domingo, 6 de septiembre de 2026
307. El diablo de los números (Hans Magnus Enzensberger)
sábado, 15 de agosto de 2026
306. Napoleón Bonaparte (1). (Carmen Llorca) [Caudernos de historia 16]
jueves, 6 de agosto de 2026
305. La independencia del Perú. ¿guerra colonial o guerra civil? Una aproximación desde la teoría de las Relaciones Internacionales (Hugo Pereyra Plasencia)
martes, 30 de junio de 2026
304. Pedagogía del dolor inocente (P. Carlo Gnocchi)
domingo, 28 de junio de 2026
303. ¿Dios existe? Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Paolo Flores d'Arcais (2008) (relectura)
El libro fundamentalmente recoge el debate del año 2000 que da título al libro entre el P. Joseph Ratzinger, en ese entonces cardenal y Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (actualmente Dicasterio para la Doctrina de la Fe) y Paolo Flores d'Arcais, filósofo y ateo.
El texto del debate está precedido por un artículo breve de Benedicto XVI sobre «La pretensión de la verdad puesta en duda» y seguido de un artículo extenso de Paolo Flores titulado «Ateísmo y verdad».
Como lector católico, recomiendo leer tanto el artículo de Benedicto XVI como su participación en el debate por cuanto arroja mucha luz para la comprensión entre la relación de fe y razón.
Asimismo, no recomiendo la lectura del artículo del ateo Paolo Flores, por cuanto, sus argumentos están fuera de la fe católica y, a mi parecer, llena de errores.
Resaltaré algunos pasajes de los aportes de Benedicto XVI. Él señala que «el cristianismo se entendió como un triunfo de la desmitologización, como un triunfo del conocimiento, y con ello, de la verdad». Asimismo, añade que «la convicción de que el cristianismo era filosofía, la filosofía perfecta, es decir, la filosofía que llega hasta la verdad, se mantuvo vigente más allá de los tiempos de los Padres...Ciertamente, la filosofía no se entendía entonces como una disciplina académica puramente teórica, sino también, y ante todo, desde una perspectiva práctica, como el arte de vivir y morir rectamente al que solo se puede llegar a la luz de la verdad». Además, sostiene que «La unión de racionalismo y fe que se produjo en el desarrollo de la misión cristiana y en la construcción de la teología cristiana introdujo también cambios decisivos en la imagen filosófica de Dios, entre los que cabe destacar dos en particular. El primero consiste en que el Dios en el que creen los cristianos y al que veneran es, a diferencia de los dioses míticos y políticos, verdaderamente natura Deus; en esto coincide con el racionalismo filosófico. Pero a la vez también resulta válido otro aspecto: non lamen omnis natura est Deus, «no todo lo que es naturaleza es Dios». Dios es Dios por su naturaleza, pero la naturaleza como tal no es Dios. Existe una separación entre la naturaleza universal y el ser que la fundamenta, que le da origen. Entonces se separan claramente física y metafísica. Solo se venera al Dios verdadero, al que podemos reconocer en la naturaleza a través del pensamiento. Pero Él es más que naturaleza.»
Benedicto XVI sintetiza «Simplificando, podríamos decir que el cristianismo convenció por la unión de la fe con la razón y por la orientación de la actuación hacia la caritas a la ayuda con amor a los que sufren, a los pobres y a los débiles, por encima de todo límite de condición. La fuerza que llevó al cristianismo a convertirse en religión universal radicaba en su síntesis de razón, fe y vida; precisamente esta síntesis queda concretada en la expresión de religio vera.»
En relación al debate, cito algunas frases de Benedicto XVI:
«Lo que caracteriza al cristianismo es que Pablo repite constantemente: no es simplemente la fe en un Dios único, es la fe en Jesucristo muerto y «resucitado»».
«La primera cuestión es que san Pablo está convencido de que la fe cristiana apela a la razón, pero también está convencido de que va más allá de las cosas evidentes para la razón porque, así entiendo yo a san Pablo, está en juego el amor, el amor que no es antirracional, sino que excede de mucho a la razón.
Ese es el Dios que es logos, como dice después san Juan, que es la razón creadora, que es palabra -porque logos no es simplemente razón, sino que es una razón que ya habla, es decir, un relacionarse, un acercarse, y en ello tenemos ya una renovación del concepto de razón que va más allá de la pura matemática, de la pura geometría del ser -y que no obstante es logos, y también hablando y también yendo más allá de esa pura matemática, sigue siendo logos a pesar de todo, es decir, razonable ... pero lo que aquí se anuncia es el hecho de que este logos es amor -se aproxima- y ese amor efectivamente realiza cosas locas. Porque parece absurdo que un Dios, desde su condición de eterna felicidad, se ponga en juego por esa diminuta criatura que es el hombre, se ponga en juego en este mundo hasta la muerte. Eso en realidad contrasta con el concepto puramente filosófico de Dios, y Pablo es bien consciente de ese contraste, pero nos da a entender que, en resumidas cuentas, la libertad y la grandeza más elevada de la razón es ser también amor, y por tanto sobrepasar el límite que nuestra especulación filosófica podría determinar para esa divinidad. Y una cosa más: me parece muy significativo que los primeros dos, tres, cuatro siglos del cristianismo, en la búsqueda de una conexión con la cultura circunstante, nunca se conectaron con las religiones, no se veían en relación con aquellas religiones, sino que decían: nuestra religión es la continuación y la culminación de las filosofías de la época -y también una superación de las filosofías-. Ven en la filosofía la pre-presencia de Cristo, del logos en el mundo.
