras páginas. 

Bajo el contexto de la fatídica Segunda Guerra Mundial, numerosos personajes arriesgarán sus vidas por diferentes ideales. Definitivamente el autor ha desplegado todos los recursos narrativos para mantener al lector muy entretenido con la narración. Fue muy triste haberme enterado de muchos detalles que hasta entonces ignoraba, como el caso de la venganza soviética sobre los alemanes, por ejemplo. Asimismo, el ataque de Pearl Harbor, el rescate de supervivientes atravesando los Pirineos hasta llegar a España, la creación de la bomba atómica, la sorprendente política internacional con sus redes de espionaje y contra-espionaje, son algunos de los temas que se contarán en el libro.

Pero aunque esta historia esta envuelta de una tragedia terrible, sentimientos muy nobles serán los pilares para soportar.

Particularmente, debo reconocer que el autor ha hecho una magnífica labor de visionario al introducir a cada uno de los personajes en los lugares y momentos más importantes de la historia del siglo XX. No obstante, como dije arriba, las páginas han quedado muy cortas para tanto que narrar. 

Todos han cobrado en su momento protagonismo y creo que los personajes más relevantes de esta historia son Lloyd Williams, Carla Von Ulrich y Volodia Peshkov. 

A por la tercera y última parte.

miércoles, 6 de enero de 2016

La muerte de Iván Ilich (León Tolstoi)

Finalmente, luego de postergarlo por un tiempo, puedo concluir el libro "Cuentos rusos" que alberga tres hermosos cuentos: El último es La muerte de Iván Ilich.

Lectura # 68
Esta es la portada del libro en edición digital que he leído.
"Cuando yo deje de existir, ¿Qué habrá? No habrá nada. Entonces, ¿Dónde estaré cuando ya no exista? ¿Será la muerte? No, no quiero" (La muerte de Iván Ilich, Fragmentos del capítulo V)"
El libro N° 29 de la Biblioteca Babel de las Ediciones Siruela, contiene tres cuentos. El cocodrilo de Fedor Dostoievski, Lázaro de Leónid Andreíev y La Muerte de Iván Ilich de León Tolstoi. Los dos primeros ya lo había leído el año pasado quedando el último cuento pendiente de su lectura. Finalmente, luego de varios días de fiestas y celebraciones pude conocer a Iván Ilich de León Tolstoi.

La Muerte de Iván Ilich es un cuento publicado por primera vez en 1886. Consta de doce capítulos narrados en tercera persona. Es importante resaltar que, según Wikipedia, este cuento fue aclamada en sendas ocasiones por Vladímir Nabókov y por Mahatma Gandhi como la más grande de toda la literatura rusa.


Jorge Luis Borges en el prólogo escribe:

"... No es una hipérbole afirmar que el último cuento de nuestra serie es uno de los más admirables que la literatura pueda ofrecernos. En términos teológicos cabría decir que su tema esencial es la salvación por la gracia, no por las obras. Pera esta afirmación abstracta corre el albur de profanar la certidumbre y el inesperado esplendor de las últimas páginas..."

Comentario:

En la época de la Rusia Imperial bajo los mandatos sucesivos de los Zares Nicolás I, Alejandro II y Alejandro III, se desarrolló la historia de la vida de un hombre. Un hombre como cualquiera de nosotros, con virtudes y defectos, con sueños y miedos, que tan solo vivió cuarenta y cinco años y cuyo desenlace es tan lamentable que horroriza pensar que pronto será el turno de nosotros.

El cuento inicia dentro del Palacio de Justicia en donde algunos funcionarios aprovechan su breve descanso para charlar sobre los más aderezados casos judiciales. En ese ínterin, uno de ellos comunica el "inesperado" desenlace fatal de Iván Ilich Golovín, funcionario del Palacio de Justicia y colega y amigo de los caballeros allí reunidos.

"Con profundo dolor, Praskovia Fiódorovna Golviná (esposa de Iván) participa a sus parientes y amigos el fallecimiento de su amado esposo, Iván Ilich Golovín, miembro del Palacio de Justicia, acaecida el 4 de febrero de 1882. El sepelio tendrá lugar el viernes a la una de la tarde".  (Fragmento del capítulo I).

Desde las primeras líneas se evidencia que nadie con sinceridad se conmueve ante su partida.

