viernes, 29 de julio de 2022

Dos amigos (Iván Turguéniev, 1854)

El narrador de la novela, de quien nada se llega a conocer, cuenta la historia de dos amigos, Borís Andreich Viazovnín y Piotr Vasílich Krupitsin, de personalidades antagónicas, el primero es un hombre formado bajo la cultura occidental, culto, de modales refinados, pero con un vacìo interior comparable con Eugenio Oneguin (Pushkin), obra que el narrador pone como referencia en varias partes de la novela. El segundo, es un hijo del campo ruso, de modales toscos, honesto, desordenado y hasta un tanto holgazán. Ambos son buenos, según el narrador: "Solo tenían una cosa en común: ambos eran lo que se conoce como "buenas personas", sin dobleces de ningún tipo".

Las aventuras de este par de amigos inician cuando el más joven de ellos (Borís Andreich Viazovnín) acepta la propuesta de Piotr Vasílich Krupitsin para buscarle una buena candidata que pudiera convertirse en su esposa. Viazovnín acepta la propuesta no teniendo otra cosa en qué ocupar sus días.

De esta manera realizan un recorrido por la aldea para visitar a tres mujeres, la primera una viuda de ideas liberales (Sofía Kirílovna), la segunda un par de hermanas donde una de ellas es muy coqueta y la otra muy tímida (Emenka y Polenka, respectivamente) y finalmente una tercera visita a una joven que se ocupa de su hogar (Vérochka Barsukova) y que vive con su padre (Stepan Barsukov).

Mientras las primeras dos damas no podian ponerse el zapatito de cristal que la convirtiera en la mujer ideal para contraer matrimonio con Viazovnin, sí sucede esto con la tercera, Vérochka.

Viazovnin queda cautivado por Vérochka y le expresa a su amigo Krupitsin sus intenciones de casarse. Su amigo le advierte "ella no es para ti". Sin embargo le felicita cuando le anuncia que Stepan Barsukov ha dado su consentimiento para que se case con su hija.

Finalmente se casan y el sueño de la felicidad invade el corazón del joven Krupitsin.

Pero, al poco tiempo, vuelve ese vacío interior en Viazovnin, vuelve esa necesidad de buscar nuevas vivencias para colmar ese deseo de plenitud siempre insatisfecha. La novela da un giro inesperado con el repentino proceder de Viazovnin. 

Ese deseo le lleva a separse de su esposa para lanzarse a nuevas aventuras, a conocer el mundo. Viaja a Europa y en ese viaje hallará la muerte.

La novela, tiempo después de la muerte de Viazovnin concluye con las siguientes líneas "...viven en la casa y pasan el tiempo de manera muy monótoma, en medio de un ambiente pacífico y sereno. Y en cierto modo saborean la felicidad... porque no existe otra felicidad en la tierra."

viernes, 15 de julio de 2022

Aguas primaverales (Iván Turguéniev, 1872)

“¿Podría yo pensar -continuó Sanin-, al llegar a Francfort, donde solo pensaba permanecer unas cuantas horas, que había de encontrar aquí la felicidad de toda mi vida?”

"Aguas primaverales" es la frase que pone punto final a la novela Sónietchka de Ludmila Ulítskaya. Pero como la última página de un libro es una invitación a seguir leyendo, descubrí que esta frase correspondía al título de una novela del ruso Iván Turguéniev, autor de su famosa novela "Padres e hijos".

La novela está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente. Al iniciar la novela vemos aparecer a un personaje, que acaba de cumplir 52 años, y que está completamente triste.

“A eso de la una de la madrugada regresó a su gabinete de trabajo, despidió al criado que había encendido las velas. Y sentándose en una butaca junto al fuego, cubrióse el rostro con ambas manos. Nunca había sentido tal desfallecimiento físico y moral.”