Y así la autodefinición de esas primeras generaciones fue precisamente esa: no somos una religión como tantas, tenemos los mismos derechos que las demás religiones, pero nosotros somos la continuación del pensamiento humano que ha criticado las religiones, del pensamiento que ya había encontrado una pista de Dios, pero que únicamente con sus fuerzas no podía identificarlo realmente. Y la novedad del cristianismo, según estos padres, es que ese mismo Dios oculto, presentido, después se manifiesta, y naturalmente sobrepasa radicalmente todo lo que se podía «saber», y a pesar de ello se demuestra en unidad con esa búsqueda humana.»
En el 2022 escribí las primeras notas de este libro, se puede ver en este enlace: https://epsilon-literario.blogspot.com/2022/12/dios-existe-joseph-ratzinger-y-paolo.html.
viernes, 24 de abril de 2026
302. Santa Gema Galgani. Biografía breve (P. Basilio de San Pablo)
"–¿Por qué lloras, mamá?–Porque me da mucha pena tener que dejarte con papá y tus hermanitos cuando me vaya al cielo.–¡El cielo! ¿Donde está Papá Dios, Jesús, la Mamá del cielo, los angelitos y los niños buenos?–Sí.–Mamá, yo quiero ir contigo al cielo.–Para ir al cielo tienes que ser muy buena: no tener las rabietas que tienes con tus hermanitos; aplicarte más en el Jardín de la Infancia; querer mucho a Jesús; no olvidarte nunca de las tres Avemarías a la Inmaculada que te tengo recomendadas, para que ellas te ayuden a conservar la santa pureza. No olvides nunca que yo pedí a Jesús una niña santa. Esa niña eres tú. Así que, sin falta, tienes que ser santa.–Sí, mamá, te lo prometo de verdad: seré santa."
"Gema ya tiene siete años. Sus primeras letras las ha aprendido en el Jardín de la Infancia. También ha recibido lecciones particulares en su casa. Está ya suficientemente preparada para recibir el sacramento de la Confirmación. Se lo conferirá el arzobispo de la ciudad el 26 de mayo de 1885.Le acompaña en la ceremonia el vivo sentimiento de lo malita que está su madre. Acude a desahogarse ante el altar de María. Antes de que aflore a sus labios una oración, escucha que la Virgen le dice:–Gema, ¿quieres darme a tu mamá?–Sí, pero llévame con ella.–No, todavía es pronto para ti.–¿Y por qué es pronto?–Porque tienes que quedarte con papá y con tus hermanitos. ¿Me das ya de buena gana a tu mamá para que la lleve al cielo?–Sí te la doy, pero no dejes de llevarme con ella.Esta es al parecer la primera locución de María con Gema."
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| Convento de pasionistas de Lucca |
domingo, 5 de abril de 2026
301. La práctica de la presencia de Dios (Hermano Lorenzo)
"Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como los actuales,Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. El Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre, rehuía ser el centro de la atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Recién después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. En este libro, el Hermano Lorenzo explica, simple y bellamente, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo. En cuatro conversaciones y quince cartas,muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica".
Asimismo, la sede web de Vatican News ha publicado la introducción del Papa León XIV al libro "La práctica de la presencia de Dios", en la nueva edición de la Librería Editora Vaticana, que salió a la venta el 19 de diciembre de 2025, a continuación la transcripción de la misma:
"León XIV
Este pequeño libro se centra en la experiencia, o mejor dicho, en la práctica de la presencia de Dios, tal y como la experimentó y enseñó el fraile carmelita Lorenzo de la Resurrección, que vivió en el siglo XVII. Como ya he dicho, junto con los escritos de San Agustín y otros libros, este es uno de los textos que más han marcado mi vida espiritual y me han formado en lo que puede ser el camino para conocer y amar al Señor.
El camino que fray Lorenzo nos indica es sencillo y arduo al mismo tiempo: sencillo porque no requiere más que recordar constantemente a Dios, con pequeños actos continuos de alabanza, oración, súplica, adoración, en cada acción y en cada pensamiento, teniendo como horizonte, fuente y fin solo a Él. Ardua, porque exige un camino de purificación, de ascetismo, de renuncia y de conversión de lo más íntimo de nosotros mismos, de nuestra mente y de nuestros pensamientos, mucho más que de nuestras acciones. Es lo que ya escribía san Pablo a los fieles de Filipos: «Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2,5): por lo tanto, no solo hay que uniformar con Dios las actitudes y los comportamientos, sino también nuestros sentimientos, nuestro propio sentir. En esta interioridad encontramos su presencia, la presencia amorosa y ardiente de Dios, tan «otra» y, sin embargo, tan familiar a nuestro corazón. Como escribe san Agustín, «el hombre nuevo cantará el cántico nuevo» (Discursos 34,1).
La experiencia de unión con Dios, descrita en las páginas de fray Lorenzo como una relación personal hecha de encuentros y conversaciones, de ocultamientos y sorpresas, de abandono confiado y total, recuerda las experiencias de los grandes místicos, en primer lugar Teresa de Ávila, que también había dado testimonio de esta familiaridad con el Señor hasta el punto de hablar de un «Dios de las ollas». Sin embargo, indica un camino practicable por todos, precisamente porque es sencillo y cotidiano.
Como muchos místicos, fray Lorenzo habla con gran humildad, pero también con humor, porque sabe bien que todo lo terrenal, incluso lo más grandioso y dramático, es muy pequeño ante el amor infinito del Señor. Así, puede decir irónicamente que Dios lo ha «engañado», porque él, que entró quizás un poco presuntuosamente en el monasterio para sacrificarse y expiar duramente sus pecados de juventud, encontró en cambio una vida llena de alegría.
A través del camino que fray Lorenzo nos propone, a medida que la presencia de Dios se vuelve familiar y ocupa nuestro espacio interior, crece la alegría de estar con Él, florecen las gracias y las riquezas espirituales, e incluso las tareas cotidianas se vuelven fáciles y ligeras.
