viernes, 24 de abril de 2026

302. Santa Gema Galgani. Biografía breve (P. Basilio de San Pablo)


 El once de abril, día de Santa Gemma Galgani, presté atención a su fotografía. Mirándola me preguntaba cómo hubo de haber sido su vida para estar en los altares. Es así que me puse a buscar algún libro sobre su vida y encontré uno, que es el que voy a comentar.

Como lo señala claramente el subtítulo del libro, el libro es una biografía breve de Santa Gemma Galgani. Se divide en diecisiete cortos capítulos. El libro recoge apuntes del padre Germán de San Stanislao y fragmentos de los escritos de la misma santa.

Gemma Galgani nació el 13 de marzo de 1878 en Italia y murió el 11 de abril de 1903, apenas a los 25 años. Sus padres fueron Aurelia Landi y el farmacéutico Enrique Galgani. Santa Gemma Galgani fue la última de cinco hijos. Sus hermanos fueron Carlos, Guido, Héctor y Luis. 

Su madre Aurelia siempre deseó una niña y que llegara a ser santa.

Tras el nacimiento de santa Gemma, la familia se traslada a la ciudad de Lucca en Italia, lugar donde la santa pasó el resto de sus días. 

Cuando aún era una niña, queda huérfana al morir su madre. Antes de morir su madre le hizo prometer a Gemma que llegara a ser santa y que se portara bien con sus hermanos y ame mucho a Jesús para llegar al cielo.

"–¿Por qué lloras, mamá?
–Porque me da mucha pena tener que dejarte con papá y tus hermanitos cuando me vaya al cielo.
–¡El cielo! ¿Donde está Papá Dios, Jesús, la Mamá del cielo, los angelitos y los niños buenos?
–Sí.
–Mamá, yo quiero ir contigo al cielo.
–Para ir al cielo tienes que ser muy buena: no tener las rabietas que tienes con tus hermanitos; aplicarte más en el Jardín de la Infancia; querer mucho a Jesús; no olvidarte nunca de las tres Avemarías a la Inmaculada que te tengo recomendadas, para que ellas te ayuden a conservar la santa pureza. No olvides nunca que yo pedí a Jesús una niña santa. Esa niña eres tú. Así que, sin falta, tienes que ser santa.
–Sí, mamá, te lo prometo de verdad: seré santa."
...
"Gema ya tiene siete años. Sus primeras letras las ha aprendido en el Jardín de la Infancia. También ha recibido lecciones particulares en su casa. Está ya suficientemente preparada para recibir el sacramento de la Confirmación. Se lo conferirá el arzobispo de la ciudad el 26 de mayo de 1885.
Le acompaña en la ceremonia el vivo sentimiento de lo malita que está su madre. Acude a desahogarse ante el altar de María. Antes de que aflore a sus labios una oración, escucha que la Virgen le dice:
–Gema, ¿quieres darme a tu mamá?
–Sí, pero llévame con ella.
–No, todavía es pronto para ti.
–¿Y por qué es pronto?
–Porque tienes que quedarte con papá y con tus hermanitos. ¿Me das ya de buena gana a tu mamá para que la lleve al cielo?
–Sí te la doy, pero no dejes de llevarme con ella.
Esta es al parecer la primera locución de María con Gema."

Al llegar a la edad adulta, queda huérfana de padre y tiene que ser acogida por unos parientes. Gemma ya vivía con el ferviente deseo de ir al cielo y vivir a imitación de Cristo. Rechaza toda intención de parte de su tío de comprometerse con algún joven para un futuro matrimonio. Su deseo era ingresar al convento, pero fue rechazada en varias oportunidades. Gemma Galgani había hecho votos de castidad.

El camino de santidad de santa Gemma Galgani estuvo marcada por el sufrimiento. Desde muy jovencita tuvo dolores insoportables pero los ofreció a Jesús por el gran amor que le tenía. Asimismo su vida mística estuvo marcada por frecuentes diálogos con su ángel de la guarda, con san Gabriel de la Dolorosa y con Jesús mismo. También tuvo conversaciones místicas con la Virgen María y con el angel de la guarda del padre Germán de San Stanislao.

Santa Gemma Galgani recibió las cinco llagas de Jesús mediante estigmas en manos, pies y costado del cuerpo. Además eligió recibir de manera mística una corona de espinas a imitación de Jesús, por ello también sangraba su cabeza. Tenía una intensa vida de oración y un combate feroz contra el demonio que le llegó en varias ocasiones a golpear, jalar de los cabellos y hacerle trampas como el tratar de quemar sus cartas. 

Se identificó mucho con la espiritualidad de los Pasionistas (congregación religiosa católica fundada por San Pablo de la Cruz en 1720, cuyo carisma principal es promover la memoria de la Pasión de Jesucristo como máxima expresión del amor de Dios). El mismo san Gabriel de la Dolorosa, que fue un pasionista, en una conversación mística le dijo "hermana", " hermana". Santa Gemma deseaba que se fundara en Lucca un convento de los pasionistas. No pudo ver su deseo realizado en vida pero en octubre de 1903, el papa Pío XI dió la autorización. 

Santa Gemma Galgani murió un sábado santo del 11 de abril de 1903. El 14 de mayo de 1933 fue declarada beata por el papa Pío XI y el 02 de mayo de 1940 fue proclamada santa por el papa Pío XII.

Santa Gemma Galgani, ruega por nosotros.

Convento de los pasionistas en Lucca
Convento de pasionistas de Lucca 


Nota:
Puedes encontrar mucha información de Santa Gemma Galgani en el siguiente sitio web: Santa Gemma Galgani 

domingo, 5 de abril de 2026

301. La práctica de la presencia de Dios (Hermano Lorenzo)

 


El prefacio señala:

"Hace más de 300 años, en un monasterio de Francia, un hombre descubrió el secreto para vivir una vida de gozo. A la edad de dieciocho años, Nicolás Herman vislumbró el poder y la providencia de Dios por medio de una simple lección que recibió de la naturaleza. Pasó los siguientes dieciocho años en el ejército y en el servicio público. Finalmente, experimentando la “turbación de espíritu” que con frecuencia se produce en la mediana edad, entró en un monasterio, donde llegó a ser el cocinero y el fabricante de sandalias para su comunidad. Pero lo más importante, comenzó allí un viaje de 30 años que le llevó a descubrir una manera simple de vivir gozosamente. En tiempos tan difíciles como los actuales,
Nicolás Herman, conocido como el Hermano Lorenzo, descubrió y puso en práctica una manera pura y simple de andar continuamente en la presencia de Dios. El Hermano Lorenzo era un hombre gentil y de un espíritu alegre, rehuía ser el centro de la atención, sabiendo que los entretenimientos externos “estropean todo”. Recién después de su muerte fueron recopiladas unas pocas de sus cartas. Fray José de Beaufort, representante del arzobispado local, ajuntó estas cartas con los recuerdos que tenía de cuatro conversaciones que sostuvo con el Hermano Lorenzo, y publicó un pequeño libro titulado La Práctica de la Presencia de Dios. En este libro, el Hermano Lorenzo explica, simple y bellamente, cómo caminar continuamente con Dios, con una actitud que no nace de la cabeza sino del corazón. El Hermano Lorenzo nos legó una manera de vivir que está a disposición de todos los que buscan conocer la paz y la presencia de Dios, de modo que cualquiera, independientemente de su edad o las circunstancias por las que atraviesa, pueda practicarla en cualquier lugar y en cualquier momento. Una de las cosas hermosas con respecto a La Práctica de la Presencia de Dios es que se trata de un método completo. En cuatro conversaciones y quince cartas,
muchas de las cuales fueron escritas a una monja amiga del Hermano Lorenzo, encontramos una manera directa de vivir en la presencia de Dios, que hoy, trescientos años después, sigue siendo práctica".


Asimismo, la sede web de Vatican News ha publicado la introducción del Papa León XIV al libro "La práctica de la presencia de Dios", en la nueva edición de la Librería Editora Vaticana, que salió a la venta el 19 de diciembre de 2025, a continuación la transcripción de la misma:


"León XIV

Este pequeño libro se centra en la experiencia, o mejor dicho, en la práctica de la presencia de Dios, tal y como la experimentó y enseñó el fraile carmelita Lorenzo de la Resurrección, que vivió en el siglo XVII. Como ya he dicho, junto con los escritos de San Agustín y otros libros, este es uno de los textos que más han marcado mi vida espiritual y me han formado en lo que puede ser el camino para conocer y amar al Señor.

El camino que fray Lorenzo nos indica es sencillo y arduo al mismo tiempo: sencillo porque no requiere más que recordar constantemente a Dios, con pequeños actos continuos de alabanza, oración, súplica, adoración, en cada acción y en cada pensamiento, teniendo como horizonte, fuente y fin solo a Él. Ardua, porque exige un camino de purificación, de ascetismo, de renuncia y de conversión de lo más íntimo de nosotros mismos, de nuestra mente y de nuestros pensamientos, mucho más que de nuestras acciones. Es lo que ya escribía san Pablo a los fieles de Filipos: «Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2,5): por lo tanto, no solo hay que uniformar con Dios las actitudes y los comportamientos, sino también nuestros sentimientos, nuestro propio sentir. En esta interioridad encontramos su presencia, la presencia amorosa y ardiente de Dios, tan «otra» y, sin embargo, tan familiar a nuestro corazón. Como escribe san Agustín, «el hombre nuevo cantará el cántico nuevo» (Discursos 34,1).