"...De modo que, al enterarse de la defunción de Iván Ilich, cada uno de los que se hallaban en el despacho pensó, antes que nada, en el influjo que podría ejercer aquella muerte en su escalafón o en el de sus conocidos."(Fragmento del capítulo I).

"...el propio hecho de la muerte de un conocido suscitó como siempre en todos, al enterarse, una sensación de alivio al considerar que el muerto era otro, y no ellos. "Con que se ha muerto, ¿eh? Pero yo no" pensó o sintió cada cual." (Fragmento del capítulo I)

"En cuanto a los conocidos de más confianza, los amigos de Iván Ilich, por así llamarlos, pensaron además, aun sin proponérselo, que ahora habrían de cumplir con una serie de obligaciones, de circunstancias, muy fastidiosas, asistir a las exequias y hacerle una visita de pésame a la viuda." (Fragmento del capítulo I).

A partir del segundo capítulo la línea temporal de la historia cambia y nos lleva al pasado, desde los inicios de un Iván joven y ambicioso de éxito y se narrará cómo hubo construyéndose su vida como funcionario, contando sus éxitos más descollantes en su vida personal y profesional, así como su decadencia estrepitosa y penosa, al finalizar su vida.

"La historia de la existencia vivida por Iván Ilich era de lo más sencillo y corriente, y de lo más horripilante. Había muerto a los cuarenta y cinco años, siendo miembro del Palacio de Justicia." (Fragmento del capítulo II).

Iván era considerado le phénix de la famille. Era inteligente, abierto, afable y formal, también era capaz, cordialmente jovial y sociable a la vez que cumplidor riguroso de lo que consideraba su deber, como narra el cuento. Era el que con mayor probabilidad de entre todos sus hermanos alcanzaría el mayor éxito.

Tras culminar su carrera con éxito recibió dinero de su padre para salir a ejercer su profesión como funcionario para misiones especiales del Gobernador de una provincia. Es interesante captar el detalle de la inscripción de uno de los dijes de su reloj "Respice finem" que significa "Mira el fin".

Todo iba sobre ruedas, rápidamente se granjeó éxito en su labor, mantuvo relaciones amorosas con ciertas damas, organizó francachelas. Así pasaron cinco años.

Iván tuvo que cambiar de empleo como Juez de Instrucción en otra provincia.

"Iván Ilich notaba que tenía entre sus manos a todo el mundo sin excepción" (Fragmento del capítulo II).

Luego, "A los dos años de ejercer en aquella nueva ciudad, Iván Ilich conoció a su futura esposa. Praskovia Fiódorovna Míjel era la joven más sugestiva, inteligente y brillante del círculo en el que se desenvolvía Iván Ilich..."  "...Fiódorovna se enamoró de él. Iván Ilich no tenía el propósito claro y determinado de casarse; pero, al advertir la predilección de la muchacha, se preguntó: "Bueno, y ¿por qué no casarme""(Fragmento del capítulo II).

Es interesante resaltar que cuando Iván inicia su vida matrimonial, todo fue de maravilla hasta el primer embarazo de su esposa:

"...Desde los primeros meses del embarazo de su esposa sucedió algo nuevo, desagradable, molesto e indecoroso que de ningún modo se podía prever y de lo que tampoco había modo de librarse." (Fragmento del capítulo II).

Por desventura, Praskovia alteró su carácter y trato hacia Iván y en este nuevo estado su vida se hacía cada vez más complicada. Y, aunque siempre buscó algún aliciente porque su matrimonio sea llevadero, no pudo escapar a las vejaciones sufridas. Desde entonces, el centro de gravedad de su vida torna hacia su trabajo. Es evidente que Iván no hubo previsto las innumerables dificultades para sacar su matrimonio a flote.

Al cabo de siete años de vivir en aquella ciudad fue ascendido a Fiscal y trasladado a otra provincia. La familia perdió dos hijos y eso hizo que se complicaran las cosas.

"Reducía al mínimo el tiempo que pasaba con la familia y, cuando no podía evitarlo, procuraba mitigar su situación con la presencia de extraños. Pero lo principal era que Iván Ilich tenía su fiscalía." (Fragmento del capítulo II).

Pasaron siete años más. La hija mayor tenía dieciséis, se les había muerto otra criatura, y aún quedaba un varón, que estudiaba en el liceo.