Los escritos y testimonios de este converso carmelita del siglo XVII, que atravesó con fe luminosa los turbulentos acontecimientos de su siglo, sin duda menos violento que el nuestro, pueden ser de inspiración y ayuda también para la vida de nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio. Nos muestran que no hay circunstancia que pueda separarnos de Dios, que cada una de nuestras acciones, cada una de nuestras ocupaciones e incluso cada uno de nuestros errores adquieren un valor infinito si se viven en presencia de Dios, continuamente ofrecidos a Él.
Toda la ética cristiana puede resumirse realmente en este recordar continuamente que Dios está presente: Él está aquí. Esta memoria, que es algo más que un simple recuerdo, porque involucra nuestros sentimientos y afectos, supera todo moralismo y toda reducción del Evangelio a un mero conjunto de reglas, y nos muestra que, realmente, como Jesús nos prometió, la experiencia de la confianza en Dios Padre ya nos da el ciento por uno aquí abajo. Confiar en la presencia de Dios significa saborear un anticipo del Paraíso"(1).
(1) https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-12/leon-xiv-fray-lorenzo-nos-ensena-la-alegria-de-vivir-cada-dia.html
domingo, 1 de febrero de 2026
300. Miguel Magone. Jefe de una pandilla. (P. Vicente Santilli)
viernes, 23 de enero de 2026
299. Modernos ataques contra la familia & El noviazgo católico (P. Carlos Miguel Buela, IVE)
El Padre Carlos Miguel Buela, IVE, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), que El Señor lo tenga en su Gloria, publicó muchos libros católicos de gran importancia. En "Modernos ataques contra la familia & El noviazgo católico", el P. Buela desarrolla cuáles son los modernos ataques de la familia y los problemas actuales en el noviazgo católico. A continuación cito textualmente un pasaje del texto:
"7. REFLEXIONES FINALES
Nos ha tocado vivir en un mundo especialmente corrupto y corruptor de la familia, y puede ser que, al paso que vamos, aún aumente más su poder destructor de la misma.
Debemos luchar a brazo partido para que la degeneración, el pansexualismo, la inmoralidad, la pornografía, el erotismo, dejen de tener carta de ciudadanía en nuestras patrias.
No sabemos si, a corto plazo, triunfaremos, pero sí sabemos que podemos y debemos comprometer todas nuestras energías para que los enemigos tradicionales de la familia católica –célula de la sociedad e Iglesia doméstica, – no destruyan la nuestra. Y esto está en nuestro poder, con la gracia de Dios, que no nos ha de faltar.
Debemos decidirnos, sin ningún temor, a convertir nuestras familias en bastiones inexpugnables. En general, no depende directamente de nosotros limpiar la patria y la Iglesia de las lacras que las afean, pero sí depende de nosotros el defender a capa y espada, contra todos los embates, esa trinchera vital que es cada uno de nuestros hogares católicos
.Dios nos ayudará si hacemos lo que depende de nosotros. Para ello creemos necesario dos cosas:
a) En primer lugar, conocer, desenmascarar y refutar a los enemigos tradicionales de la familia católica.
Los Romanos Pontífices, que han reconocido y marcado a fuego a estos enemigos, los han estigmatizado con estas palabras:
1. EL LAICISMO, que con sus “leyes impías... (Ha profanado) la dignidad del matrimonio cristiano”
2. EL COMUNISMO y EL SOCIALISMO, cuyo objeto principal es “manchar y depravar con los errores más perniciosos y toda manera de vicios el alma tierna y dúctil de los jóvenes”58, en base a cuyos principios “es preciso que se relaje la potestad del padre sobre la prole y los deberes de la prole para con el padre”59, privando “a la persona humana de toda dignidad y de todo freno moral contra el asalto de los ciegos instintos”
3. La MASONERÍA, que ha buscado quitar a la familia “su base y constitución religiosa, proclamando el así llamado matrimonio civil... (Y la enseñanza) totalmente laica”61.
4. El INDIFERENTISMO RELIGIOSO y la INCREDULIDAD MODERNA, que hacen sentir a las familias “las torturantes consecuencias”.
5. La VIDA LICENCIOSA, causa de que muchas veces se haya “olvidado el honor en que debe tenerse a la autoridad paterna”
6. EL DESEO INMODERADO DE PLACERES, que “es la peste más funesta que se puede pensar para perturbar las familias”.
7. EL ESTATISMO, del que se derivan los serios peligros del “desconocimiento, de la disminución y de la progresiva abolición de los derechos propios de la familia”.
8. EL NATURALISMO ECONÓMICO o LIBERALISMO, por obra del cual “la convivencia familiar tiende gradualmente a desaparecer”66 y que al abonar salarios insuficientes impide que “le alcance (al trabajador) para llevar una vida humana digna y para afrontar convenientemente las responsabilidades familiares”.
9. La MODERNA FILOSOFÍA, que hace que algunos “trabajen con todas sus fuerzas para que no solamente los individuos, sino también las familias y la sociedad entera, desprecien soberbiamente el imperio de Dios”.
10. EL ONANISMO CONYUGAL, porque usar de las relaciones matrimoniales “destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y de la mujer y sus íntimas relaciones, y, por lo mismo, es contradecir también el plan de Dios y su voluntad”.
11. El CINE, en cuya pantalla no pocas películas se presentan de acuerdo con la ironía y el escepticismo hacia la institución tradicional de la familia, exaltando sus extravíos y, sobre todo, lanzando sutiles y frívolos desprecios a la dignidad de los esposos y de los padres”70; presentando una concepción inmoral del matrimonio que “ha quitado al hombre el respeto por la mujer y a la mujer el respeto por sí misma”.