La experiencia de unión con Dios, descrita en las páginas de fray Lorenzo como una relación personal hecha de encuentros y conversaciones, de ocultamientos y sorpresas, de abandono confiado y total, recuerda las experiencias de los grandes místicos, en primer lugar Teresa de Ávila, que también había dado testimonio de esta familiaridad con el Señor hasta el punto de hablar de un «Dios de las ollas». Sin embargo, indica un camino practicable por todos, precisamente porque es sencillo y cotidiano.

Como muchos místicos, fray Lorenzo habla con gran humildad, pero también con humor, porque sabe bien que todo lo terrenal, incluso lo más grandioso y dramático, es muy pequeño ante el amor infinito del Señor. Así, puede decir irónicamente que Dios lo ha «engañado», porque él, que entró quizás un poco presuntuosamente en el monasterio para sacrificarse y expiar duramente sus pecados de juventud, encontró en cambio una vida llena de alegría.

A través del camino que fray Lorenzo nos propone, a medida que la presencia de Dios se vuelve familiar y ocupa nuestro espacio interior, crece la alegría de estar con Él, florecen las gracias y las riquezas espirituales, e incluso las tareas cotidianas se vuelven fáciles y ligeras.

Los escritos y testimonios de este converso carmelita del siglo XVII, que atravesó con fe luminosa los turbulentos acontecimientos de su siglo, sin duda menos violento que el nuestro, pueden ser de inspiración y ayuda también para la vida de nosotros, hombres y mujeres del tercer milenio. Nos muestran que no hay circunstancia que pueda separarnos de Dios, que cada una de nuestras acciones, cada una de nuestras ocupaciones e incluso cada uno de nuestros errores adquieren un valor infinito si se viven en presencia de Dios, continuamente ofrecidos a Él.

Toda la ética cristiana puede resumirse realmente en este recordar continuamente que Dios está presente: Él está aquí. Esta memoria, que es algo más que un simple recuerdo, porque involucra nuestros sentimientos y afectos, supera todo moralismo y toda reducción del Evangelio a un mero conjunto de reglas, y nos muestra que, realmente, como Jesús nos prometió, la experiencia de la confianza en Dios Padre ya nos da el ciento por uno aquí abajo. Confiar en la presencia de Dios significa saborear un anticipo del Paraíso"(1).


(1)  https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-12/leon-xiv-fray-lorenzo-nos-ensena-la-alegria-de-vivir-cada-dia.html 

domingo, 1 de febrero de 2026

300. Miguel Magone. Jefe de una pandilla. (P. Vicente Santilli)

 

Es la historia de una conversión de un jovencito jefe de una pandilla que, gracias a la inmensa caridad de Don Bosco, obró Dios y la Virgen María para la salvación de su alma.  Un buen día Don Bosco, bajando del tren por un breve momento, va directamente ante un grupo de niños pandilleros. Todos huyen cuando lo ven acercarse, menos el jefe de la pandilla, Miguel Magone, quien le planta cara y le pide explicaciones. Don Bosco le trata como "su querido amigo" y con una bondad y profundidad que solo Don Bosco podía al tratarse con los niños y jóvenes, siembra en el corazón de Miguel la posibilidad de cambiar su vida para mejor. Don Bosco le deja en su mano una medalla de la Virgen y le dice que vaya al día siguiente a ver al párroco. Luego se despide porque el tren empezaba a continuar su viaje. Miguel Magone no se enteró de su nombre en ese primer encuentro pero tras mucha reflexión hizo lo que le pidió y por obra de la Providencia su vida poco a poco fue cambiando tras su ingreso al oratorio de Turín donde Don Bosco era el Padre de muchos niños y jóvenes como él. Es un libro cautivador y una lección de caridad con el prójimo por amor a Dios.

viernes, 23 de enero de 2026

299. Modernos ataques contra la familia & El noviazgo católico (P. Carlos Miguel Buela, IVE)

 


El Padre Carlos Miguel Buela, IVE, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), que El Señor lo tenga en su Gloria, publicó muchos libros católicos de gran importancia. En "Modernos ataques contra la familia & El noviazgo católico",  el P. Buela desarrolla cuáles son los modernos ataques de la familia y los problemas actuales en el noviazgo católico. A continuación cito textualmente un pasaje del texto:

"7. REFLEXIONES FINALES

Nos ha tocado vivir en un mundo especialmente corrupto y corruptor de la familia, y puede ser que, al paso que vamos, aún aumente más su poder destructor de la misma.

Debemos luchar a brazo partido para que la degeneración, el pansexualismo, la inmoralidad, la pornografía, el erotismo, dejen de tener carta de ciudadanía en nuestras patrias.

No sabemos si, a corto plazo, triunfaremos, pero sí sabemos que podemos y debemos comprometer todas nuestras energías para que los enemigos tradicionales de la familia católica –célula de la sociedad e Iglesia doméstica, – no destruyan la nuestra. Y esto está en nuestro poder, con la gracia de Dios, que no nos ha de faltar.

Debemos decidirnos, sin ningún temor, a convertir nuestras familias en bastiones inexpugnables. En general, no depende directamente de nosotros limpiar la patria y la Iglesia de las lacras que las afean, pero sí depende de nosotros el defender a capa y espada, contra todos los embates, esa trinchera vital que es cada uno de nuestros hogares católicos

.Dios nos ayudará si hacemos lo que depende de nosotros. Para ello creemos necesario dos cosas: 

a) En primer lugar, conocer, desenmascarar y refutar a los enemigos tradicionales de la familia católica.

Los Romanos Pontífices, que han reconocido y marcado a fuego a estos enemigos, los han estigmatizado con estas palabras:

1. EL LAICISMO, que con sus “leyes impías... (Ha profanado) la dignidad del matrimonio cristiano”

2. EL COMUNISMO y EL SOCIALISMO, cuyo objeto principal es “manchar y depravar con los errores más perniciosos y toda manera de vicios el alma tierna y dúctil de los jóvenes”58, en base a cuyos principios “es preciso que se relaje la potestad del padre sobre la prole y los deberes de la prole para con el padre”59, privando “a la persona humana de toda dignidad y de todo freno moral contra el asalto de los ciegos instintos”

3. La MASONERÍA, que ha buscado quitar a la familia “su base y constitución religiosa, proclamando el así llamado matrimonio civil... (Y la enseñanza) totalmente laica”61.

4. El INDIFERENTISMO RELIGIOSO y la INCREDULIDAD MODERNA, que hacen sentir a las familias “las torturantes consecuencias”.

5. La VIDA LICENCIOSA, causa de que muchas veces se haya “olvidado el honor en que debe tenerse a la autoridad paterna”

6. EL DESEO INMODERADO DE PLACERES, que “es la peste más funesta que se puede pensar para perturbar las familias”.

7. EL ESTATISMO, del que se derivan los serios peligros del “desconocimiento, de la disminución y de la progresiva abolición de los derechos propios de la familia”.

8. EL NATURALISMO ECONÓMICO o LIBERALISMO, por obra del cual “la convivencia familiar tiende gradualmente a desaparecer”66 y que al abonar salarios insuficientes impide que “le alcance (al trabajador) para llevar una vida humana digna y para afrontar convenientemente las responsabilidades familiares”.

9. La MODERNA FILOSOFÍA, que hace que algunos “trabajen con todas sus fuerzas para que no solamente los individuos, sino también las familias y la sociedad entera, desprecien soberbiamente el imperio de Dios”.

10. EL ONANISMO CONYUGAL, porque usar de las relaciones matrimoniales “destruyendo su significado y su finalidad, aun sólo parcialmente, es contradecir la naturaleza del hombre y de la mujer y sus íntimas relaciones, y, por lo mismo, es contradecir también el plan de Dios y su voluntad”.

11. El CINE, en cuya pantalla no pocas películas se presentan de acuerdo con la ironía y el escepticismo hacia la institución tradicional de la familia, exaltando sus extravíos y, sobre todo, lanzando sutiles y frívolos desprecios a la dignidad de los esposos y de los padres”70; presentando una concepción inmoral del matrimonio que “ha quitado al hombre el respeto por la mujer y a la mujer el respeto por sí misma”.

12. La TELEVISIÓN, que por amenazar “los diques saludables con los que la sana educación protege la tierna edad de los hijos”72, de tal manera destruye que “no se podría imaginar cosa más fatal para las fuerzas espirituales... que puedan sacudir y arruinar para siempre toda una construcción de pureza, de bondad y de sana educación individual y social”.

Agregamos nosotros: ¿habrá algo que exalte más la codicia, la ira, la comodidad, el mundanismo, la venganza, la impureza y la violencia –vicios todos diametralmente opuestos al espíritu de las bienaventuranzas evangélicas– que la televisión en particular y los medios de comunicación social en general? Hoy, muchos hijos ven y oyen más a la TV que a sus padres. Así saldrán: serán hijos... de la TV.

Debemos defender nuestras familias de todos estos, sus enemigos que, por muy grandes, poderosos y extendidos que sean, nunca podrán más que Dios:

“Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Rm 8,31).