“Si hubiese sido más joven, hubiera llorado de fastidio, de angustia y de enervamiento; un amargor corrosivo y urente, como el del ajenjo, llenaba su alma entera”

“La vida no se le aparecía como ese mar de olas tumultuosas que describen los poetas; se la representaba llana como un espejo, inmóvil, transparente hasta en sus más oscuras profundidades; sentado él en una barquichuela vacilante, y abajo, en el fondo del abismo oscuro y fangoso, entreveía vagamente, a semejanza de peces enormes, formas monstruosas: eran todas las miserias de la vida, enfermedades, pesares, demencia, ceguera, pobreza… Y ante su vista sale de las tinieblas uno de esos monstruos; sube, sube sin cesar; se hace cada vez más visible, cada vez más horriblemente distinto… Un momento más, y, levantada por el lomo del monstruo, va a zozobrar la barca. Pero de nuevo parece hacerse más vaga la forma, desciende el monstruo, se vuelve al fondo y se queda allí tendido, agitando apenas su oscura cola… Sin embargo, tiene que venir el día fatal en que se tumbe la barca.”

Este personaje es Dimitri Pavlovich Sanin. Revolviendo sus cosas, encuentra un objeto, una crucecita de granates, que le trae un doloroso recuerdo, la pérdida de su primer amor.

A partir de entonces, la novela retrocede 30 años en el tiempo, en la época cuando este personaje tenía 22 años. La novela nos lleva a 1840, Fráncfort, territorio de la Confederación Germánica (hoy Alemania).

“Era en el verano de 1840. Sanin acababa de cumplir veintidós años; volvía de Italia a Rusia, y hallábase de paso en Fráncfort. Sin familia casi, poseía una fortuna independiente, si no muy cuantiosa. Habiéndole dejado un pariente lejano algunos miles de rublos en herencia, resolvió gastárselos en el extranjero antes de ingresar en la administración, antes de ponerse a lomo la albarda oficial necesaria para asegurarle la subsistencia. En efecto, Sanin había puesto en planta su proyecto; y tal maña se dio, que el mismo día de llegar a Fráncfort tenía el dinero justo para volver a Petersburgo”.

Como el billete para su próximo viaje salía muy tarde por la noche, tuvo tiempo para comer en una fonda llamada “Cisne Blanco” luego dar un recorrido por el lugar, visitó la casa de Goethe (Sanin solo había leído Las penas del joven Werther en una traducción al francés), paseó por la orilla del río Mein y terminó aburriéndose. Tras seguir andando por las calles de Fráncfort, hasta que llegó a una confitería “Confitería italiana de Giovanni Roselli”. Ese lugar “estaba destinado a no despintársele de la memoria en largo tiempo”.

Tras esperar quien le atienda dijo en voz alta
 “– ¿No hay nadie aquí?”, cuando de pronto hace su aparición un nuevo personaje. “Una joven de unos diecinueve años, con los negros cabellos flotando, esparcidos sobre los hombros desnudos, se precipitó en la tienda extendiendo ante sí los brazos, igualmente desnudos. Vio a Sanin, lanzóse hacia él, le agarró una mano y trató de llevárselo consigo, diciéndole con voz entrecortada: - ¡Pronto, pronto, por aquí, sálvelo usted!”
Esta irrupción inesperada, le dejó una gran impresión a Sanin. ¿Pero qué sucedía? Emilio, el hermano menor de esta joven, llamada Gemma, se había desmayado y ni Gemma, ni su madre, Frau Lenore podían recuperarle.

Este evento inesperado cambiará por completo el rumbo de Sanin, pero no solamente de él sino también el de Gemma. Sanin siente una atracción muy fuerte por Gemma, una italiana residente en tierras alemanas. El problema es que Gemma está comprometida con un joven comerciante alemán: Herr Karl Klüber.

Otro personaje italiano es el Señor Pantaleone Cippatola, anciano, artista, actor de teatro. El ayuda a la familia Roselli con algunos quehaceres del hogar, ayuda necesario tras la muerte de Giovanni Roselli, padre de Gemma y Emilio.