12. La TELEVISIÓN, que por amenazar “los diques saludables con los que la sana educación protege la tierna edad de los hijos”72, de tal manera destruye que “no se podría imaginar cosa más fatal para las fuerzas espirituales... que puedan sacudir y arruinar para siempre toda una construcción de pureza, de bondad y de sana educación individual y social”.
Agregamos nosotros: ¿habrá algo que exalte más la codicia, la ira, la comodidad, el mundanismo, la venganza, la impureza y la violencia –vicios todos diametralmente opuestos al espíritu de las bienaventuranzas evangélicas– que la televisión en particular y los medios de comunicación social en general? Hoy, muchos hijos ven y oyen más a la TV que a sus padres. Así saldrán: serán hijos... de la TV.
Debemos defender nuestras familias de todos estos, sus enemigos que, por muy grandes, poderosos y extendidos que sean, nunca podrán más que Dios:
“Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rm 8,31).
Aunque nos tocase vivir en el tiempo del Anticristo, tenemos preparada la mejor defensa en la Pasión de Cristo, como enseña Santo Tomás de Aquino:
“Siempre los hombres tienen preparado por la Pasión de Cristo el remedio para defenderse de la maldad de los demonios, incluso en el tiempo del Anticristo. Si algunos descuidan valerse de este remedio, esto no dice nada en contra de la eficacia de la Pasión de Cristo”.
b) En segundo lugar, dada la mayor influencia negativa que el mundo ejerce hoy en día sobre nuestras familias, hay que fortalecer e intensificar la tarea educativa, mucho más que antes.
Por un lado, dando los padres ejemplo de vida cristiana auténtica –particularmente, con el cumplimiento del precepto dominical, la frecuencia de los sacramentos y la defensa de la sana doctrina–, ya que por lo general los hijos serán lo que los padres sean. Y es evidente que los padres que den mal ejemplo “no se atreven a corregir a los suyos de los pecados de que se reconocen reos”.
Por otro lado, educándolos con corrección y disciplina. De quienes descuidan este deber, dice San Alfonso:
“Aun cuando el padre o la madre viviesen devotamente y se dieran a continuas oraciones y a comuniones diarias, con todo, si dejan de lado la educación de los hijos, Dios pronunciará un día contra ellos sentencia de condenación”.
Los padres deben luchar pare que sus hijos no frecuenten malas compañías: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1Co 15,33).
Y controlar todo lo que se les enseña en los colegios, los libros que leen, los lugares que frecuentan.
Todo es poco, tratándose de la formación de quienes serán el futuro de la patria y de la Iglesia.
Y así, en la más cumplida subordinación a la naturaleza y a los fines del matrimonio y familia católicos, hemos de promover en cada una de nuestras familias la sana autoridad paterna y materna, la generosidad en la transmisión de la vida, y el respeto a la jerarquía del amor, cooperando con la gracia dada en el santo sacramento del Matrimonio, que, al decir de San Roberto Belarmino: “es como la Eucaristía, que no solamente es sacramento mientras se confecciona, sino todo el tiempo que permanece”.
En este difícil tiempo de la historia de la Iglesia y de la patria, cada una de nuestras familias debe comprometer su honor en no conculcar ninguno de los principios cristianos, forjadores de las gestas más grandes y más nobles de que el mundo tenga memoria, porque formaron todos los grandes santos, de los cuales “el mundo no era digno” (Hb 11,38).
No tengamos ningún temor. La Santísima Virgen María, como otrora en Caná de Galilea, está dispuesta a realizar uno y mil milagros si fuera necesario para el bien de nuestras familias y ha de alcanzarnos la gracia de Dios para que escuchemos y sigamos a Nuestro Señor Jesucristo, porque es el único que tiene palabras de vida eterna."
sábado, 3 de enero de 2026
298. Don Bosco mi amigo (Carole Monmarché y Equipo de Salesianos. Ilustraciones de Augusta Curreli)
"Si lees este libro encontrarás un amigo", es la frase que da inicio al libro sobre la vida y obra de Don Bosco. Un libro cautivador, inspirador y lleno de hermosas ilustraciones.
Es un libro breve que resume la vida del Santo a través de las bellas imágenes de su familia , su infancia, su vida como sacerdote y su relación con los niños y jóvenes.
En una de sus páginas se menciona a Santo Dominguito Savio, quien fue uno de sus discípulos, que animó a sus condiscípulos a crear "la Compañía Inmaculada".
Don Bosco fundó la pía sociedad conocida como los Salesianos y, años después, con la ayuda de Santa María de Mazarello, fundó la rama femenina de los Salesianos, conocida como las "Hijas de María Auxiliadora".
Don Bosco es un santo muy querido por los jóvenes del mundo, su amor incansable por buscar la santidad de los jóvenes ha dejado un camino de imitación en la Iglesia.
lunes, 22 de diciembre de 2025
297. Carta encíclica "Ad Caeli Reginam" (Papa Pio XII, 1954)
Con esta encíclica publicada en 1954 se instauró la fiesta de María Reina del Cielo el 31 de mayo. Posteriormente la fecha fue movida al 22 de agosto.
Para la institución de la fiesta la encíclica recurre a la tradición, la liturgia, a razones teológicas y luego de maduras y ponderadas reflexiones.