Aunque nos tocase vivir en el tiempo del Anticristo, tenemos preparada la mejor defensa en la Pasión de Cristo, como enseña Santo Tomás de Aquino:

“Siempre los hombres tienen preparado por la Pasión de Cristo el remedio para defenderse de la maldad de los demonios, incluso en el tiempo del Anticristo. Si algunos descuidan valerse de este remedio, esto no dice nada en contra de la eficacia de la Pasión de Cristo”.

b) En segundo lugar, dada la mayor influencia negativa que el mundo ejerce hoy en día sobre nuestras familias, hay que fortalecer e intensificar la tarea educativa, mucho más que antes.

Por un lado, dando los padres ejemplo de vida cristiana auténtica –particularmente, con el cumplimiento del precepto dominical, la frecuencia de los sacramentos y la defensa de la sana doctrina–, ya que por lo general los hijos serán lo que los padres sean. Y es evidente que los padres que den mal ejemplo “no se atreven a corregir a los suyos de los pecados de que se reconocen reos”.

Por otro lado, educándolos con corrección y disciplina. De quienes descuidan este deber, dice San Alfonso: 

“Aun cuando el padre o la madre viviesen devotamente y se dieran a continuas oraciones y a comuniones diarias, con todo, si dejan de lado la educación de los hijos, Dios pronunciará un día contra ellos sentencia de condenación”.

Los padres deben luchar pare que sus hijos no frecuenten malas compañías: “Las malas compañías corrompen las buenas costumbres” (1Co 15,33). 

Y controlar todo lo que se les enseña en los colegios, los libros que leen, los lugares que frecuentan. 

Todo es poco, tratándose de la formación de quienes serán el futuro de la patria y de la Iglesia.

Y así, en la más cumplida subordinación a la naturaleza y a los fines del matrimonio y familia católicos, hemos de promover en cada una de nuestras familias la sana autoridad paterna y materna, la generosidad en la transmisión de la vida, y el respeto a la jerarquía del amor, cooperando con la gracia dada en el santo sacramento del Matrimonio, que, al decir de San Roberto Belarmino: “es como la Eucaristía, que no solamente es sacramento mientras se confecciona, sino todo el tiempo que permanece”.

En este difícil tiempo de la historia de la Iglesia y de la patria, cada una de nuestras familias debe comprometer su honor en no conculcar ninguno de los principios cristianos, forjadores de las gestas más grandes y más nobles de que el mundo tenga memoria, porque formaron todos los grandes santos, de los cuales “el mundo no era digno” (Hb 11,38).

No tengamos ningún temor. La Santísima Virgen María, como otrora en Caná de Galilea, está dispuesta a realizar uno y mil milagros si fuera necesario para el bien de nuestras familias y ha de alcanzarnos la gracia de Dios para que escuchemos y sigamos a Nuestro Señor Jesucristo, porque es el único que tiene palabras de vida eterna."

sábado, 3 de enero de 2026

298. Don Bosco mi amigo (Carole Monmarché y Equipo de Salesianos. Ilustraciones de Augusta Curreli)

 


"Si lees este libro encontrarás un amigo", es la frase que da inicio al libro sobre la vida y obra de Don Bosco. Un libro cautivador, inspirador y lleno de hermosas ilustraciones. 

Es un libro breve que resume la vida del Santo a través de las bellas imágenes de su familia , su infancia, su vida como sacerdote y su relación con los niños y jóvenes. 

En una de sus páginas se menciona a Santo Dominguito Savio, quien fue uno de sus discípulos, que animó a sus condiscípulos a crear "la Compañía Inmaculada". 

Don Bosco fundó la pía sociedad conocida como los Salesianos y, años después, con la ayuda de Santa María de Mazarello, fundó la rama femenina de los Salesianos, conocida como las "Hijas de María Auxiliadora".

Don Bosco es un santo muy querido por los jóvenes del mundo, su amor incansable por buscar la santidad de los jóvenes ha dejado un camino de imitación en la Iglesia. 


lunes, 22 de diciembre de 2025

297. Carta encíclica "Ad Caeli Reginam" (Papa Pio XII, 1954)

 


Con esta encíclica publicada en 1954 se instauró la fiesta de María Reina del Cielo el 31 de mayo. Posteriormente la fecha fue movida al 22 de agosto.

Para la institución de la fiesta la encíclica recurre a la tradición, la liturgia, a razones teológicas y luego de maduras y ponderadas reflexiones.

"21. En muchos países de la tierra hay personas injustamente perseguidas a causa de su profesión cristiana y privadas de los derechos humanos y divinos de la libertad: para alejar estos males de nada sirven hasta ahora las justificadas peticiones ni las repetidas protestas. A estos hijos inocentes y afligidos vuelva sus ojos de misericordia, que con su luz llevan la serenidad, alejando tormentas y tempestades, la poderosa Señora de las cosas y de los tiempos, que sabe aplacar las violencias con su planta virginal; y que también les conceda el que pronto puedan gozar la debida libertad para la práctica de sus deberes religiosos, de tal suerte que, sirviendo a la causa del Evangelio con trabajo concorde, con egregias virtudes, que brillan ejemplares en medio de las asperezas, contribuyan también a la solidez y a la prosperidad de la patria terrenal."

"22. Pensamos también que la fiesta instituida por esta Carta encíclica, para que todos más claramente reconozcan y con mayor cuidado honren el clemente y maternal imperio de la Madre de Dios, pueda muy bien contribuir a que se conserve, se consolide y se haga perenne la paz de los pueblos, amenazada casi cada día por acontecimientos llenos de ansiedad. ¿Acaso no es Ella el arco iris puesto por Dios sobre las nubes, cual signo de pacífica alianza?[Cf. Gen. 9, 13.]. «Mira al arco, y bendice a quien lo ha hecho; es muy bello en su resplandor; abraza el cielo con su cerco radiante y las Manos del Excelso lo han extendido»[ Eccli. 43, 12-13]. Por lo tanto, todo el que honra a la Señora de los celestiales y de los mortales —y que nadie se crea libre de este tributo de reconocimiento y de amor— la invoque como Reina muy presente, mediadora de la paz; respete y defienda la paz, que no es la injusticia inmune ni la licencia desenfrenada, sino que, por lo contrario, es la concordia bien ordenada bajo el signo y el mandato de la voluntad de Dios: a fomentar y aumentar concordia tal impulsan las maternales exhortaciones y los mandatos de María Virgen."

La carta encíclica Ad Caeli Reginam está publicada en línea en el siguiente portal web: en: https://www.vatican.va/content/pius-xii/es/encyclicals/documents/hf_p-xii_enc_11101954_ad-caeli-reginam.html   

domingo, 21 de diciembre de 2025

296. Jesús y las raíces judías de María: descubrir a la madre del mesías. (Brant Pitre)

 


La presentación del libro en el portal de la editorial Rialp dice lo siguiente: 

Lo que dice la Iglesia católica sobre la madre de Jesús tiene raíces profundamente bíblicas. Así lo demuestra el autor, acudiendo al judaísmo antiguo. Una óptica sugerente para conocer mejor a María.

Lo que enseña la Iglesia sobre María, ¿procede realmente de la Biblia, o es fruto de una tradición? ¿Debe llamarse a María «Madre de Dios» o solo madre de Jesús? Al rezar a María, ¿los católicos la adoran? ¿Qué papel desempeña María en la vida de quienes buscan a Jesús y tratan de encontrarse con él?

Pitre lleva a los lectores paso a paso desde el Jardín del Edén hasta el Libro del Apocalipsis, revelando así el sentido profundamente bíblico del dogma sobre María. Utiliza el Antiguo Testamento y el judaísmo antiguo para desvelar cómo la Biblia muestra a María como la nueva Eva, la Madre de Dios, la Reina del Cielo y de la Tierra, y la nueva Arca de la Alianza.

Este libro ha sido un maravilloso regalo que me ha permitido fortalecer mi fe católica y conocer las claves bíblicas tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento así como la tradición de los antiguos judíos, de los primeros cristianos, y la exégesis de algunos santos padres de la Iglesia, inclusive investigadores protestantes sobre los fundamentos de los dogmas marianos.

El autor  desarrolla cada tema sobre nuestra Santísima Madre (como nueva Eva, la nueva Arca de la Alianza, la Inmaculada Concepción, Asunción al Cielo, La Reina del Cielo, Madre de Dios, Nueva Raquel y nuestra Madre), de una manera amena y clara citando pasajes bíblicos y comentarios de santos o investigadores protestantes y judíos, así como a la tradición, de tal manera que uno termina por conocer la conexión entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento y entender de una manera más profunda los dogmas marianos. 

Un libro muy recomendable.

viernes, 14 de noviembre de 2025

295. Don Bosco y su tiempo (Hugo Wast, 1931)




También titulado como "Don Bosco y su tiempo". El ejemplar que he leído incluye la primera parte "Don Bosco bajo el reinado de Carlos Alberto" y su segunda parte "Don Bosco en los años de Pío IX".

Desde ya, estimado lector, le recomiendo esta obra de Hugo Wast que con gran habilidad pudo hilar la biografía de San Juan Bosco y los cambios políticos, sociales y espirituales de un conjunto de reinos y ducados italianos que, movidos por las ideas revolucionarias y la masonería precipitaron en guerras continuas hasta llegar a la unificación de Italia como reino en la década de 1860.