El capítulo III resalta que así se pasaron diecisiete años desde su matrimonio e Iván ya era un fiscal veterano. Nos encontramos en 1880. Un año difícil económicamente para la familia. Iván, en un acceso de búsqueda desesperada en remediar su situación económica, emprende un breve viaje a San Petersburgo para hacer gestiones en busca de algo mejor, finalmente gracias a sus contactos y sus influencias, logra un mejor puesto y sueldo.  Tras ello el matrimonio cobró nuevos bríos.

Tras acondicionar su nuevo hogar, Iván se golpeó en un costado con la falleba de la ventana. Se resintió un poco por el dolor pero pronto se le pasó.

"Todo aquel tiempo se sintió Iván Ilich especialmente alegre y rebosante de salud. "Noto como si me hubieran quitado quince años de encima". " (Fragmento del capítulo III).

A partir del capítulo IV, de pronto, Iván empieza a sentir un dolorcillo en la parte costal del vientre y un desagradable sabor de boca. Esta nueva situación termina por trastocar el carácter de Iván, haciéndole irritable, uraño y quejumbroso a cada momento. Su esposa lo odiaba por ello y se sentía desgraciada. Finalmente, a sugerencia de ella, deciden buscar ayuda médica para Iván y en muchas líneas Tolstoi se mofa abiertamente de los médicos de la época demostrando un fino humor cargado de sarcasmo:

"El doctor decía que tal y tal síntoma indicaba que dentro de él sucedía tal y tal cosa; pero que si tales y tales pruebas no lo confirmaban así, habría que suponer tal y tal otra cosa. Entonces, admitiendo tal y tal cosa...Y así sucesivamente." (Fragmento del capítulo IV).

" - Los médicos no conseguían diagnosticar. Mejor dicho: sí que lo hacían, pero cada cual a su manera." (Fragmento del capítulo I).

Los médicos nunca demostraron la agudeza para dar ni con el diagnóstico ni por ende con el tratamiento.

"-Demasiado sabe usted que no puede hacer nada..."  (Fragmento del capítulo XI).

Desde allí la narración se hará más íntima, densa y con un incesante monólogo interior que Iván se va devanando los sesos reflexionando sobre la enfermedad, la vida y la muerte. Desde ese punto en adelante y hasta el final de la historia, conoceremos, como testigos mudo, cada uno de los padecimientos del protagonista, como si fuéramos parte de él. De pronto nos vamos dando cuenta de que en la inminencia de la muerte, solo quien la padece es el que verdaderamente sufre. Los demás solo representan una sobreactuada y fingida compasión. ¡Hasta en su propia familia! excepto su hijo Vasia que lo compadeció, pero nada más. No obstante hubo alguien que sí le dio las atenciones debidas: el mozo de comedor Guerasim.

"Durante la última visita que le hizo a su colega (Piotr Ivánovich a Iván Ilich) había visto a aquel criado en el despacho, haciendo de guarda del enfermo, y se dio cuenta de que Iván Ilich parecía quererle mucho". (Fragmento del capítulo I).

Creo que si Iván Ilich no hubiera estado enfermo sino otro, también desempeñaría su sobreactuada compasión, su engañifa como los demás actúan ante él. Porque, en esta obra, se desvela que cada uno no está pensando en la desgracia del otro sino en el éxito propio y en ganar popularidad y prestigio, con lo cual la vida se torna ligera y poco reflexiva.

"...se daba cuenta de que sus familiares - en particular la esposa y la hija, muy metidas en la vida de sociedad - no entendían nada, y les irritaba que se mostrara tan malhumorado y exigente, como si él tuviese la culpa". (Fragmento del capítulo IV).

"En el Palacio de Justicia...le miraban como a un hombre que pronto dejaría vacante su puesto y ... de pronto empezaban sus amigos a burlarse..."  (Fragmento del capítulo IV).

Iván ha vivido de esta manera. Él dice que ha vivido bien. Correctamente. Ha vivido según la preconcepción de cómo hay que hacerlo para triunfar en la sociedad.

Pero cuando sientes (Iván) que todo aquello es simple polvo cuando sabes que la muerte es inminente y está más próxima mientras más pasan los días, es en este estado de cosas cuando inicias (Iván) un profundo cuestionamiento sobre la vida y muerte. Sobre el sentido de vivir. Sobre cómo vivir. Sobre la invencible muerte que a todos nos llegará.