"21. En muchos países de la tierra hay personas injustamente perseguidas a causa de su profesión cristiana y privadas de los derechos humanos y divinos de la libertad: para alejar estos males de nada sirven hasta ahora las justificadas peticiones ni las repetidas protestas. A estos hijos inocentes y afligidos vuelva sus ojos de misericordia, que con su luz llevan la serenidad, alejando tormentas y tempestades, la poderosa Señora de las cosas y de los tiempos, que sabe aplacar las violencias con su planta virginal; y que también les conceda el que pronto puedan gozar la debida libertad para la práctica de sus deberes religiosos, de tal suerte que, sirviendo a la causa del Evangelio con trabajo concorde, con egregias virtudes, que brillan ejemplares en medio de las asperezas, contribuyan también a la solidez y a la prosperidad de la patria terrenal."
"22. Pensamos también que la fiesta instituida por esta Carta encíclica, para que todos más claramente reconozcan y con mayor cuidado honren el clemente y maternal imperio de la Madre de Dios, pueda muy bien contribuir a que se conserve, se consolide y se haga perenne la paz de los pueblos, amenazada casi cada día por acontecimientos llenos de ansiedad. ¿Acaso no es Ella el arco iris puesto por Dios sobre las nubes, cual signo de pacífica alianza?[Cf. Gen. 9, 13.]. «Mira al arco, y bendice a quien lo ha hecho; es muy bello en su resplandor; abraza el cielo con su cerco radiante y las Manos del Excelso lo han extendido»[ Eccli. 43, 12-13]. Por lo tanto, todo el que honra a la Señora de los celestiales y de los mortales —y que nadie se crea libre de este tributo de reconocimiento y de amor— la invoque como Reina muy presente, mediadora de la paz; respete y defienda la paz, que no es la injusticia inmune ni la licencia desenfrenada, sino que, por lo contrario, es la concordia bien ordenada bajo el signo y el mandato de la voluntad de Dios: a fomentar y aumentar concordia tal impulsan las maternales exhortaciones y los mandatos de María Virgen."
La carta encíclica Ad Caeli Reginam está publicada en línea en el siguiente portal web: en: https://www.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_11101954_ad-caeli-reginam.html
domingo, 21 de diciembre de 2025
296. Jesús y las raíces judías de María: descubrir a la madre del mesías. (Brant Pitre)
La presentación del libro en el portal de la editorial Rialp dice lo siguiente:
Lo que dice la Iglesia católica sobre la madre de Jesús tiene raíces profundamente bíblicas. Así lo demuestra el autor, acudiendo al judaísmo antiguo. Una óptica sugerente para conocer mejor a María.
Lo que enseña la Iglesia sobre María, ¿procede realmente de la Biblia, o es fruto de una tradición? ¿Debe llamarse a María «Madre de Dios» o solo madre de Jesús? Al rezar a María, ¿los católicos la adoran? ¿Qué papel desempeña María en la vida de quienes buscan a Jesús y tratan de encontrarse con él?
Pitre lleva a los lectores paso a paso desde el Jardín del Edén hasta el Libro del Apocalipsis, revelando así el sentido profundamente bíblico del dogma sobre María. Utiliza el Antiguo Testamento y el judaísmo antiguo para desvelar cómo la Biblia muestra a María como la nueva Eva, la Madre de Dios, la Reina del Cielo y de la Tierra, y la nueva Arca de la Alianza.
Este libro ha sido un maravilloso regalo que me ha permitido fortalecer mi fe católica y conocer las claves bíblicas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento así como la tradición de los antiguos judíos, de los primeros cristianos, y la exégesis de algunos santos padres de la Iglesia, inclusive investigadores protestantes sobre los fundamentos de los dogmas marianos.
El autor desarrolla cada tema sobre nuestra Santísima Madre (como nueva Eva, la nueva Arca de la Alianza, la Inmaculada Concepción, Asunción al Cielo, La Reina del Cielo, Madre de Dios, Nueva Raquel y nuestra Madre), de una manera amena y clara citando pasajes bíblicos y comentarios de santos o investigadores protestantes y judíos, así como a la tradición, de tal manera que uno termina por conocer la conexión entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento y entender de una manera más profunda los dogmas marianos.
Un libro muy recomendable.
viernes, 14 de noviembre de 2025
295. Don Bosco y su tiempo (Hugo Wast, 1931)
Juan, pastorcito de los Becchi, se halla de improviso entre un corro de muchachos que juegan, riñen, blasfeman. Al oír las blasfemias, se indigna, y a puñetazos pretende moderar su lenguaje. Le contiene un misterioso personaje:
-- ¡Así, no! ¡Enséñales con dulzura, y ganarás su amistad!
--Señor, ¿qué puedo enseñarles yo, que soy ignorante? --Yo te daré la maestra que te hará sabio.
A su lado aparece una dama de dulce y bello semblante.
-- ¡Mira!
Juan se vuelve: los muchachos se han transformado en bestias díscolas o feroces.
--Ese es tu campo: trabaja... ¡Mira de nuevo!
Las bestias salvajes se truecan en mansos corderos. Juan se pone a llorar.
--No comprendo, señora... ¿Qué debo hacer?
-- ¡A su tiempo lo comprenderás todo!
Su vida se obraba de milagros. Fue difícil poder ingresar al seminario. Se hace sacerdote. Devoto de María Auxiliadora y San Francisco de Sales. Estableció el método preventivo en la educación de sus Biricchinis (niños y jóvenes pobres de la calle, de los sin hogar). Su método era que hay que ganarse el corazón del niño con amor y ternura. Un método innovador en la época donde el estilo educativo era "la letra con sangre entra".
Don Bosco fue un santo valiente, incansable, lector febril, escritor de lecturas católicas para sus niños del oratorio, de comunión frecuente y confesor infatigable. Amigo del papa Pío IX y defensor del papado. Fundó con muchísimo esfuerzo la Pía Sociedad Salesiana y luego más adelante con ayuda de María Mazzarello funda la congregación de las Hijas de María Auxiliadora.