Don Bosco nació el 16 de agosto de 1815. Napoleón había sido vencido y empezaba una época convulsa donde los grupos secretos y sus ideologías minaban incansablemente por destruir el antiguo régimen, liberarla de Austria y unificar Italia. Pero el objetivo principal era borrar la Iglesia católica del mundo y por eso se empeñaron en luchar contra el papado y sus estados pontificios.

Don Bosco fue el menor de tres. De pobre familia del campo en el Piamonte, al norte de Italia, en el Reino de Cerdeña de entonces. Sus padres Francisco y Margarita fueron buenos catolicos caritativos con los necesitados pese a su pobreza material. La oración, la devoción a la Virgen y el amor al prójimo fueron los ejemplos que transmitieron a sus hijitos, siendo el menor, el Bosquette Juanito el que llevaría una vida de gran actividad y oración.

A los nueve años, siendo un pastor de vacas en el campo y aprendiz de algunos trucos de magia tuvo un sueño profético que transcribo a continuación:
 
Juan, pastorcito de los Becchi, se halla de improviso entre un corro de muchachos que juegan, riñen, blasfeman. Al oír las blasfemias, se indigna, y a puñetazos pretende moderar su lenguaje. Le contiene un misterioso personaje:

-- ¡Así, no! ¡Enséñales con dulzura, y ganarás su amistad!

--Señor, ¿qué puedo enseñarles yo, que soy ignorante? --Yo te daré la maestra que te hará sabio.

A su lado aparece una dama de dulce y bello semblante.

-- ¡Mira!

Juan se vuelve: los muchachos se han transformado en bestias díscolas o feroces.

--Ese es tu campo: trabaja... ¡Mira de nuevo!

Las bestias salvajes se truecan en mansos corderos. Juan se pone a llorar.

--No comprendo, señora... ¿Qué debo hacer?

-- ¡A su tiempo lo comprenderás todo!

Su vida se obraba de milagros. Fue difícil poder ingresar al seminario. Se hace sacerdote. Devoto de María Auxiliadora y San Francisco de Sales. Estableció el método preventivo en la educación de sus Biricchinis (niños y jóvenes pobres de la calle, de los sin hogar). Su método era que hay que ganarse el corazón del niño con amor y ternura. Un método innovador en la época donde el estilo educativo era "la letra con sangre entra".

Don Bosco fue un santo valiente, incansable, lector febril, escritor de lecturas católicas para sus niños del oratorio, de comunión frecuente y confesor infatigable. Amigo del papa Pío IX y defensor del papado. Fundó con muchísimo esfuerzo la Pía Sociedad Salesiana y luego más adelante con ayuda de María Mazzarello funda la congregación de las Hijas de María Auxiliadora.

Don Bosco hizo muchos milagros (entiéndase que el milagro siempre lo hace Dios pero tiene a sus hijos como instrumento para la realización, por ejemplo, Don Bosco).

San Juan Bosco, ruega por nosotros ✝️🙏🏻

viernes, 10 de octubre de 2025

294. Un regalo para tu confirmación. Manantial de vida nueva. (P. Víctor Manuel Fernández, 2009)


El título del libro se cumple en cada página leída sobre las cuales el actual prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Padre Victor Manuel Fernández, escribe sobre el Espíritu Santo, la segunda persona de la Santísima Trinidad.

El libro es un alimento espiritual sobre el Espíritu Santo dedicado a aquellos que acaban de recibir el sacramento de la confirmación o están en preparación para recibirlo. Asimismo, cada capítulo incluye una oración al Espíritu Santo acorde con el tema que se aborda. 

Para maravilla y conocimiento sobre el Espíritu Santo cito algunas frases que he resaltado:

  • El gran protagonista en la Confirmación es el Espíritu Santo. Muchos se preguntan "¿quién es ese?". Lo ignoran. Pero cuando lo conocen un poco terminan enamorados de él, lo buscan, le piden ayuda, le abren el corazón. Te digo de verdad que es un gran amigo, y vale la pena tenerlo a mano.
  • La Confirmación es para la misión. Recibes el Espíritu Santo para estar fuerte, preparado, decidido, de manera que puedas cumplir con tu misión en este mundo. La Confirmación es un compromiso muy importante, y tendrás que ponerte a pensar cómo lo vas a cumplir, qué vas a hacer por los demás de ahora en adelante, en qué vas a gastar tus energías. Cada persona que se confirma debería ser una fuerza nueva para renovar la tierra.
  • Para iniciarnos en la vida cristiana, tenemos un tesoro de tres sacramentos: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. A través de estos tres sacramentos, el Espíritu Santo nos introduce en un precioso camino de fe, de esperanza y de amor.
  • En la Confirmación el Padre Dios manda el Espíritu Santo para que te haga cada vez más parecido a Jesús. Pero los tres (el Padre, Jesús y el Espíritu Santo) te envían a la sociedad para que seas un testigo de su amor.
  • Entonces sí, aunque no seas perfecto, vas a ser un verdadero testigo de Jesús en la sociedad.
  • Es muy bello convertirse en un instrumento del Espíritu Santo, para que a través de nosotros él pueda dar, y dar, y dar. Dar una sonrisa, dar una palabra de aliento, dar un vaso de agua, dar una mano, dar algo de lo que tenemos a alguien que tiene menos. Dar sin esperar recompensa, dar sin exigir agradecimientos ni reconocimientos, dar por el solo gusto de dar. Dar sin medida, y sin tristeza. Recibimos el Espíritu Santo para crecer siempre más en ese amor y convertirnos en fuentes de vida para todos.
  • Con el Espíritu Santo se derraman en nosotros sus dones más preciosos, que nos hacen más dóciles para seguir sus impulsos. Con esos dones podemos ser menos esclavos de lo que nos hace daño y nos dejamos movilizar hacia las cosas buenas y bellas. En la Confirmación, antes de colocar el aceite en tu frente, se hace una oración donde se piden siete dones. Los siete dones del Espíritu Santo están tomados del texto de Isaías 11,2, donde habla del Mesías. Allí dice que "reposará sobre él el espíritu de Yahvé: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor de Yahveh".
  • Son los dones que han estado plenamente en Jesús, porque él tenía "el Espíritu sin medida" (Jn 3,34).
  • El primer don del Espíritu Santo es la sabiduría. Pero tenemos que aclarar que cuando la Biblia habla de sabiduría, no quiere decir los conocimientos o la instrucción intelectual. Es sobre todo el arte de vivir, de saber conducirse en la vida.
  • El segundo don del Espíritu Santo es el entendimiento, que ilumina la inteligencia. Es la capacidad de captar las verdades más profundas de la fe, la habilidad para entender el sentido más profundo de la Palabra de Dios. Pero no es un don de los estudiosos, porque el Espíritu Santo puede derramar este don de una manera preciosa en una persona que ni siquiera sepa leer. Esa persona, aunque no sepa explicar algo con claridad, puede poseer una gran intuición espiritual para entender las cosas más altas y más sublimes de la fe.
  • Cuando uno trata de estudiar, de profundizar su fe, o de comprender la Biblia, tiene que invocar al Espíritu Santo para que derrame este don con mayor intensidad. Porque nuestra mente, sin la luz del Espíritu Santo, nada puede comprender de las verdades cristianas.
  • El don de la piedad perfecciona el amor fraterno, y nos permite reconocer al prójimo como imagen de Dios. De esa manera, cuando ayudamos a los demás no lo hacemos sólo por compasión, o porque nos duele su miseria y sus problemas. Hay algo más. Los ayudamos porque reconocemos la inmensa nobleza que ellos tienen. ¡Son imagen de Dios! ¡Entonces no puede ser que vivan mal, que estén sufriendo, que no tengan lo necesario para vivir!
  • El don del consejo nos permite orientar a los demás y ayudarles a descubrir cuál es la voluntad de Dios para sus vidas.
  • Otro don del Espíritu Santo es la fortaleza. Pero no se trata de la fortaleza normal, que nos hace soportar las dificultades cotidianas. Este don nos permite ser capaces de una fortaleza superior, que nos lleva a dar la vida por el Señor, si esto fuera necesario.
  • Dejarse matar por Cristo parece algo imposible, porque contradice al instinto de supervivencia que nos lleva a escapar de los peligros. Sin embargo, si Dios nos pidiera eso, seguramente el Espíritu Santo nos daría la fuerza para poder soportarlo.
También comparto una oración al Espíritu Santo del capítulo 13 "Te da fortaleza y santo temor":

"Ven, Espíritu Santo, aquí estoy, con todo mi pasado dentro de mí, para pedirte la paz. 
Mira, Señor, que las cosas que he vivido están lastimándome por dentro, y me producen debilidad, miedo y dolor. 
Mira esas angustias que aparecen a causa de ese pasado que no me deja ser feliz. 
Ven, Espíritu Santo, a invadir todo mi pasado para transfigurarlo y renovarlo. 
Pasa por todo mi ser iluminando, sanando y liberando. 
Toca todos mis recuerdos y cura todo el dolor y la inquietud que producen en mi existencia. Pasa, Espíritu de amor, y sáname por todos los momentos tristes y dolorosos, por aquellos días en que no me sentí amado, o fui despreciado, maltratado, lastimado, utilizado, calumniado, olvidado, ignorado. 
Cura mis recuerdos, Señor, con tu fuego santo. Pasa con tu amor y restaura todo lo que se ha dañado en mi corazón. 
Cura mi interior y mi cuerpo por todas las malas experiencias que viví. Deja sólo tu inmensa paz y tu ternura.
Como si fuera una herida que se cierra y desaparece, así se sana todo mi ser de esos recuerdos, y así vuelvo a sentirme fuerte, con ganas de seguir adelante. 
Aquello que me hizo sufrir ya no existe. Con tu poder quiero lanzarme al futuro lleno de fuerza y seguridad.
Pasa, Espíritu Santo, alivia, cicatriza, restaura y lánzame hacia adelante con tu fortaleza. Amén."

domingo, 24 de agosto de 2025

293. Historia de mi vida. (San Juan Pablo II). Ediciones Encuentro

Leer la vida de los santos es fundamental para crecer en nuestra fe y amor en Cristo y fortalecerlas. 