En su lecho de muerte, cuando su vida laboral y social está estancada, cuando solo se encuentra postrado, muy desmejorado y en una soledad absoluta de espíritu. Es allí cuando Iván Ilich reflexiona. Es allí donde por vez primera en toda su vida Iván reflexiona.

"No podía ser que la vida fuese tan disparatada y odiosa. Y si, en efecto, era tan disparatada y odiosa, ¿A santo de qué morir, y morir padeciendo, además?" (Fragmento del capítulo IX).

Esta situación es estremecedora porque si uno se pone en el lugar de Iván verás que es muy insoportable vivir de esa manera.

"Y esa existencia al borde de la nada, tenía que vivirla él solo, sin una persona siquiera que le comprendiera y se condoliera con él". (Fragmento del capítulo IV).

""¡Dios mío, Dios mío! - profirió-. ¡Otra vez! Ya está otra vez, y no cesará nunca (el dolor).""(Fragmento del capítulo V).

Evidentemente esta es una obra maestra de la literatura universal.

jueves, 31 de diciembre de 2015

2015 de lecturas

Hoy es el último día del año y me gustaría hacer un rápido resumen de lo que fue. 

El 2015 ha sido un año de grandes descubrimientos. Si bien mantengo vivo mi interés por los clásicos, este año me he permitido explorar obras contemporáneas. Descubrí autores nuevos cuyas lecturas me han dejado gratamente asombrado. 

Si bien este año he leído menos obras que el año anterior no es menos cierto que he disfrutado cada momento en que he tenido la oportunidad de leer. Desde mi primera lectura hasta el final he quedado gratamente encantado con ellas. Desde mágico mundo de fantasía en El mago de Oz al iniciar el año, pasando por las crónicas sobre las batallas personales en el extranjero del peruano Ovidio Romaní, luego descubriendo a Wilkie Collins, un maestro del género del suspense, posteriormente exploré algo de literatura de humor como Parapapá y Mis whatsapp con Mamá. La última parte del año descubrí más autores como el famoso Ken Follet y su saga del Siglo XX, la cual lo sigo leyendo. También descubrí una peculiar lectura sobre los diferentes tipos de cornudos según Charles Fourier. Volví a Dostoievsky con un cuento satírico. Conocí al ruso Andréiev cuya pluma se especializa en el terror. Siguiendo con la estela del género literario de Andreiev, finalmente me permito llegar a Poe, sorprendiéndome por su lógica y conociendo al agudo Auguste Dupin. Al concluir el año descubro el género de ciencia ficción con una colección de cuentos de autores latinoamericanos, entre ellos el peruano Carlos Yushimito y su cuento Oz. También descubrí a una escritora norteamericana, Shirley Jackson, cuyas lecturas encierran algo mágico y tenebroso al mismo tiempo. 

Este año también he experimentado leer en soporte digital. Es muy cómodo y lo seguiré haciendo en el futuro; no obstante, esto no quiere decir que ya nunca más leeré en papel, sino que ahora utilizaré los dos soportes como alternativas. 

Asimismo, este año he descubierto a goodreads, cuya plataforma interactiva hace que toda esta hermosa actividad (el de leer a placer) se dinamice amenamente. 

Como es natural, muchas lecturas quedaron a medio camino. Aún continúo leyéndolas. Otras ni siquiera las he ojeado pero es probable que las leeré el año venidero. 

El 2015 ha sido un año de hermosos descubrimientos muy diversos. 

Finalmente, solo me queda desearle a Ud. Estimado(a) lector(a), un venturoso año 2016 lleno de lecturas inolvidables.



martes, 29 de diciembre de 2015

Siempre hemos vivido en el castillo (Shirley Jackson)

Shirley Jackson soprende con esta extraña e inquietante historia narrada con dulzura.

Lectura # 67



Título: Siempre hemos vivido en el castillo
Título original: We Always Lived in the Castle
Autora: Shirley Jackson
Año de la primera publicación: 1962
Páginas: 224
Título original del posfacio: In Rough Country por Joyce Carol Oates (2009)
Edición: ebook de la edición española del 2012 bajo el sello editorial “Minúscula”
Traducción: Paula Kuffer, 2012
Diseño de cubierta: Pepe Far, a partir de una fotografía de Maxim Blinkov

Contratapa:

Cuatro miembros de la familia Blackwood han muerto a causa de una comida envenenada. Durante seis años los sobrevivientes han vivido “en el castillo”, acosados por el odio y el miedo de los aledaños.
“Esta terrible y hermosa novela, de una de las más notables escritoras norteamericanas, consigue el irónico milagro de convencer al lector de que una casa habitada por un lunático, un envenenador y un piromaníaco es un mundo más rico en simpatía, amor y sutileza que el mundo real exterior ” (Time)
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"- A veces parece mentira  que hayan pasado seis años - añadió Constance. Yo cogí el mantel amarillo y fui hasta el césped a preparar la mesa; a mis espaldas oí que le decía al tío Julián -: a veces daría lo que fuera por tenerlos otra vez entre nosotros." Merricat,  Siempre hemos vivido en el castillo, página 34.
Comentario:

La entrada de Beatle Zu sobre esta obra me permitió descubrir más a la autora. Ya había leído hacía poco su cuento más memorable, “La lotería”, el cual me había dejado en shock por su crudo desenlace.

En esta obra, una novela de 224 páginas, Shirley Jackson, hace gala de una narrativa tan cautivadora que es muy agradable leerla, independientemente de qué es lo que está narrando.

Merricat es quien narra la historia, quien junto a su hermana Constance, su tío Julián y su gato Jonás, viven en una hermosa casa, aislada del resto del pueblo a través de un bosque. 

Desde hace seis años conviven sin sus padres. Estos murieron envenenados. La gente sospecha de los sobrevivientes, y por ello se muestran tan hostiles siempre.

Para Merricat y Constance eso no es ningún impedimiento para ser felices. Ambas se profesan un tierno amor. Constance, la hermana mayor, cuida mucho de Merricat, quien es muy soñadora ya que le gustaría vivir en la Luna y volar con un caballo alado, además es excéntrica porque le encanta enterrar cosas en su jardín y coleccionar amuletos. Por otro lado, ante la hostilidad del pueblo, ella siempre elabora crueles pensamientos en respuesta.

Constance es una amante de la culinaria y de la limpieza. Desempeña un rol maternal. Siempre está pendiente porque todos estén bien. 

El tío Julían es una anciano quien se pasa el tiempo revisando sus papeles y anotando todo cuanto se acuerde del lejano fatídico día en que cuatro miembros de la familia murieron envenenados. Además tiene un sentido del humor tan chispeante que rápidamente se deja caer bien.

Su casa, su castillo, es su mundo. Allí todos son muy felices. Con el tiempo llega a visitarlos un pariente, el cual modificará radicalmente la forma de vivir de la familia. La desgracia volverá a caer sobre ellos. No obstante, las hermanas Blackwood, al parecer no les importa nada más en la vida que estar juntas y amarse...

Al término de la obra encontramos un posfacio escrito por su compatriota, Joyce Carol Oates, la cual revela una aguda y gran profundidad en la comprensión de la obra. Muy instructiva. Asimismo, de su posfacio salta a la luz parte de la vida menos celebrada de la autora creadora de Merricat: "(Irónicamente, Shirley Jackson murió a los cuarenta nueve años, poco después de la publicación de Siempre hemos vivido en el castillo, a causa de la adicción a las anfetaminas, el alcoholismo, y la obesidad mórbida; negligente con su salud durante años, se dice que declaraba abiertamente que no creía que llegara a cumplir los cincuenta, y en los últimos meses de su vida sufrió una agorafobia tan extrema que no era capaz de abandonar su sórdida habitación, como si se hubiera mimetizado con la agorafobia de las hermanas de Siempre hemos vivido en el castillo)".

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La lotería (Shirley Jackson)

Un cuento breve pero con un mensaje poderosamente perturbador...

Lectura # 66



La lotería (The lottery) es un cuento  publicado el 26 de junio de  1948 en la revista New Yorker.
Según wikipedia, la obra fue escrito el mismo mes en que fue publicado, actualmente es considerado como "uno de los más famosos relatos cortos de la historia de la literatura estadounidense". También ha sido descrito como un escalofriante cuento sobre la conformidad y la enajenación.

Inmediatamente después de terminar el libro simplemente no me ha gustado para nada el desenlace. Tirado de los pelos. Tan bien que iba la narrativa y de pronto, abruptamente, un giro inesperado. Un giro poco elaborado. No termina de convencerme. Un fácil recurso. 

Pero, rumiando por un tiempo ... el cuento es tremendamente chocante. Pero creo que ha tenido que ser de esa manera y no de otra para transmitir el mensaje. Un claro mensaje. ¡¡¡Nos estamos matando y no hacemos nada por evitarlo!!! Es más, lo aceptamos como algo "normal". 