Don Bosco hizo muchos milagros (entiéndase que el milagro siempre lo hace Dios pero tiene a sus hijos como instrumento para la realización, por ejemplo, Don Bosco).
San Juan Bosco, ruega por nosotros ✝️🙏🏻
viernes, 10 de octubre de 2025
294. Un regalo para tu confirmación. Manantial de vida nueva. (P. Víctor Manuel Fernández, 2009)
- El gran protagonista en la Confirmación es el Espíritu Santo. Muchos se preguntan "¿quién es ese?". Lo ignoran. Pero cuando lo conocen un poco terminan enamorados de él, lo buscan, le piden ayuda, le abren el corazón. Te digo de verdad que es un gran amigo, y vale la pena tenerlo a mano.
- La Confirmación es para la misión. Recibes el Espíritu Santo para estar fuerte, preparado, decidido, de manera que puedas cumplir con tu misión en este mundo. La Confirmación es un compromiso muy importante, y tendrás que ponerte a pensar cómo lo vas a cumplir, qué vas a hacer por los demás de ahora en adelante, en qué vas a gastar tus energías. Cada persona que se confirma debería ser una fuerza nueva para renovar la tierra.
- Para iniciarnos en la vida cristiana, tenemos un tesoro de tres sacramentos: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. A través de estos tres sacramentos, el Espíritu Santo nos introduce en un precioso camino de fe, de esperanza y de amor.
- En la Confirmación el Padre Dios manda el Espíritu Santo para que te haga cada vez más parecido a Jesús. Pero los tres (el Padre, Jesús y el Espíritu Santo) te envían a la sociedad para que seas un testigo de su amor.
- Entonces sí, aunque no seas perfecto, vas a ser un verdadero testigo de Jesús en la sociedad.
- Es muy bello convertirse en un instrumento del Espíritu Santo, para que a través de nosotros él pueda dar, y dar, y dar. Dar una sonrisa, dar una palabra de aliento, dar un vaso de agua, dar una mano, dar algo de lo que tenemos a alguien que tiene menos. Dar sin esperar recompensa, dar sin exigir agradecimientos ni reconocimientos, dar por el solo gusto de dar. Dar sin medida, y sin tristeza. Recibimos el Espíritu Santo para crecer siempre más en ese amor y convertirnos en fuentes de vida para todos.
- Con el Espíritu Santo se derraman en nosotros sus dones más preciosos, que nos hacen más dóciles para seguir sus impulsos. Con esos dones podemos ser menos esclavos de lo que nos hace daño y nos dejamos movilizar hacia las cosas buenas y bellas. En la Confirmación, antes de colocar el aceite en tu frente, se hace una oración donde se piden siete dones. Los siete dones del Espíritu Santo están tomados del texto de Isaías 11,2, donde habla del Mesías. Allí dice que "reposará sobre él el espíritu de Yahvé: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor de Yahveh".
- Son los dones que han estado plenamente en Jesús, porque él tenía "el Espíritu sin medida" (Jn 3,34).
- El primer don del Espíritu Santo es la sabiduría. Pero tenemos que aclarar que cuando la Biblia habla de sabiduría, no quiere decir los conocimientos o la instrucción intelectual. Es sobre todo el arte de vivir, de saber conducirse en la vida.
- El segundo don del Espíritu Santo es el entendimiento, que ilumina la inteligencia. Es la capacidad de captar las verdades más profundas de la fe, la habilidad para entender el sentido más profundo de la Palabra de Dios. Pero no es un don de los estudiosos, porque el Espíritu Santo puede derramar este don de una manera preciosa en una persona que ni siquiera sepa leer. Esa persona, aunque no sepa explicar algo con claridad, puede poseer una gran intuición espiritual para entender las cosas más altas y más sublimes de la fe.
- Cuando uno trata de estudiar, de profundizar su fe, o de comprender la Biblia, tiene que invocar al Espíritu Santo para que derrame este don con mayor intensidad. Porque nuestra mente, sin la luz del Espíritu Santo, nada puede comprender de las verdades cristianas.
- El don de la piedad perfecciona el amor fraterno, y nos permite reconocer al prójimo como imagen de Dios. De esa manera, cuando ayudamos a los demás no lo hacemos sólo por compasión, o porque nos duele su miseria y sus problemas. Hay algo más. Los ayudamos porque reconocemos la inmensa nobleza que ellos tienen. ¡Son imagen de Dios! ¡Entonces no puede ser que vivan mal, que estén sufriendo, que no tengan lo necesario para vivir!
- El don del consejo nos permite orientar a los demás y ayudarles a descubrir cuál es la voluntad de Dios para sus vidas.
- Otro don del Espíritu Santo es la fortaleza. Pero no se trata de la fortaleza normal, que nos hace soportar las dificultades cotidianas. Este don nos permite ser capaces de una fortaleza superior, que nos lleva a dar la vida por el Señor, si esto fuera necesario.
- Dejarse matar por Cristo parece algo imposible, porque contradice al instinto de supervivencia que nos lleva a escapar de los peligros. Sin embargo, si Dios nos pidiera eso, seguramente el Espíritu Santo nos daría la fuerza para poder soportarlo.
domingo, 24 de agosto de 2025
293. Historia de mi vida. (San Juan Pablo II). Ediciones Encuentro
Mi padre era digno de admiración y casi todos mis recuerdos de infancia y adolescencia lo tienen a él como referencia.Sabemos lo importante que son los primeros años de vida, la infancia, la adolescencia, para el desarrollo de la personalidad humana, de su carácter. Precisamente estos años me unen indisolublemente a Wadowice, la ciudad y sus alrededores. Cuando echo la mirada atrás para observar el largo viaje de mi vida, me doy cuenta de cómo el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la pila bautismal en la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio 1920 se me dio tanto la gracia de ser un hijo de Dios como la fe en mi Redentor (7-VI-79).