El joven Sanin tras salvar a Emilio se gana la confianza de todos. Emilio lo admira, Pantaleone lo estima, Frau Lenore lo trata con cariño y Gemma lo considera un amigo. Para Sanin, un joven solitario, casi sin familia, esta camaradería, calidez en el trato, lo seduce y nuevamente deja que sus pasiones le dominen (como cuando despilfarró toda su herencia) quedándose en Fráncfort, estrechando los lazos con la familia Roselli y sufriendo de amor por Gemma.

Una tarde, cuando los italianos deciden dar un paseo al Soden, Sanin es uno de los invitados y también el novio Klüber. Sentados todos disfrutando de una comida, en una mesa cercada había un grupo de oficiales que estaban bajo los efectos del alcohol. Uno de ellos, el baron von Dónhof, se separa de su grupo y se dirige a la mesa de los italianos.

“El oficial, tambaleándose un poco, se detuvo delante de Gemma, y con voz que querría hacer segura, pero en la cual, a pesar suyo, se revelaba una lucha interior, exclamó: -¡Brindo por la salud de la más hermosa botillera que hay en Fráncfort y en el mundo entero)…¡Y en recompensa, tomo esta flor cogida por sus divinos dedos!

Esta escena desencadenó en un duelo entre Sanin y el oficial von Dónhof que precipitó los destinos de Sanin, Gemma y Klüber.

“¡Vaya una guasa que es la vida, con sus bruscas vueltas de rueda! Pasado y porvenir, todo desaparece como por arte de birlibirloque, ¡y lo único que saco en limpio es que me voy a batir en Fráncfort con un desconocido y propósito de no sé qué!”

Estos capítulos elaborados bellamente por Turguéniev con sus descripciones de los paisajes, personajes y sentimientos concluye con la ruptura del compromiso Gemma-Klüber y la pedida de mano entre Sanin y Gemma. En poco tiempo todo ha cambiado drásticamente.

Hasta allí hubiera sido una historia romántica con un final feliz. Pero Turguéniev no tenía esos planes. El autor de pronto empieza a torcer la historia sobre la base de una promesa que hace Sanin a Gemma, la de hacer unas gestiones para obtener un dinero por la venta de sus propiedades y poder concretar la boda. Es en este contexto que Sanin decide viajar a Wiesbaden. Nuevamente, la casualidad se pone en frente y aparecen dos nuevos personajes: primero Hipólito Sidorovitch Polozoff, antigua compañero de estudios de Sanin, un hombre de pocas cualidades, y segundo, María Nicolavna Polozoff, esposa de Hipólito.

Cuando Sanin se encuentra con Polozoff, este le cuenta su deseo de vender sus propiedades para poder casarse. Polozoff le refiere que su esposa tiene mucho dinero y que ella pudiera comprarle algún terrero. Esta noticia entusiasma a Sanin quien acepta la invitación de Polozoff de visitarlos a su domicilio.

Este encuentro con los Polozoff, un matrimonio de mucho dinero y extraño donde María Nicolavna lleva las riendas del hogar y un Hipólito aparentemente desinteresado de todo, causará un cambio definitivo en Sanin.

“-Pero tú, Hipólito Sidorovitch, ¿no sabes nada de eso?
-¿Yo, mi buen amigo Demetrio… Pavlovitch…? Sí, Pavlovitch, no me mezclo en los asuntos de mi mujer.
-¿No te mezclas en ellos?¿En ningún negocio?
Polozoff volvió a girar los ojos.
-En ninguno, amigo mío… Ella va por un lado…y yo voy por el otro.”