La Iglesia tiene muchos santos en el Cielo, que conforman la Iglesia triunfante y cuyas vidas en la tierra, tan distintas entre ellas, son los distintos caminos de santidad, que nos ayudan como modelos de vida cristiana para alcanzar la santidad y llegar a  la comunión plena con Dios.

Esta biografía, como se señala en la contraportada del libro, ha sido elaborada a partir de las confidencias personales, que él mismo fue revelando en cerca de 15 000 textos y discursos dirigidos a personas de todo el mundo durante sus casi 27 años de su pontificado.

Es importante resaltar que los santos han sido personas como nosotros, de carne y hueso, y que eligieron ejercer su libertad, voluntad e inteligencia hacia Dios. Ejemplos de santos hay muchos, y sobre ellos la Iglesia tiene mucha devoción. 

San Juan Pablo II nació el 18 de mayo de 1920 y bautizado el 20 de junio con el nombre de Karol Jozef Wojtyla. Su padre era un oficial del ejército de cuarenta años y su madre una ama de casa de treinta y seis años. Su hermano, Edmund, era catorce años mayor. Una hermanita hubo fallecido antes que karol naciera.

A continuación realizaré una transcripción literal de algunos pasajes de las palabras del santo:

Mi padre era digno de admiración y casi todos mis recuerdos de infancia y adolescencia lo tienen a él como referencia. 

Sabemos lo importante que son los primeros años de vida, la infancia, la adolescencia, para el desarrollo de la personalidad humana, de su carácter. Precisamente estos años me unen indisolublemente a Wadowice, la ciudad y sus alrededores. Cuando echo la mirada atrás para observar el largo viaje de mi vida, me doy cuenta de cómo el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la pila bautismal en la iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio 1920 se me dio tanto la gracia de ser un hijo de Dios como la fe en mi Redentor (7-VI-79).

Estoy convencido de que jamás en ninguna fase de mi vida mi fe ha sido un mero fenómeno «sociológico», que derivaba simplemente de las costumbres y la forma de ser de mi entorno. Es decir, una fe definida por el hecho de que los que me rodeaban «creían y actuaban así». Nunca consideré mi fe como «tradicional», a pesar de que he desarrollado una admiración creciente por la tradición de la Iglesia y por esa parte viva de ella que ha nutrido la vida, la historia y la cultura de mi país. Sin embargo, considerando con la mayor objetividad posible mi fe, siempre me pareció que no tenía nada que ver con ningún tipo de conformismo, sino que nació de lo más profundo de mi «yo» y que fue también el resultado de los esfuerzos de mi espíritu por buscar una respuesta a los misterios del hombre y del mundo. Siempre he visto claramente que la fe es un don (NA 35). 

Hoy deseo venerar a san Carlos Borromeo, de quien recibí el nombre el día de mi bautismo. Más de una vez he tenido ocasión de hacer una peregrinación a su tumba en la catedral de Milán, así como de visitar los lugares relacionados con su vida, como Arona.

Aquí, en Roma, descansa su corazón en la iglesia de San Carlo al Corso, a él dedicada.

Esto es un detalle muy elocuente, pues muestra cómo este cardenal y pastor de la Iglesia ambrosiana de Milán fue, al mismo tiempo, un servidor de las causas universales de la Iglesia (4-XI-79).

La muerte de mi madre se me grabó profundamente en la memoria y, tal vez, todavía más la de mi hermano, debido a las circunstancias dramáticas en que sucedió y porque yo era más maduro. Así me convertí en huérfano de madre y en hijo único relativamente temprano (NA 12).

A mí, la experiencia de la acción del Espíritu Santo me la transmitió especialmente mi padre cuando tenía vuestra edad. Cuando tenía alguna dificultad, él me recomendaba que rezase al Espíritu Santo. Y esta enseñanza suya me ha enseñado el camino que he seguido hasta la fecha (26-IV-97).

Un día, mi padre me regaló un libro de oraciones entre las que había una oración al Espíritu Santo. Me dijo que la rezase diariamente. Así que desde ese día trato de hacerlo (VL 148).

Las manos de mi madre me enseñaron este misterio de juntar mis pequeñas manos de niño para rezar, mostrándome cómo hacer la señal de la cruz, el signo de Cristo, que es el Hijo de Dios vivo (14-VIII-91). 

...

Cómo parte de su testamento espiritual San Juan Pablo II nos comunicó lo siguiente:

A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conocí, pues murió antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coetáneos, compañeras y compañeros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, llegando hasta los tiempos de la ocupación, en los que trabajé como obrero,

y después a la parroquia de Niegowic, a la de San Florián en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Señor me ha encomendado de manera especial.

A todos les quiero decir únicamente una cosa: ¡que Dios os dé su recompensa! «In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum». (17-III-00).

Notas:

NA = André Frossard – Giovanni Paolo II, «Non abbiate paura!» [No tengáis miedo], Rusconi, 1983.

VL = Giovanni Paolo II – Vittorio Messori, Cruzando el umbral de la esperanza, Barcelona, Plaza y Janés, 1994.

martes, 10 de junio de 2025

292. El diablo (León Tolstói) [Lectura 2025]

En la segunda edición, de 1984, publicada por la editorial Juventud, Mariano Orta realiza un estudio crítico como introducción a la lectura de la novela, un estudio muy corto aunque revela el carácter contradictorio del autor según la biografía de Tolstói elaborada por Daniel Gilles. Asimismo, la novela cuenta con un prólogo que no está firmada. En aquel prólogo se revela un episodio de la vida del autor ruso que deja a entender que sería la semilla para crear su trágica novela. 

Una nota de esta misma novela realicé hace más de 10 años aquí en el blog. 

En esta novela póstuma el autor revela que luchar contra el demonio confiando en solo nuestras propias fuerzas es una batalla perdida y que corremos el riesgo de condenarnos. Como en la nota anterior, solo a través de una vida de oración y búsqueda de la santidad podemos resistir las asechanzas del demonio y debemos siempre confiar en el Señor que Él ya venció al pecado y a la muerte.

El autor nos advierte de las consecuencias fatales si persistimos en la corrupción del alma pero no es capaz de darnos la solución, que sin duda alguna es Cristo. Solo una vida con Cristo nos permitirá resistir al maligno.

No es que no se tenga tentaciones, todos lo tenemos y cada quien según su debilidad, hasta los santos los tuvieron, pero es allí, en esos momentos de turbación donde uno más debe aferrarse de Cristo. 

Lo contrario es pasar por el camino de Eugenio, quien fue realmente ingenuo al pensar que se libraría del diablo fácilmente. En el caso de Stepánida, ella claramente ha sucumbido ante el demonio y ha perdido todo intento de conversión.

Ambos finales propuestos por el novelista conduce a una situación dolorosa y que impacta directamente a su familia, su joven esposa y sus dos pequeños hijos.

Es una novela corta que retrata claramente los peligros de caer en los vicios y nos alerta de sus consecuencias fatales. Asimismo, nos interpela a examinar nuestra propia vida. ¿Estamos más cerca de Eugenio o de Jesús? 

miércoles, 4 de junio de 2025

291. El diablo. Una investigación contemporánea. (P. Gabriele Amorth, Paolo Rodari) 4ta. reimpresión 2023

En la carátula del libro se lee el siguiente texto: "la más grande victoria del diablo es hacer creer que no existe". 

Los autores del libro afirman que el diablo existe, que son una legión innumerable, que el infierno existe y que los demonios se empeñan sin descanso en separar al hombre de Dios para llevarlos a la condenación eterna. Para los católicos, creemos efectivamente que esto es así, en conformidad con la sana doctrina de la Iglesia católica. 

La investigación presenta los testimonios de algunos santos, que por la gracia de Dios, pudieron presenciar el infierno. Santa Teresa de Jesús o Don Bosco son alguno de ellos.

El libro también describe algunos casos de exorcismos de posesiones demoníacas y asimismo detalla las diferentes maneras de cómo el diablo se manifiesta, ordinariamente y extraordinariamente.

Finalmente, siguiendo fielmente la doctrina de la Iglesia, los autores enfatizan que la oración y los sacramentos es el medio más eficaz para luchar contra los demonios e instan a los fieles a llevarlo a cabo.