Creo que es un llamado de alerta a gritos de la insensibilidad humana ante la muerte de un semejante, y no solo eso, sino al vil placer de acometer el crimen... Terrible. Pero ¿A qué conclusión se puede llegar después de la Segunda Guerra Mundial? (cuento publicado en 1948). Y toda literatura que transmita un mensaje con tal violencia, genera un efecto de conmoción y reflexión. Y ese es el verdadero valor de este cuento.

Wikipedia también menciona que la reacción a la publicación del relato fue negativa, lo que sorprendió a Jackson y al The New Yorker. Algunos lectores cancelaron sus suscripciones al diario y enviaron mensajes de protesta durante el verano. La historia fue prohibida en la Unión Sudafricana. Desde entonces, ha sido aceptado como un cuento estadounidense clásico, sujeto a interpretaciones críticas y a adaptaciones.

Dejo aquí el cuento.

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Sobre el autor
(Fuente: Wikipedia)

Shirley Jackson (14 de diciembre de 1916 – 8 de agosto de 1965) cuentista y novelista estadounidense especializada en el género de terror. Influyó grandemente en autores como Stephen King, Nigel Kneale yRichard Matheson.

Su relato más conocido es posiblemente "The Lottery" ("La lotería", 1948, publicado en castellano por Ed. Edhasa, 1991), que sugiere la existencia de un tétrico y estremecedor submundo en las pequeñas ciudades de la América profunda. El cuento fue publicado el 28 de junio de 1948 en la revista The New Yorker y dio origen a cientos de conmocionadas cartas por parte de los lectores.

Shirley Jackson nació en San Francisco, hija de Leslie y Geraldine Jackson. En 1939 se mudaron a Rochester, Nueva York. Shirley asistió a la universidad de dicha ciudad. Luego se graduó en la Universidad de Syracuse, en 1940. En esta universidad había estado muy involucrada en las revistas estudiantiles. Allí conoció a su futuro marido, Stanley Edgar Hyman, quien llegaría a ser notable crítico literario.

Aparte de sus novelas para adultos, Jackson escribió libros para niños: Nine Magic Wishes, y una obra teatral basada en el clásico Hansel y Gretel y titulada The Bad Children. En una serie de relatos breves (Life Among the Savages and Raising Demons) la autora presentó su vida familiar y la experiencia de criar a cuatro niños, modalidad que sería muy imitada entre amas de casa estadounidenses con veleidades literarias en los años 50 y 60.

En 1965, Shirley Jackson murió de un ataque al corazón mientras dormía, a la edad de 48 años. Se considera que el tratamiento que recibió durante toda su vida para remediar sus neurosis y enfermedades psicosomáticas pudo influir en este desenlace.

Su primera novela fue The Road Through the Wall (1948), para promover la cual a su marido se le ocurrió afirmar que su autora había practicado la brujería, cosa que Jackson desmentiría años más tarde. Otras novelas fueron: Hangsaman (1951), The Bird's Nest (1954), The Sundial (1958) y The Haunting of Hill House (1959), esta última una adaptación moderna de la clásica novela gótica. La obra representa muy bien el estilo de su autora: nunca estridente ni sensacionalista, su voz narrativa es serena, hasta fría emocionalmente, pero exquisitamente precisa en su imaginería y en la elección de vocablos.

The Haunting of Hill House ha sido considerada por autores como Stephen King, como una de las más importantes obras de horror del siglo XX. Su novela de 1962 We Have Always Lived in the Castle fue adaptada para el teatro a mediados de los 60. "La lotería" ha sido igualmente adaptado varias veces para la televisión, el cine y la radio, y otras obras han servido de inspiración para distintas películas, como Come Along with Me (1982), dirigida por Joanne Woodward. La película Lizzie (1957) está basada en la novela de Jackson The Bird’s Nest.

La autora escribió asiduamente en revistas desde 1938, cuando era estudiante en la Universidad de Syracuse. Allí apareció su primera publicación: el cuento Janice. Posteriormente contribuyó a revistas comoCollier's, Good Housekeeping, Harper's, Mademoiselle, The New Republic, The New Yorker, Woman's Day, Woman's Home Companion, etcétera.

Gran número de sus artículos se encuentran accesibles en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.