María Nicolavna, una dama muy refinada y astuta, seducirá sutilmente a Sanin sin que este se de cuenta, ya que anda pensando en el amor de Gemma. Pero conforme pasan los días y las continuas charlas con María Nicolavna y los largos paseos, luego una visita al teatro y finalmente un paseo a caballo, todas estas actividades (incluyendo una confesión de María Nicolavna) apagarán lentamente ese fuego de amor que sentía por Gemma, cambiando radicalmente el curso de la historia.

El recuerdo termina y de pronto la novela regresa al presente, es decir 30 años después de los hechos narrados, y Dimitri decide actuar e intentar recuperar el tiempo perdido o intentar recobrar el pasado.

La novela tiene un final abierto pero lo más importante ya se decide antes del final. El efecto que me ha generado la novela es tan intenso como el giro que dio el personaje Alexéi Ivánovich de la novela “El jugador” (Dostoievski) cuando se entrega al juego, o cuando el soñador de Noches Blancas (Dostoievski) ve que Nastasia se lanza a los brazos de otro hombre, un giro completo de la historia.

Como nota adicional, la novela está llena de fuentes literarias como la novela Las penas del joven Werther (Goethe), Rinaldi Rinaldini, las romanzas de Pushkin, las comedias de Maltz, la literatura de E.T.A. Hoffmann, los versos de Uhland, Eugenio Oneguin (Pushkin), La Eneida (Virgilio), entre otras. Así como fuentes musicales como la aria de Freyschütz de Weber, Le Nozze di Figaro, Roberto il Diavolo, entre otras.

Finalmente, se cita un evento histórico como lo es la independencia de Italia. Recordemos que este recuerdo de Dimitri se encuentra en la década de 1840, tiempo en el cual Italia o mejor dicho el territorio italiano era dominio del Imperio Austriaco y que a partir de 1848 se iniciarían las guerras por la independencia italiana (El Reino de Cerdeña, Gran Ducado de Toscana, Los Estados Papales y el Reino de las Dos Sicilias contra el Imperio Austriaco) y posteriormente su unificación.

viernes, 1 de julio de 2022

Sónietchka (Liudmila Ulítskaya, 1992)

Ganadora del premio Medicis Extranjero en 1996, "Sónietchka" irrumpe en la literatura rusa de fines del siglo XX.
"Sónietchka" es la historia de una familia rusa empobrecida en el siglo XX, teniendo como contexto el estallido de la segunda guerra mundial y el comunismo soviético.

"Sónietchka" es el nombre de cariño de Sonia o Sofía, nombre del personaje principal. Otros personajes relevantes son: su esposo Robert Victorovich, Tania (hija de ambos) y Yasia (amiga de Tania).

Sonia o Sónietchka siempre fue una amante de la lectura, leía todo, principalmente literatura rusa, por su puesto leyó a Pushkin, Tolstói, Dostoievski entre otros. Trabajó como bibliotecológa y estaba a punto de entrar a la universidad para estudiar filología rusa cuando en esa época estalla la guerra mundial y su futuro queda truncado.

A partir de allí una vida dura se instala en el camino de Sónietchka. Por la guerra debe cambiar de lugar para refugiarse en el sótano junto con otras personas. Es en ese contexto que conoce a su futuro marido, un pintor que había pagado condena por cinco años, de un pasado misterioso.

Robert rápidamente declara casarse con Sonia, la cual acepta sin mayores miramientos. Fruto del matrimonio tienen una hija llamada Tania.
La vida sigue siendo dura y Sonia debe dejar de hacer lo que más le gusta, leer, para dedicarse a las actividades domésticas y la crianza de Tania.

Si Sonia representó el alma romántica que añora y se deleita de la literatura siglo XIX, antes de la revolución rusa, Tania resultó ser una mujer que no le atraía para nada la literatura y a diferencia de su madre, llena de pudor y recato, Tania, en su adolescencia, exploró su feminidad dejándose llevar por sus pasiones carnales.