El libro nos deja un mensaje claro. Mantengámonos despiertos y alertas ante los ataques del demonio, defendámonos de ellos mediante la oración y una vida en búsqueda de la santidad, unidos siempre a Cristo como el sarmiento a la vid.

Cito el mensaje de San Juan Pablo II a los jóvenes chilenos, "Miremos a Cristo, Cristo ha vencido a la muerte y al pecado. El amor vence siempre. Dios siempre puede más". 

miércoles, 28 de mayo de 2025

290. Cien años de luz. Fátima, un foco de paz desde 1917 [lectura de 2025]

Título: Cien años de luz. Fátima, un foco de paz desde 1917.
Autores: Darío Chimeno y José María Navalpotro.
Fecha publicación: 2017

Contenido:

FRUTOS INVISIBLES DE FÁTIMA.

FÁTIMA 1917
o Historia de las apariciones.
o Quiénes eran Jacinta, Francisco y Lucia.
o El "Secreto" de Fátima.
o Milagros y conversiones.
o Los Papas y Fátima.
o Santos relacionados con Fátima.

FÁTIMA 2017
o Entrevista con el P. Cabecinhas, Rector.
o Un santuario en el nuevo milenio.
o Lugares de oración y peregrinación.
o Fátima en datos.
o La Virgen Peregrina.
o Una devoción universal.

Por segunda vez leo este maravilloso libro. Este mes de mayo, dedicado a nuestra Madre la Santísima Virgen María, volví a este libro que leyera hace dos años para recordar la historia de las apariciones de la Nuestra Señora del Rosario en Fátima a los tres pastorcitos en el año de 1917, apariciones que fueron precedidas por el Ángel de la Paz o de Portugal. Sin duda esta lectura es un alimento para crecer en nuestra fe y llenarnos de esperanza en la bondad de María y su intercesión por nosotros. También para recordar que el infierno existe, que no está vacío y que para salvarnos debemos de rezar mucho, como el rezo del Santo Rosario diario, asimismo hacer penitencia y ayuno, para la reparación de los corazones de Jesús y María, el perdón de los pecados y la conversión de las almas.

martes, 31 de diciembre de 2024

289. La Biblia en 365 días (Traducción del Vaticano, en la voz del Padre Fray Nelson Medina, OP)

 


Finalizamos el proyecto de la lectura de toda la Biblia en 365 días (en la traducción de Vaticano), en la voz del Padre Fray Nelson Medina, a quien le agradezco muchísimo. Sin su iniciativa, quizá no lo hubiera finalizado.
Alabado sea Jesucristo y su Santísima Madre. Me encomiendo a la voluntad de Dios y pido con humildad la Gracia del Espíritu Santo para que haga realidad la Verdad de la Palabra de Dios en nuestras vidas.

viernes, 29 de noviembre de 2024

288. Carta encíclica Spe Salvi. Sobre la esperanza cristiana. (Benedicto XVI, 2007)

Spe Salvi, son las primeras palabras de: 
" « SPE SALVI facti sumus » – en esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los Romanos y también a nosotros (Rm 8,24). Según la fe cristiana, la « redención », la salvación, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvación en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino. Ahora bien, se nos plantea inmediatamente la siguiente pregunta: pero, ¿de qué género ha de ser esta esperanza para poder justificar la afirmación de que a partir de ella, y simplemente porque hay esperanza, somos redimidos por ella? Y, ¿de qué tipo de certeza se trata? " (1)

Benedicto XVI nos recuerda que somos los cristianos quienes tenemos la verdadera esperanza, la fe en la vida futura, en la Vida Eterna. Esa esperanza nos soporta en nuestras vidas como fuertes cimientos, como una gran roca que es Jesús mismo. En la encíclica, que hace referencia a varios pasajes de la Palabra de Dios e interpretaciones, Benedicto XVI nos alienta a fortalecer nuestra fe en Jesucristo, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Solo a través de Él podemos llegar al Padre, al cielo y poder estar en comunión con Dios plenamente en la Vida Futura. 

Si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética del hombre, con el crecimiento del hombre interior (cf. Ef 3,16; 2 Co 4,16), no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo (22).
Ciertamente, la razón es el gran don de Dios al hombre, y la victoria de la razón sobre la irracionalidad es también un objetivo de la fe cristiana.
Pero ¿cuándo domina realmente la razón? ¿Acaso cuando se ha apartado de Dios? ¿Cuando se ha hecho ciega para Dios? La razón del poder y del hacer ¿es ya toda la razón? Si el progreso, para ser progreso, necesita el crecimiento moral de la humanidad, entonces la razón del poder y del hacer debe ser integrada con la misma urgencia mediante la apertura de la razón a las fuerzas salvadoras de la fe, al discernimiento entre el bien y el mal. Sólo de este modo se convierte en una razón realmente humana. Sólo se vuelve humana si es capaz de indicar el camino a la voluntad, y esto sólo lo puede hacer si mira más allá de sí misma. En caso contrario, la situación del hombre, en el desequilibrio entre la capacidad material, por un lado, y la falta de juicio del corazón, por otro, se convierte en una amenaza para sí mismo y para la creación. Por eso, hablando de libertad, se ha de recordar que la libertad humana requiere que concurran varias libertades. Sin embargo, esto no se puede lograr si no está determinado por un común e intrínseco criterio de medida, que es fundamento y meta de nuestra libertad. Digámoslo ahora de manera muy sencilla: el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza. Visto el desarrollo de la edad moderna, la afirmación de san Pablo citada al principio (Ef 2,12) se demuestra muy realista y simplemente verdadera. Por tanto, no cabe duda de que un « reino de Dios » instaurado sin Dios –un reino, pues, sólo del hombre– desemboca inevitablemente en « el final perverso » de todas las cosas descrito por Kant: lo hemos visto y lo seguimos viendo siempre una y otra vez (23).

Preguntémonos ahora de nuevo: ¿qué podemos esperar? Y ¿qué es lo que no podemos esperar? Ante todo hemos de constatar que un progreso acumulativo sólo es posible en lo material. Aquí, en el conocimiento progresivo de las estructuras de la materia, y en relación con los inventos cada día más avanzados, hay claramente una continuidad del progreso hacia un dominio cada vez mayor de la naturaleza. En cambio, en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres.

La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio. Es verdad que las nuevas generaciones pueden construir a partir de los conocimientos y experiencias de quienes les han precedido, así como aprovecharse del tesoro moral de toda la humanidad. Pero también pueden rechazarlo, ya que éste no puede tener la misma evidencia que los inventos materiales. El tesoro moral de la humanidad no está disponible como lo están en cambio los instrumentos que se usan; existe como invitación a la libertad y como posibilidad para ella (24).

Pero no debemos olvidarnos del prójimo, a quien debemos tomarle de la mano para ir juntos hacia ese encuentro celestial.

Pero ahora surge la pregunta: de este modo, ¿no hemos recaído quizás en el individualismo de la salvación? ¿En la esperanza sólo para mí que además, precisamente por eso, no es una esperanza verdadera porque olvida y descuida a los demás? No. La relación con Dios se establece a través de la comunión con Jesús, pues solos y únicamente con nuestras fuerzas no la podemos alcanzar. En cambio, la relación con Jesús es una relación con Aquel que se entregó a sí mismo en rescate por todos nosotros (cf. 1 Tm 2,6). Estar en comunión con Jesucristo nos hace participar en su ser « para todos », hace que éste sea nuestro modo de ser. Nos compromete en favor de los demás, pero sólo estando en comunión con Él podemos realmente llegar a ser para los demás, para todos. Quisiera citar en este contexto al gran doctor griego de la Iglesia, san Máximo el Confesor († 662), el cual exhorta primero a no anteponer nada al conocimiento y al amor de Dios, pero pasa enseguida a aplicaciones muy prácticas: « Quien ama a Dios no puede guardar para sí el dinero, sino que lo reparte ‘‘según Dios'' [...], a imitación de Dios, sin discriminación alguna ». Del amor a Dios se deriva la participación en la justicia y en la bondad de Dios hacia los otros; amar a Dios requiere la libertad interior respecto a todo lo que se posee y todas las cosas materiales: el amor de Dios se manifiesta en la responsabilidad por el otro. En la vida de san Agustín podemos observar de modo conmovedor la misma relación entre amor de Dios y responsabilidad para con los hombres. Tras su conversión a la fe cristiana quiso, junto con algunos amigos de ideas afines, llevar una vida que estuviera dedicada totalmente a la palabra de Dios y a las cosas eternas. Quiso realizar con valores cristianos el ideal de la vida contemplativa descrito en la gran filosofía griega, eligiendo de este modo « la mejor parte » (Lc 10,42). Pero las cosas fueron de otra manera. Mientras participaba en la Misa dominical, en la ciudad portuaria de Hipona, fue llamado aparte por el Obispo, fuera de la muchedumbre, y obligado a dejarse ordenar para ejercer el ministerio sacerdotal en aquella ciudad. Fijándose retrospectivamente en aquel momento, escribe en sus Confesiones: « Aterrado por mis pecados y por el peso enorme de mis miserias, había meditado en mi corazón y decidido huir a la soledad. Mas tú me lo prohibiste y me tranquilizaste, diciendo: "Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él que murió por ellos" (cf. 2 Co 5,15) ». Cristo murió por todos. Vivir para Él significa dejarse moldear en su « ser-para » (28).