Estoy convencido de que jamás en ninguna fase de mi vida mi fe ha sido un mero fenómeno «sociológico», que derivaba simplemente de las costumbres y la forma de ser de mi entorno. Es decir, una fe definida por el hecho de que los que me rodeaban «creían y actuaban así». Nunca consideré mi fe como «tradicional», a pesar de que he desarrollado una admiración creciente por la tradición de la Iglesia y por esa parte viva de ella que ha nutrido la vida, la historia y la cultura de mi país. Sin embargo, considerando con la mayor objetividad posible mi fe, siempre me pareció que no tenía nada que ver con ningún tipo de conformismo, sino que nació de lo más profundo de mi «yo» y que fue también el resultado de los esfuerzos de mi espíritu por buscar una respuesta a los misterios del hombre y del mundo. Siempre he visto claramente que la fe es un don (NA 35).
Hoy deseo venerar a san Carlos Borromeo, de quien recibí el nombre el día de mi bautismo. Más de una vez he tenido ocasión de hacer una peregrinación a su tumba en la catedral de Milán, así como de visitar los lugares relacionados con su vida, como Arona.
Aquí, en Roma, descansa su corazón en la iglesia de San Carlo al Corso, a él dedicada.
Esto es un detalle muy elocuente, pues muestra cómo este cardenal y pastor de la Iglesia ambrosiana de Milán fue, al mismo tiempo, un servidor de las causas universales de la Iglesia (4-XI-79).
La muerte de mi madre se me grabó profundamente en la memoria y, tal vez, todavía más la de mi hermano, debido a las circunstancias dramáticas en que sucedió y porque yo era más maduro. Así me convertí en huérfano de madre y en hijo único relativamente temprano (NA 12).
A mí, la experiencia de la acción del Espíritu Santo me la transmitió especialmente mi padre cuando tenía vuestra edad. Cuando tenía alguna dificultad, él me recomendaba que rezase al Espíritu Santo. Y esta enseñanza suya me ha enseñado el camino que he seguido hasta la fecha (26-IV-97).
Un día, mi padre me regaló un libro de oraciones entre las que había una oración al Espíritu Santo. Me dijo que la rezase diariamente. Así que desde ese día trato de hacerlo (VL 148).
Las manos de mi madre me enseñaron este misterio de juntar mis pequeñas manos de niño para rezar, mostrándome cómo hacer la señal de la cruz, el signo de Cristo, que es el Hijo de Dios vivo (14-VIII-91).
...
Cómo parte de su testamento espiritual San Juan Pablo II nos comunicó lo siguiente:
A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, llegando hasta los tiempos de la ocupación, en los que trabajé como obrero,
y después a la parroquia de Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Señor me ha encomendado de manera especial.
A todos les quiero decir únicamente una cosa: ¡que Dios os dé su recompensa! «In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum». (17-III-00).
Notas:
NA = André Frossard – Giovanni Paolo II, «Non abbiate paura!» [No tengáis miedo], Rusconi, 1983.
VL = Giovanni Paolo II – Vittorio Messori, Cruzando el umbral de la esperanza, Barcelona, Plaza y Janés, 1994.
martes, 10 de junio de 2025
292. El diablo (León Tolstói) [Lectura 2025]
miércoles, 4 de junio de 2025
291. El diablo. Una investigación contemporánea. (P. Gabriele Amorth, Paolo Rodari) 4ta. reimpresión 2023
En la carátula del libro se lee el siguiente texto: "la más grande victoria del diablo es hacer creer que no existe".
Los autores del libro afirman que el diablo existe, que son una legión innumerable, que el infierno existe y que los demonios se empeñan sin descanso en separar al hombre de Dios para llevarlos a la condenación eterna. Para los católicos, creemos efectivamente que esto es así, en conformidad con la sana doctrina de la Iglesia católica.
La investigación presenta los testimonios de algunos santos, que por la gracia de Dios, pudieron presenciar el infierno. Santa Teresa de Jesús o Don Bosco son alguno de ellos.
El libro también describe algunos casos de exorcismos de posesiones demoníacas y asimismo detalla las diferentes maneras de cómo el diablo se manifiesta, ordinariamente y extraordinariamente.
Finalmente, siguiendo fielmente la doctrina de la Iglesia, los autores enfatizan que la oración y los sacramentos es el medio más eficaz para luchar contra los demonios e instan a los fieles a llevarlo a cabo.
El libro nos deja un mensaje claro. Mantengámonos despiertos y alertas ante los ataques del demonio, defendámonos de ellos mediante la oración y una vida en búsqueda de la santidad, unidos siempre a Cristo como el sarmiento a la vid.
Cito el mensaje de San Juan Pablo II a los jóvenes chilenos, "Miremos a Cristo, Cristo ha vencido a la muerte y al pecado. El amor vence siempre. Dios siempre puede más".
miércoles, 28 de mayo de 2025
290. Cien años de luz. Fátima, un foco de paz desde 1917 [lectura de 2025]
martes, 31 de diciembre de 2024
289. La Biblia en 365 días (Traducción del Vaticano, en la voz del Padre Fray Nelson Medina, OP)
viernes, 29 de noviembre de 2024
288. Carta encíclica Spe Salvi. Sobre la esperanza cristiana. (Benedicto XVI, 2007)
" « SPE SALVI facti sumus » – en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los Romanos y también a nosotros (Rm 8,24). Según la fe cristiana, la « redención », la salvación, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Ahora bien, se nos plantea inmediatamente la siguiente pregunta: pero, ¿de qué género ha de ser esta esperanza para poder justificar la afirmación de que a partir de ella, y simplemente porque hay esperanza, somos redimidos por ella? Y, ¿de qué tipo de certeza se trata? " (1)
Si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética del hombre, con el crecimiento del hombre interior (cf. Ef 3,16; 2 Co 4,16), no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo (22).