Tania dejó de interesarse por los estudios y corría el riesgo de no aprobar el curso. Su madre estuvo muy preocuada y su padre para calmarla decidió matricularla en una escuela nocturna. Esa decisión traería consecuencias muy desagradables para la familia.

En esa escuela nocturna, Tania conoce a Yasia, una joven de limpieza de origen polaco. Rápidamente se hacen amigas y Tania queda enamorada de ella.

Yasia, una joven cuyos padres se separaron por la guerra, el padre fue a occidente y la madre con Yasia pequeña al este, es decir a Rusia. Yasia tenía el talento de aprovechar todas las oportunidades posibles.

Tania invita a Yasia a su casa y Sonia motivada por su regreso a sus orígenes judíos y compadecida por la pobreza de Yasia decide que se quede a vivir.

Por aquella época, un amigo de Tania estaba enamorado de ella. 

"Aliosha estaba enamorado de Tania, Tania estaba enamorada de Yasia, mientras que Yasia, aquella noche de Año Nuevo, se enamoró del hogar de Tania"

Yasia seduce a Robert y este cae rendido. Dentro de casa empiezan un romance a escondidas, que será descubierto por Sonia por una causalidad. Posteriormente Tania también se entera de su romance y huye de casa para vivir con Aliosha.

Sonia perdona a ambos y permite que los tres sigan viviendo juntos. Robert tenía un estudio para crear sus pinturas y Yasia lo visitaba continuamente.

Finalmente, Robert muere en brazos de Yasia y ambas viven juntas un tiempo.

Sonia secretamente había buscado comunicación desde Polonia para encontrar familiares de Yasia. Finalmente recibe noticias y comunica a Yasia quien feliz viaja a Polonia.

Sonia, anciana y sola solo le queda soportar la vida y su creciente Parkinson retomando la actividad que más le gustaba de joven, leer literatura. 

"Por la noche, colocándose unas ligeras gafas suizas sobre su nariz en forma de pera, zambulle la cabeza en profundidades deliciosas, alamedas umbrías y aguas primaverales"

Sobre la autora:



LIUDMILA ULÍTSKAYA (Rusia, 1943). Nació en los Urales, pero creció y se educó en Moscú, donde vive en la actualidad. Bióloga de formación, trabajó en el Instituto de Genética de Moscú antes de emprender su carrera literaria. Poco antes de la perestroika se convirtió en directora del repertorio del Teatro Kámerni (teatro judío estatal) de Moscú. Es autora de una veintena de libros de ficción, cuentos infantiles y obras teatrales, que se han estrenado en Rusia y en Alemania y han merecido el aplauso unánime de crítica y público. En 1996 su novela Sóniechka se convirtió en un acontecimiento literario, recibió el Premio Médicis en Francia y se ha publicado en más de quince países.

viernes, 17 de junio de 2022

Dostoievski, mi marido (Ana Grigorievna Dostoievskaya, 2021)

Fueron catorce años de matrimonio que tuvieron Fiódor Dostoievski (1821-1881) y Ana Grigorievna Dostoievskaya (1846-1918). Durante todo ese tiempo el matrimonio vivió muchos momentos inolvidables tanto felices como desafortunados. Fue Ana el gran pilar de esta familia para que puedan seguir adelante superando las dificultades de la vida. Porque aunque Dostoievski era un famoso escritor, siempre estuvieron afligidos por las continuas deudas.
En este libro la editorial Espinas ha publicado las memorias de Ana durante sus catorce años de matrimonio con Fiódor Dostoievski.

Las memorias están narradas con una sencillez en el lenguaje que permite una lectura cómoda, agradable en el cual se recogen muchos eventos, situaciones, experiencias, anécdotas familiares, que como lector de Dostoievski es un placer leerlo.