Recordemos entonces que esa esperanza en la vida eterna, promesa de Cristo, que ya está como germen en nuestro interior, debe mantenernos firmes en nuestro caminar con Jesús, cargando nuestra cruz y, nosotros, como Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia, completemos en nuestra carne los sufrimientos que nos acerquen más a Cristo (1Col 24) para permanecer en Cristo, que es Cabeza de la Iglesia y que, estando a la derecha de Dios Padre, intercede ante Él por nosotros en todo momento.

Benedicto XVI, en las páginas finales, invoca una oración a nuestra madre María, Mater Dei, estrella del mar,  para que con su luz guíe nuestra barca en medio de este mar, al encuentro con Dios. 

 Stella Maris, ora pro nobis 

lunes, 28 de octubre de 2024

287. Señor de los Milagros. Guarda y custodio desta ciudad (Munilibros)


 Continuando la formación católica hoy quiero compartir unas breves notas sobre esta joya de libro histórico que encontré. Se trata de un trabajo publicado por la Municipalidad de Lima para dar a conocer la historia de la devoción al Señor de los Milagros.

Impresiona enterarse del posible origen divino del mural que actualmente sobrevive en la Iglesia de las Nazarenas, aquel mural que data de mediados del siglo XVII y que dió vida a la devoción más multitudinaria de América. Una devoción que a través de los años se mantiene con ese fervor cada octubre. 

Con sus cinco recorridos en el mes morado, la imagen de Nuestro Señor Jesuscristo, el Señor de los Milagros, recorre las calles de Lima. La imagen del Señor, cuyo peso suma aproximadamente 1900 kilogramos es levantado lo más alto posible por los hombros de los miembros de las cuadrillas de la orden del Señor de los Milagros. Hombres de fe que, cargando el anda hacen la figura de cargar la cruz, pero al llevarla todos en comunión y teniendo a Cristo como centro, la carga se hace llevadera e incluso gozosa porque es la representación del Hijo del Hombre, de nuestro Salvador, de la Cabeza de la Iglesia la que levantamos para que todos lo vean y crean. 

 Hoy mismo, 28 de octubre, es su cuarto recorrido, para finalizar el día 1 de noviembre, día de todos los santos, siendo Jesús el Santo de los Santos, hombre verdadero, Dios verdadero, engendrado , no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quién todo fue hecho.

En este mes devocional digamos a Cristo, aquí estoy, aquí estoy Jesús para servirte, aquí estoy Jesús para cargar contigo la Cruz, aquí me tienes Señor. Imitimos a María para decirle aquí está tu esclavo Señor, hágase en mi según tu Palabra.

Sagrado corazón de Jesús, en vos confío.

¡Viva Cristo Rey!

viernes, 11 de octubre de 2024

Para qué sirve la Fe (P. Santiago Martín, FM)


La contra portada expresa lo siguiente: 

¿Qué motivos ha encontrado históricamente el hombre para elegir entre la Fe y la increencia? Creer o no creer es la gran cuestión existencial que se ha planteado desde siempre. Es la elección que cada ser humano, individual y único, enfrenta desde que empieza a ser consciente de su existencia.
¿Qué le ha dado mejor resultado? ¿Ante los grandes problemas de la vida, está mejor preparado el creyente o el no creyente? ¿Y ante la muerte? ¿Es el hombre razón pura?
Este libro trata de dar respuesta a estas preguntas y aportar un poco de luz a un problema tan vital como eterno; luz procedente del sentido común, del equilibrio integrador entre lo que dicta la razón y lo que enseña el corazón, con el fin de ayudarnos a vivir con paz y esperanza.

Ya desde el subtítulo del libro: Aportaciones para un diálogo con los no creyentes, se deja claro cuál es el objeto del libro. 

El libro consta de una Introducción y seis capítulos titulados como sigue:

Capítulo I. Una larga marcha 

Capítulo II. El debate sobre la razón, ¿ceguera de la fe?

Capítulo III. El debate desde el corazón. El triunfo del sentido común.

Capítulo IV. La crisis de fe y de increencia.

Capítulo V. Aprender a creer.

Capítulo VI. La opción cristiana.

Cómo hubiera dejado de perder tanto tiempo si hubiera encontrado este tipo de libros, llenos de sabios consejos cristianos para llevar una vida de espiritualidad apegado a la doctrina católica. 

En el capítulo I, el padre Santiago Martín advierte del avance del ateísmo. Menciona que la "Cristiandad" empieza a quebrarse por el avance de la ciencia y por la emancipación de la filosofía con relación a la teología (p.19). El hombre considera que puede competir con Dios al que puede apartar de su camino y ocupar su lugar.

El padre señala que, son muchos los autores que señalan que el ateísmo actual se origina en el Renacimiento, aunque se fragua sobre todo en la Ilustración. Este ateísmo parte de la confianza en la razón humana para dominar la naturaleza, confianza favorecida por el progreso de las ciencias [Thomas Kuhn no lo llamaría progreso en su libro La estructura de las revoluciones científicas] desde finales de la Edad Media y el desarrollo de la técnica que facilita la vida cotidiana de los hombres. 

El padre Santiago puntualiza que, el Dios de muchos filósofos de la Ilustración es un Dios superfluo [Hay un libro de Benedicto XVI que se titula el Dios de la fe y el Dios de los filósofos], un Dios del que se puede prescindir en casi todos los aspectos de la vida, sobre todo cuando se está iluminado por la "diosa razón", la cual se entronizó tras la Revolución francesa [Revolución criminal contra los cristianos]. El Dios de los cristianos de esa época (la ilustración) es, sobre todo, un Dios que no fundamenta los valores morales. Y el padre añade que, de un Dios del que se puede prescindir se termina, más pronto o más tarde, prescindiendo. Por eso, de aquel ateísmo light se pasará después al ateísmo militante para concluir con el actual agnosticismo o ateísmo práctico, en la indiferencia.

El padre señala como promotores de esta destrucción del cristianismo a Descartes, Kant y Hegel y los discípulos de este último: Feuerbach, Marx, Freud, Nietzsche, Sartre y Bloch (estos discípulos son denominados como "los padres de la sospecha").

El ateísmo de estos razonadores se caracteriza por negar a Dios para ensalzar al hombre. Dios como obstáculo que encuentra el hombre para su camino a la plenitud, por eso Dios tiene que ser eliminado, no solo del culto social y público sino también, de la conciencia humana. Es en resumen el pensamiento de estos señores ateos (p. 23).

Sin embargo, pese a tantos ataques a la religión, el hombre común sigue preguntándose por Dios, con un corazón que no se sacia con las cosas de este mundo (p.46).

Por ejemplo, una interrogante capital es sobre el problema del mal y su frecuente triunfo sobre el bien. Asimismo, todos, sin excepción, no escaparemos a la muerte. 

Entonces, el padre termina el capítulo I diciendo que, demostrar que las respuestas que nacen desde la fe son no sólo más útiles, sino también más racionales y por tanto más humanas, será el objetivo del resto del libro. Y demostrar que en Cristo ha llegado a la plenitud el sentimiento religioso y que las preguntas de creyentes y no creyentes hallan en el hijo de María de Nazaret las mejores respuestas [La llena de Gracia], constituirá la última parte de esta obra. 

Obra que, efectivamente en su capítulo final dedica temas fundamentales para la vida en la fe como sobre el dogma cristiano, la moral, la vida de oración y la misión de la Iglesia.

Recomiendo este libro de espiritualidad tanto para católicos practicantes, "paganos bautizados", agnósticos, ateos y otros. 

viernes, 4 de octubre de 2024

De los Macabeos a Herodes el Grande (Claude Tassin) [Historia de Israel 4ta. parte] (CB 136)



Este ejemplar corresponde al Cuaderno Bíblico, número 136, publicado por la editorial Verbo Divino, donde se desarrolla la historia del pueblo de Israel desde el surgimiento de los Macabeos hasta Herodes el grande. 

Este libro me permitió tener una mayor comprensión del contexto histórico de aquella época tan convulsa y anticipatoria a la llegada de Nuestro Señor Jesuscristo encarnado.

Es importante señalar que la Palabra de Dios en su Antiguo Testamento contiene dos libros sobre los Macabeos, en los cuales quedan plasmados los acontecimientos históricos y la acción iniciada por el asmoneo Matatías guiado por el Espíritu Santo.

Es una época en la cual, tras la muerte de Alejandro Magno, surge el imperio Seleucida y será Antíoco IV epífanes, rey de los seleucidas, quien emprenderá una política agresiva de helenización de los pueblos (la cultura griega era gravitante en aquel entonces) incluído Judea y especialmente Jerusalén. Los judíos quedan subyugados y presencian la destrucción de su sistema de creencias. Ante esta coyuntura tan adversa del pueblo de Dios surgirá un minúsculo grupo que se apartará y resistirá aquellas imposiciones. Y de aquel grupo surgirá una familia judía liderada por el asmoneo Matatías quien al grito clamando a Dios iniciará un levantamiento contra los invasores seleucidas.

Lo narrado es apenas un resumen de los primeros versículos del primer libro de los Macabeos en la Biblia.