Ciertamente, la razón es el gran don de Dios al hombre, y la victoria de la razón sobre la irracionalidad es también un objetivo de la fe cristiana.Pero ¿cuándo domina realmente la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuando se ha hecho ciega para Dios? La razón del poder y del hacer ¿es ya toda la razón? Si el progreso, para ser progreso, necesita el crecimiento moral de la humanidad, entonces la razón del poder y del hacer debe ser integrada con la misma urgencia mediante la apertura de la razón a las fuerzas salvadoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal. Sólo de este modo se convierte en una razón realmente humana. Sólo se vuelve humana si es capaz de indicar el camino a la voluntad, y esto sólo lo puede hacer si mira más allá de sí misma. En caso contrario, la situación del hombre, en el desequilibrio entre la capacidad material, por un lado, y la falta de juicio del corazón, por otro, se convierte en una amenaza para sí mismo y para la creación. Por eso, hablando de libertad, se ha de recordar que la libertad humana requiere que concurran varias libertades. Sin embargo, esto no se puede lograr si no está determinado por un común e intrínseco criterio de medida, que es fundamento y meta de nuestra libertad. Digámoslo ahora de manera muy sencilla: el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza. Visto el desarrollo de la edad moderna, la afirmación de san Pablo citada al principio (Ef 2,12) se demuestra muy realista y simplemente verdadera. Por tanto, no cabe duda de que un « reino de Dios » instaurado sin Dios –un reino, pues, sólo del hombre– desemboca inevitablemente en « el final perverso » de todas las cosas descrito por Kant: lo hemos visto y lo seguimos viendo siempre una y otra vez (23).
Preguntémonos ahora de nuevo: ¿qué podemos esperar? Y ¿qué es lo que no podemos esperar? Ante todo hemos de constatar que un progreso acumulativo sólo es posible en lo material. Aquí, en el conocimiento progresivo de las estructuras de la materia, y en relación con los inventos cada día más avanzados, hay claramente una continuidad del progreso hacia un dominio cada vez mayor de la naturaleza. En cambio, en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres.
La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, así como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero también pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no está disponible como lo están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella (24).
Pero no debemos olvidarnos del prójimo, a quien debemos tomarle de la mano para ir juntos hacia ese encuentro celestial.
Pero ahora surge la pregunta: de este modo, ¿no hemos recaído quizás en el individualismo de la salvación? ¿En la esperanza sólo para mí que además, precisamente por eso, no es una esperanza verdadera porque olvida y descuida a los demás? No. La relación con Dios se establece a través de la comunión con Jesús, pues solos y únicamente con nuestras fuerzas no la podemos alcanzar. En cambio, la relación con Jesús es una relación con Aquel que se entregó a sí mismo en rescate por todos nosotros (cf. 1 Tm 2,6). Estar en comunión con Jesucristo nos hace participar en su ser « para todos », hace que éste sea nuestro modo de ser. Nos compromete en favor de los demás, pero sólo estando en comunión con Él podemos realmente llegar a ser para los demás, para todos. Quisiera citar en este contexto al gran doctor griego de la Iglesia, san Máximo el Confesor († 662), el cual exhorta primero a no anteponer nada al conocimiento y al amor de Dios, pero pasa enseguida a aplicaciones muy prácticas: « Quien ama a Dios no puede guardar para sí el dinero, sino que lo reparte ‘‘según Dios'' [...], a imitación de Dios, sin discriminación alguna ». Del amor a Dios se deriva la participación en la justicia y en la bondad de Dios hacia los otros; amar a Dios requiere la libertad interior respecto a todo lo que se posee y todas las cosas materiales: el amor de Dios se manifiesta en la responsabilidad por el otro. En la vida de san Agustín podemos observar de modo conmovedor la misma relación entre amor de Dios y responsabilidad para con los hombres. Tras su conversión a la fe cristiana quiso, junto con algunos amigos de ideas afines, llevar una vida que estuviera dedicada totalmente a la palabra de Dios y a las cosas eternas. Quiso realizar con valores cristianos el ideal de la vida contemplativa descrito en la gran filosofía griega, eligiendo de este modo « la mejor parte » (Lc 10,42). Pero las cosas fueron de otra manera. Mientras participaba en la Misa dominical, en la ciudad portuaria de Hipona, fue llamado aparte por el Obispo, fuera de la muchedumbre, y obligado a dejarse ordenar para ejercer el ministerio sacerdotal en aquella ciudad. Fijándose retrospectivamente en aquel momento, escribe en sus Confesiones: « Aterrado por mis pecados y por el peso enorme de mis miserias, había meditado en mi corazón y decidido huir a la soledad. Mas tú me lo prohibiste y me tranquilizaste, diciendo: "Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él que murió por ellos" (cf. 2 Co 5,15) ». Cristo murió por todos. Vivir para Él significa dejarse moldear en su « ser-para » (28).
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Lectura # 7 El Idiota, imagen referencial. Publicada inicialmente en series entre 1868 y 1869. "El Idiota", es una d...
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Ansioso por leer algo más corto que alguna obra de Ken Follet, encontré un libro llamado "Cuentos Rusos". Una serendipia fue encon...
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“Así, pues, inconscientemente, resolví contentarme, mientras esperaba, con el mundo de la fantasía y del ensueño, donde yo estaba sola para...



