Narrada siempre desde el punto de vista de Ana permite conocer esos matices distintos sobre lo conocido por la biografía de Dostoievski y asimismo conocer nuevos datos y vivencias que amplifica el conocimiento de la biografía de Dostoievski.  En estas memorias podemos enterarnos de la gran labor de Ana, como esposa, madre, taquígrafa, editora, emprendedora, y su capacidad para manejar las finanzas. 

Ana era una mujer de elevados principios, hacía lo posible para contentar a su marido y evitarle también disgustos, sobre todo en el tema de los celos que Dostoievski era un auténtico Otelo. También, por su juventud, Ana a veces tenía un carácter impulsivo que varias veces salvaron de situaciones complicadas como por ejemplo cuando no pudieron encontrar la maleta de viaje de Dostoievski que contenía, entre otras cosas, sus manuscritos de la novela El adolescente. 

Ana también cultivó el hábito de coleccionar sellos de correos por muchos años. El surgimiento de esta actividad fue como consecuencia de un comentario de Dostoievski sobre la falta de constancia de la mujer para llevar a cabo proyectos de largo plazo. Ana para demostrar lo contrario decidió dedicarse a la filatelia y esa actividad duro muchos años incluso posterior a la muerte de su marido.

Ana conoció muy joven a Dostoievski, joven inexperta en la vida y ya admiradora de Fiódor Dostoievski, quien le llevaba muchos años y que en ese momento se publicaba por entregas Crimen y castigo.  

Fue contratada como taquígrafa para recibir los dictados de Dostoievski y poder terminar más rápido una novela que era apremiante entregarla en un plazo determinado. Desde entonces Ana fue su leal colaboradora, su brazo derecho, su soporte emocional y el amor fiel y sincero que acompañó a Dostoievski hasta su muerte en 1881.

domingo, 5 de junio de 2022

La patrona (Dostoievski, 1847)

 

La patrona (en ruso: Хозя́йка) es la tercera novela de Fiódor Mikhailovich Dostoievski. En ella, F.M. se aleja de la influencia gogoliana de retratar los pesares de aquellos funcionarios pertenecientes a la burocracia de San Petersburgo cuyos cargos se clasificaban en la zona inferior de la Tabla de Rangos; recordemos a Makar Devushkin en Pobre gente o al Señor Goliadkin en El doble. En La Patrona, no obstante, ninguno de los personajes pertenece al aparato gubernamental ruso, por lo cual la novela marca un cambio en el rumbo de la obra de Dostoievski y asimismo amplía la gama de personajes retratados.

Los personajes principales:

- Vasili Mikháilovich Ordinov: Es el protagonista de la novela. Es un joven solitario, estudioso de las ciencias y que desea realizar un estudio sobre la historia de la iglesia. Vive alquilando un cuarto. Representa al hombre intelectual ruso.
- Katerina: Es una joven hermosa, religiosa y vive con un hombre mayor, Murin.
- Murin: Hombre huraño, es un brujo o adivino, con un pasado oscuro, quizá culpable de un crimen. Tiene bajo su dominio a Katerina.

Los personajes secundarios:
- Yaroslav Ilich: Mejor amigo de Vasili. De buen humor. Su relación con Ordinov preanuncia a la relación entre Raskólnikov y Razumijin
- El portero. Un tártaro burlón.
- La vieja patrona: antigua patrona de Ordinov, anciana que al inicio de la novela debe mudarse de San Petersburgo.
- El viejo casero: Dueño de la casa donde se hospedan Murin y Katerina y posteriormente, Ordinov.
- Spiess: alemán pobre que desea dar en alquiler un cuarto.
- Tinchen: Hija del alemán

El argumento:

Vasili Mikhailovich Ordinov es sorprendido con la noticia de su vieja patrona quien le comunica que ya no le podrá seguir alquilando el cuarto porque debe mudarse de San Petersburgo. Ordinov no tiene más remedio que salir a las calles de San Petersburgo a buscar un nuevo lugar donde vivir. Al recorres las calles, todo le sorprende, la gente y su bullicio, debido a que es un joven solitario y que apenas ha tenido contacto con la gente. En un momento determinado decide ingresar a una iglesia. Ocultado entre las sombras llama a su atención la presencia de una pareja singular (el anciano Murin y la hermosa joven Katerina) que arrodillados ante el altar pronunciaban quedas oraciones.