Volviendo al libro de la presente reseña, naturalmente toma como referencia los dos libros de los Macabeos del Antiguo Testamento pero además se sostiene en la obra del historiador judío Flavio Josefo, conocido por sus obras "Antigüedades judías" y "Las guerras judías". Asimismo el libro recoge como fuente a otros autores para puntualizar o remarcar algunos aspectos históricos o interpretativos de la época.

He aquí cómo el propio autor, Claude Tassin, resume el argumento del libro: "La secuencia cronológica que tenemos delante se divide en tres fases de una importancia extraordinaria para el nacimiento del cristianismo. Se trata en primer lugar la crisis helenística, marcada por la figura de los Macabeos (175-134); se enfrentan entonces el deseo de entrar en el concierto del internacionalismo helenístico y el temor a disolver los valores religiosos propios de Israel. Después viene la dinastía de los sumos sacerdotes asmoneos (134-37), que tomarán también el título de rey; a pesar de los conflictos internos, lograrán ampliar el Estado judío mediante anexiones territoriales. Por último, Herodes (37-4 antes de nuestra era), por su habilidad, hizo de la tierra judía un Estado relativamente próspero en armonía con el Imperio romano.

Libro muy recomendable.

domingo, 1 de septiembre de 2024

Rosa de Lima, primera santa de América

 


Impresionante la vida de Santa Rosa de Santa María, quien desde niña ya se vislumbraba su santidad al jugar con el niño Jesús.

En una época en donde Lima era la ciudad más importante de América y modelo de un ferviente catolicismo, Isabel Flores de Oliva, es decir, Rosa de Santa María, ingresa a la Orden Terciaria de los Dominicos (de ahí su hábito blanco y negro) y que tras leer libros religiosos para buscar un ejemplo de santidad, la encontró en la vida de Santa Catalina de Siena, santa del siglo XIV, Doctora de la Iglesia, también terciaria Dominica y muy influyente en la defensa de la sede de romana del Papa en tiempos de crisis.

Santa Rosa de Lima, hizo vida de penitencia, oración, ayudó a muchas mujeres y enfermos, oró para la protección de Jesús Eucaristía frente a la amenaza de corsarios franceses y holandeses que se aproximaron a las costas limeñas. En vida fue considerada una santa por el pueblo.

Santa Rosa de Santa María, fue ejemplo de una vida llena de virtudes, una católica con mucho fuego del Espíritu Santo, contrayendo un matrimonio místico con Nuestro Señor Jesuscristo.

La Iglesia la celebra el 23 de agosto pero en el Perú se celebra el 30 de agosto, siendo feriado nacional.

Santa Rosa de Lima, patrona del Perú, América y Filipinas, ora pro nobis (ruega por nosotros). 

lunes, 19 de agosto de 2024

Tres discursos en memoria de Dostoievski (Vladímir Soloviov)


Es de agradecer a la editorial Taugenit por esta iniciativa que pone al alcance del público hispanófono una traducción de los tres discursos del filósofo Vladímir Soloviov en memoria de Dostoievski. 

Vladimir Soloviov fue amigo de Fiódor Dostoievski en sus últimos años (los discursos datan de poco tiempo después del fallecimiento de Dostoievski). Soloviov, filósofo, poeta y místico, compartía con Dostoievski su visión profundamente religiosa sobre el "ideal comunitario" que Fiódor Dostoievski supo anunciar en varias de sus novelas de su segunda etapa con una maestría incomparable. 

En estos tres discursos en memoria de Dostoevski (con traducción y prólogo de Nadia Smirnova), Soloviov resalta claramente tanto  las bases religiosas en las que Dostoievski construía sus obras como el objetivo que buscaba en ellas .

Fiódor Dostoievski se convirtió en un escritor religioso después de su paso por Siberia. Allí, conoció el mal encarnado pero también en aquellos encontró el bien genuino, espejo del Evangelio. Fueron precisamente las Sagradas Escrituras lo que le permitió resistir esos años tan duros de trabajos forzados.

Esa estancia en "la casa de los muertos" le permitió purificar su corazón y ver algo que antes lo tenía velado en aquella época del círculo de Petrashevski, el amor de Dios como única manera de salvación de los hombres.

Dostoievski, al salir de prisión, empezó a plantear sus novelas en términos de caída del hombre - redención del hombre a través de Cristo y su Iglesia, quien no lo haya visto pase a releer sus últimas obras. 

Y es entonces en los tres discursos donde Soloviov anuncia que lo que Dostoevski buscaba era que la gente se de cuenta que toda idea o plan que se sustente fuera de Dios llevará inevitablemente a la ruina, al desastre. Dostoievski estaba convencido que la sociedad estaba contaminándose de anticristianismo y por lo tanto la moral estaba corrompiéndose. Ante esto, lo que Dostoevski planteaba era una reforma no tanto en lo externo sino fundamentalmente una reforma interna en la sociedad, una reforma moral, viviendo en Cristo y en la Iglesia, solo así Rusia tendría un papel fundamental en la Historia de salvación de los hombres.

Soloviov relaciona el bien, la verdad y la belleza como unidad inseparable, concepción que atribuye también al pensamiento de Dostoievski:

"La infinidad del alma humana revelada en Cristo, capaz de contener toda la infinidad de la divino, es una idea que constituye el mayor bien, la verdad más alta y la belleza más perfecta. La verdad es el bien pensado por la mente humana; la belleza es el mismo bien y la misma verdad materializados corporalmente en una forma viva concreta [Jesuscristo]. Y su encarnación completa en todo cuanto existe es el fin, la meta y la perfección, y es por eso que Dostoievski decía que la belleza salvará al mundo".

Soloviov enfatiza en cada momento la intención religiosa de Dostoievski revelada en sus novelas. 

"El humano introduce el mal en la naturaleza y de ella extrae la muerte. Solo al renunciar a nuestra postura falsa, a nuestra insana fijación en nosotros mismos, a nuestra vil soledad, solo al ligarnos con Dios en Cristo y con el mundo en la Iglesia, podremos hacer la verdadera obra de Dios, aquello que Dostoievski llamaba la obra ortodoxa". [Cf. Lc. 9,23-24: "Decía a todos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la salvará"].

Asimismo, Soloviov atribuye a Rusia una misión colaboradora en la redención de los hombres pero para ello debe reconciliarse antes con sus enemigos históricos, los judíos y católicos. Me agradó que Soloviev destaque la firmeza de la religión católica a través de los tiempos: 

"Y si Roma [se refiere a la Iglesia católica, la verdadera], invencible en su santidad, en aspiración de llevar a toda la humanidad a esa santidad se movía y cambiaba, iba hacia delante, se tropezaba, caía fuertemente y de nuevo se levantaba, entonces no debemos juzgarla por esos tropezones y caídas, pues no la apoyábamos ni levantábamos [La iglesia ortodoxa a la Iglesia católica], sino que observábamos arrogantemente el difícil y resbaladizo camino de la hermana occidental estando sentados quietos y, estando quietos, no caímos. (...) Démosle más espacio en nosotros [a Dios] y veremos su fuerza en la iglesia católica y en la sinagoga judía".

Termina su tercer discurso en memoria de Dostoevski de la siguiente manera: 

"En una conversación, Dostoievski aplicó a Rusia la revelación de San Juan sobre una "mujer vestida del sol" [la Iglesia católica cree que aquí la Palabra se refiere a la Virgen María] que "estando en cinta, clamaba con dolores de parto y sufría por dar a luz" {Ap. 12,1-2}: la mujer es Rusia, y a lo que da a luz es la Palabra nueva que Rusia debe proferir al mundo. Sea correcta o no esta interpretación de la "gran profecía' [es incorrecta], Dostoievski adivinó esa Palabra nueva de Rusia. Es la palabra de reconciliación para el Oriente y el Occidente en la unión de la verdad eterna de Dios y de la libertad humana. 

He aquí el objetivo supremo y la obligación de Rusia, he aquí el "ideal comunitario" de Dostoievski. Su fundamento es el renacimiento moral y el sacrificio espiritual que ya no es de un individuo solitario, sino de la sociedad, del pueblo entero. Como antes, ese ideal no está claro para los maestros de Israel, pero en él está la verdad, y es el que vencerá". [La Iglesia sostiene que el conjunto de fieles católicos es el nuevo Israel].

Termina el libro con un apéndice en defensa de Dostoievski contra Leontiev.  Soloviov hace la defensa de Dostoievski sobre su versión cristiana:

"Dostoievski ha tenido que hablar con personas que no habían leído la Biblia y que habían olvidado la catequesis. Por eso, para que le comprendieran, tenía que usar expresiones como "armonía universal" cuando quería hablar de la Iglesia triunfante o gloriosa".

"Dostoievski no se apoyaba sobre el mero sentimiento de bondad hacia la gente, sino ante todo sobre los objetos místicos de la fe que están por encima de la humanidad, se apoyaba en Cristo y sobre la Iglesia, y la creación misma de la verdadera cultura le parecía a Dostoievski, antes que nada, un "asunto ortodoxo" religioso; y la "fe en la santidad del Carpintero de Nazaret crucificado en los tiempos de Poncio Pilato" [Jesús, hombre verdadero y Dios verdadero] era el origen que insuflaba vida en todo aquello que decía y escribía Dostoievski ".

Nota: el texto entre corchetes son mis puntualizaciones.