Ese primer encuentro que tiene Ordinov es decisiva en su futuro. La belleza que irradia Katerina le traspasa como una flecha y queda enamorado en el acto de la joven. Ordinov experimentará el ardor de la pasión que lo movilizará a cambiar sus planes por completo y llegar a alojarse en la habitación de aquella extraña pareja, previo acuerdo mutuo.
A partir de entonces, Ordinov conocerá de cerca a la sufrida y apasionada Katerina y al huraño, misterioso y maligno Murin. Una historia de amor nacerá entre Ordinov y Katerina, quien le relatará su historia. El romance surgido entre ambos estará ensombrecido por una fuerte carga de angustia e impotencia debido a la presencia de Murin.

Interpretaciones:

Me parece importante los análisis que arroja Egorenkova Galina sobre la obra en su texto “Camino a las grandes novelas” (en ruso, Путь к великим романам) 
el texto en ruso aquì. A continuación dispongo una traducción de sus análisis

<< Muchas más veces aparecerá en las obras de Dostoievski la imagen de "San Petersburgo enfermo, extraño y sombrío, en el que la juventud perece tan pronto, las esperanzas se marchitan tan pronto, la salud se deteriora tan rápidamente y la persona entera se procesa tan pronto" (vol. 18, pág. 34). Estas son las últimas palabras de la "Crónica de Petersburgo", como llamó Dostoievski al ciclo de sus ensayos, publicado en 1847 en el periódico "Sankt-Peterburgskiye Vedomosti". En ellos, el escritor hacía una interpretación de otro tipo humano que aparecía en las páginas de sus obras en los años 40 y que también se desarrollaba en posteriores cuentos y novelas. Dostoievski llama a este tipo un "soñador", "una criatura extraña del tipo medio" (18, 32), un producto directo del "Petersburgo enfermo", donde el "talento de la vida real" se embota (18, 34): " Esta es una pesadilla de San Petersburgo, esto es el pecado personificado.

>> Al crear la imagen de un "soñador" en la historia "La patrona", en la novela sentimental "Noches blancas", en la novela inacabada "Netochka Nezvanova", Dostoievski creía que reflejaba "el momento moderno y la idea del momento moderno", cuyo rasgo principal consideraba "análisis" y "confesión general", cuando "el análisis no perdona ni siquiera a quien lo analiza". Para Dostoievski era importante reproducir el contenido espiritual del “momento presente”, nombrar la enfermedad social y moral de la época (“ilusiones”, “quimeras de la cabeza”, “soñar”) y así tratar de encontrar formas de combatirla.

>> Por primera vez, un tipo completamente completo de "soñador" (aunque sabemos que tanto Makar Devushkin como el Sr. Goliadkin no carecían de "ilusiones") aparece en la historia de Dostoievski "La patrona" (publicada en el otoño de 1847). El joven científico Vasily Ordynov, que se aisló artificialmente de la vida real (y, sin embargo, Dostoievski consideró necesario mencionar la "explicación" de la trama de tal paso: Ordynov recibió una herencia insignificante), que se dedicó por completo a su única pasión: la ciencia. (escribió un ensayo de la "historia de la iglesia"), sufre una derrota terrible, trágica y ya irreversible al primer choque con la realidad, al primer intento de librarse de su soledad. “Quizás toda una idea original, original, se habría realizado en él. Tal vez estaba destinado a ser un artista en la ciencia”. Pero los sueños del héroe colapsaron, su experiencia de crear algo nuevo.

 >> Es significativo que Ordynov, que vive en el mundo de las "quimeras", de ninguna manera se enfrenta a la realidad cotidiana de St. se quedó antes. El alma extremadamente impresionable y desprotegida de Ordynov entra en un duelo desesperado por ella con la malvada voluntad del viejo "hechicero" Murin, en el pasado, como se puede adivinar, un "atrevido ladrón" y "asesino", y en el pasado presente - un insidioso empleado Viejo Creyente. Bajo el dominio de Murin, la joven belleza Katerina languidece, sin atreverse e incluso, bajo la influencia hipnótica del viejo "hechicero", sin querer liberarse de su doloroso y al mismo tiempo dulce cautiverio. La historia está sumamente saturada de cuadros de alucinaciones, sueños, delirios, misteriosas intersecciones de incidentes reales y "fantásticos". Todo esto conecta directamente a “La patrona” con la tradición romántica, en particular con Hoffmann, y si miras más de cerca, en la literatura rusa, entonces, por supuesto, con “La terrible venganza” de Gogol (incluso se conserva el nombre de la heroína; observo de pasada que de ahora en adelante una mujer llamada Katerina, un personaje casi indispensable en todas las obras posteriores de Dostoievski, hasta la novela "Los hermanos Karamazov").

>> La crítica tajantemente negativa de “La patrona” por parte de Belinsky, quien con razón vio en ella la influencia del romanticismo, que en la percepción del crítico significaba un retroceso, fue en principio objetiva y certera. Pero Belinsky, por supuesto, no podía saber cómo en el futuro Dostoievski aprovecharía los paradójicos artificios artísticos del romanticismo para enriquecer ese realismo tan crítico, al que el escritor se mantendría fiel hasta el final. Ya en la década de 1940, Dostoievski iba a decir adiós a las ilusiones, a desmentir las "quimeras de cabeza", pero esta despedida, como sabemos, se prolongó. A mediados de la década de 1960, en Crimen y castigo, reaparece la imagen del “joven soñador”, llevando un estilo de vida solitario, recluido y tramando su terrible idea de “asesinato consciente”. El investigador Porfiry Petrovich le dirá, Rodion Raskólnikov.

>> En la historia "La patrona", por primera vez en la obra de Dostoievski, apareció uno de los "conceptos" más apreciados por su poética: "la imagen de una idea", todos los héroes "ideológicos" del escritor pensarán posteriormente no solo en ideas, sino en "imágenes de ideas": surgirán, por ejemplo, visiones apasionadas de Versilov sobre la "edad de oro" de la humanidad ("El adolescente"), así es como el trágico "poema" de Ivan Karamazov " La Leyenda del Gran Inquisidor” cobrará vida, algunos de cuyos motivos (en particular, sobre las personas de “corazón débil”, que no pueden resistir la libertad y se entregan a la esclavitud voluntaria de la irresponsabilidad) ya han sido expresados en las sombrías revelaciones y profecías del siniestro "hechicero" Murin ("Dale un libre albedrío a un hombre débil, él lo atará, lo traerá de vuelta").

>> En “La patrona”, Dostoievski también creó el primer boceto, el primer boceto del personaje de la mujer "soñadora apasionada" e "infernal". El tipo de la heroína de esta historia (Katerina), con diferentes variaciones y en diversos grados de desarrollo psicológico, no pasa por alto, tal vez, una sola novela de Dostoievski, y aparece especialmente brillante, artísticamente de pura sangre en las novelas El idiota (Nastasya Filippovna) y en “Los hermanos Karamazov” (Grushenka, Katerina Ivanovna).

 >> Una de las variaciones originales de la mujer "infernal" también aparece en la novela El jugador (1866) en la forma de Polina. >>

Como nota adicional, en esta novela podemos observar por primera vez la presencia de un ataque de epilepsia en al menos un personaje (en este caso el viejo Murin); este tipo de ataques volverá a aparecer a lo largo de las diferentes novelas de Fiódor Dostoievski.